El gobierno prioriza la inflación.

HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN.

La inflación se está acelerando y preocupa a las autoridades. En el último bimestre, el IPC se incrementó 2,16%, lo que equivale a una tasa anualizada del 13,7%. A raíz de ello, en la última reunión de política monetaria (Copom) se resolvió elevar la tasa de política monetaria (TPM) del 8,75% al 9%. Más allá del impacto cierto que pueda tener en la desaceleración del ritmo de incremento de los precios que se verá en los meses venideros, se trata de una señal fuerte que marca la importancia que le asignan las autoridades al tema en estos momentos.

TRANSABLES. En los nueve primeros meses del presente año, el IPC se incrementó 6,7% superando el techo del rango de inflación (entre 4% y 6%). En los últimos doce meses la variación acumulada asciende a 8,6%.

El comunicado tras la última reunión del Copom señala que el recrudecimiento de las presiones inflacionarias externas y el sostenido consumo doméstico «obligan a focalizar la preocupación en la estabilidad de precios internos».

En definitiva, son varias las presiones sobre el nivel general de precios que afectan a la economía. En primer lugar, las externas. Aquí hay que distinguir entre dos tipos de bienes, los alimentos y los restantes bienes de consumo. Son los primeros los que están aumentando ya que, de acuerdo a los precios de importación que presenta el BCU en su informe sobre la balanza de pagos, los precios de los bienes de consumo final cayeron en el segundo trimestre del presente año. En el caso de los alimentos, debido a problemas de oferta y una demanda sostenida, los precios internacionales se han mantenido firmes con una tendencia al alza en los últimos meses en rubros que tienen un peso significativo en la canasta de consumo de los uruguayos como la carne, los productos farináceos, los lácteos y los aceites.

El canal de trasmisión de precios internacionales a domésticos se vio amplificado por el aumento que experimentó el tipo de cambio, que llegó a incrementarse un 10% entre abril y julio del presente año, el período de mayor incertidumbre debido a la crisis europea.

En el Gráfico N° 1 se muestra la variación mensual de los precios transables que son los que replican en el mercado interno la evolución de los precios internacionales y el tipo de cambio. Se ve allí cómo se aceleran a partir de junio. En tal sentido, el impacto más rápido que puede tener la suba de la TPM sobre la inflación es precisamente a través del tipo de cambio, cuya cotización viene cayendo desde que aumentase el diferencial frente a las tasas del resto del mundo, en particular en Brasil. De esta manera, compensaría el aumento en dólares de los alimentos.

NO TRANSABLES. Pero también hay presiones internas por el lado del gasto doméstico. Los salarios siguen aumentando en términos reales, 4,6% en los últimos doce meses. Ese aumento, que se explica por el pleno empleo de la fuerza laboral, impacta en el costo de las empresas, ya que supera los incrementos de productividad. Pero por otro lado, aumenta el poder adquisitivo de la población, estimulando el gasto. En definitiva, se ve reflejado en mayores precios de los distintos bienes y servicios. En el Gráfico N° 2 se muestra la evolución mensual de los precios no transables, que son aquellos que evolucionan de acuerdo a las condiciones de oferta y demanda interna. Se ve que, salvo en el bimestre mayo-junio, estos precios se incrementaron mensualmente a una tasa superior al 1% (14% anualizado), acompañando la evolución de los salarios. El bajo incremento registrado en mayo-junio se debió al descenso que experimentaron las verduras frescas en esos meses.

Un comentario acerca de las tarifas públicas es que, en el corto plazo y según las circunstancias, pueden contribuir a la desaceleración del IPC. Debido a la campaña invernal de ahorro energético, el precio final que pagaron los usuarios por la electricidad cayó 13% entre julio y agosto, lo que se vio reflejado en el IPC. Con la finalización de la promoción, los precios volverán a su nivel normal, incrementado en 4,6% según el último reajuste. Ello se tendrá que ver reflejado en el IPC de octubre.

La evolución relativa de los grupos de precios analizada y la probable trayectoria futura, llevan necesariamente al análisis de la competitividad de la economía. La comparación o ratio entre los bienes transables y los no transables no es otra cosa que el tipo de cambio real. Los precios relativos de los bienes y servicios no transables seguirán evolucionando con los salarios, que continuarán aumentando en términos reales. Sin embargo, los precio transables, en la medida que no aumente el tipo de cambio, se enlentecerán relativamente. En última instancia, aumentarán los costos de producción para todas las ramas de actividad pero en el caso de los sectores exportadores, sus precios finales lo harán a un ritmo menor, salvo en el caso de aquellos commodities cuyos precios internacionales se muestran firmes. En definitiva, continuarán los problemas de competitividad para buena parte de las ramas exportadoras y las empresas locales que compiten con los productos importados.

 Fuente: ECONOMIA Y MERCADO (EL PAIS)INDICADORES 08/10/2012 Página 7