El gobierno suspendió diálogo con sector rural.

Asambleas de productores rurales «autoconvocados» ya instalaron ayer en la tarde piquetes en rutas del interior, mientras las dirigencias de las cámaras agropecuarias pedían «prudencia» desde Buenos Aires para evitar «provocaciones» que eventualmente favorezcan al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Las cúpulas de estas entidades se reunieron ayer y, de acuerdo con el portal de noticias Perfil, decidieron pasar a un cuarto intermedio hasta mañana para llegar a una definición.

Al conocerse la cancelación del diálogo, productores rurales interrumpieron la circulación por el túnel subfluvial entre las ciudades de Paraná y Santa Fe, 500 kilómetros al noreste de Buenos Aires, y bloquearon los accesos a la ciudad de Río Cuarto, centro del país.

El gobierno argentino decidió cancelar una reunión prevista con las cuatro cámaras agropecuarias con el argumento de que sus dirigentes pronunciaron discursos «agraviantes» y «golpistas» durante un acto realizado el domingo en la ciudad de Rosario, 350 kilómetros al norte de Buenos Aires.

El acto de Rosario fue el más importante convocado por un sector social al margen de los partidos políticos desde el retorno de la democracia en 1983 y reunió de 200 mil a 300 mil asistentes, coincidieron los analistas políticos.

El ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, calificó de «absolutamente agresivas e irrespetuosas para la democracia» las expresiones escuchadas desde la tribuna ruralista de Rosario.

El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, comunicó que «lamentablemente, los que han roto el diálogo son ellos con los discursos altisonantes» escuchados durante el acto del domingo. Fernández tildó de «amenazas» los discursos pronunciados durante el acto de Rosario, que en tono belicoso anticiparon el retorno a los piquetes si en la reunión del lunes no se conseguía una respuesta positiva a las demandas agropecuarias.

Alfredo De Angeli, dirigente del sector ruralista que expresa mayor dureza con el gobierno, durante el acto de Rosario virtualmente extendió un ultimátum al gobierno y anunció que a partir de hoy volverían los piquetes de fracasar la reunión prevista para ayer.

«En estos términos es todo muy difícil, yo esperaba otra cosa del campo y otra responsabilidad de los dirigentes», afirmó Fernández.

El jefe de Gabinete, sin embargo, coincidió que el sistema de retenciones a las exportaciones adoptado desde el 11 de marzo requiere de «correcciones» porque hay cuestiones técnicas que «distorsionan» su aplicación. Se habló incluso de que el gobierno tomaría resoluciones «unilaterales» al respecto, lo que fue rechazado de antemano por el campo, aunque finalmente no hubo ayer anuncios oficiales.

Eduardo Buzzi, titular de la Federación Agraria Argentina, enfatizó: «no somos golpistas y no pueden ser golpistas las familias que fueron a un acto cívico maravilloso», en respuesta a las imputaciones del gobierno argentino.

Buzzi afirmó que «parece que los discursos de Rosario cayeron mal» y especuló que el gobierno «está buscando excusas para no resolver el problema».

«Esto es una falta de respeto, un disparate, hay bronca entre los productores por el desplante y ya hay gente en la ruta, aunque yo les pido que sean prudentes y no caigan en provocaciones, para no darle excusas al gobierno», pidió Buzzi.

Hugo Biolcati, vicepresidente de la Sociedad Rural, acusó al gobierno que «como siempre nos corre el arco y no tiene voluntad de dialogar».

La convocatoria de Kirchner aparece como una respuesta a los rumores sobre crecientes desavenencias en el seno del partido de gobierno por la conducción del conflicto con los productores, que ya cumplió casi 80 días.

La imagen de la presidenta Cristina Fernández desató una guerra de encuestas en los últimos días pues algunas le brindan una imagen positiva de apenas 26 por ciento, mientras que otras -divulgadas por el gobierno- insisten en que mantiene una popularidad del 60 por ciento.