El gobierno reafirma su estrategia de acuerdos voluntarios de precios

Los malos datos de inflación y la arremetida a tres bandas desde la oposición, los sindicatos y empresarios, llevaron al gobierno a potenciar la estrategia de acuerdos voluntarios de precios.Ayer los ministerios de Ganadería y Economía dieron un ejemplo claro al acordar rápidamente una baja transitoria de IVA para reducir $ 10 el precio del pollo -en conjunto con los productores-, en una medida similar a la encontrada con los frigoríficos.Ayer el titular de Ganadería, José Mujica, destacó la intención de liberar la importación de productos y de llegar a acuerdos de precios voluntarios. «Hemos dado orden que se permita la importación de papa de Brasil, abiertamente, para incidir en la plaza. Vamos a insistir con un tipo de pan que sea bueno y que los panaderos voluntariamente lo pongan un poco más a tono, y vamos a seguir con ese tipo de medidas», afirmó Mujica en su audición radial diaria Hablando al Sur de FM M24.Mujica adelantó que se va «a revisar con Economía en lo que podamos, tratando de aliviar la vida a los pobres».Ayer el semanario Búsqueda dijo que el Ministerio de Economía tiene a estudio «un paquete» de subsidios «o instrumentos similares» para frenar el precio de algunos productos de la canasta familiar.Consultado por El País en qué otros productos se va a habilitar la importación, el ministro dijo que será «según la coyuntura». «Cuando alguna cosa se vaya muy para arriba vamos a traer productos para bajar el precio», explicó. Ante un contexto de precios internacionales que se mantendrán altos, el gobierno debe «contribuir a que algunos alimentos básicos no se nos escapen, que aflojen un poco».CEMENTERIO. Mujica volvió a insistir en que aunque hay que «sujetar» la inflación, la suba de precios por encima de la meta oficial «no es un desastre ni nada por el estilo». El funcionario reiteró la idea que pregona el gobierno en el sentido que la suba en el valor de algunos productos es, en parte, «el precio del éxito» del crecimiento.»En realidad esto nos pasa porque nos va bien. Si fuéramos un cementerio no teníamos nada de esto. En el 2002 no teníamos estas cosas, estábamos de pico abierto. Cuando tenemos los precios internacionales de todo lo que vendemos que suben, no es para ponernos tristes, por el contrario, es para sentirnos alegres», agregó.»¿Queremos acaso la paz de un cementerio? ¿Queremos acaso la deflación? ¿Queremos acaso que la gente no tenga poder de pago, no tenga poder de compra, que la economía quede prácticamente trancada? ¿Queremos en última instancia que los precios internacionales se derrumben, que le ingresen menos divisas al país?», reflexionó Mujica en su audición.estrategia. Luego de amenazar con liberalizar la importación de pollo, el titular de Ganadería acordó con las avícolas y los productores un esfuerzo conjunto para bajar el precio del producto, aplicando una receta similar a la empleada con los frigoríficos. En esa oportunidad hubo amenazas de detracciones sobre las exportaciones, tras lo que se acordó bajar el asado y la falda.El tejido del acuerdo logrado ayer se dio en una reunión entre representantes de las avícolas, de los productores de pollo y los técnicos del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Eduardo Errea y Mario Mondelli.Allí fue donde los productores y avícolas realizaron una propuesta similar a la que permitió rebajar los dos cortes de carne vacuna. Horas antes de la reunión representantes de los productores habían adelantado a El País que se venía «el pollo del Pepe».Los privados plantearon exonerar de IVA a la carne de pollo por seis meses y ellos colaborar con una rebaja similar, de manera de permitir que el kilo de pollo baje $ 10, de los $ 51 o $ 52 que vale el kilo hoy en el mercado local.El ministro de Ganadería dijo anoche que el próximo lunes entrará en vigencia el acuerdo que supone exonerar temporalmente de IVA al pollo, aunque no dijo por cuánto tiempo regirá la medida.Mujica dijo ayer a El País que se permitirá el ingreso de pollo de Brasil pero en partidas limitadas. «Vamos a traer alguna partidita de pollo para decirle a Brasil `contigo no pasa nada`, pero yo tengo que defender a los canarios que crían pollos en Canelones porque sino se me mueren», afirmó.