El impacto de la crisis en Uruguay

LA CRISIS. La amplia difusión que han tenido los sucesos hace que no tenga sentido una cronología detallada de los mismos. Sin perjuicio de ello citaré algunos de los más resonantes del año en curso que, junto a otros, obligaron a tomar medidas sin precedentes a las naciones más poderosas del mundo.

V 16 de marzo – JPMorgan Chase acuerda comprar Bear Stearns por un 7 por ciento de su capitalización.

V 7 de septiembre – El Gobierno de Estados Unidos asume el mando de Fannie Mae y Freddie Mac, las mayores financieras hipotecarias de Estados Unidos.

V 15 de septiembre – Lehman Brothers Holdings Inc. declara la mayor quiebra de la historia, y Bank of America acuerda adquirir Merrill Lynch por unos US$ 50.000 millones.

V 16 de septiembre – American International Group Inc. acepta un préstamo de US$ 85.000 millones de la Fed para evitar el peor colapso financiero de la historia, y el Gobierno asume el mando de la aseguradora.

V 21 de septiembre – Goldman Sachs Group Inc. y Morgan Stanley, los dos últimos bancos de inversión independientes de Wall Street, obtienen permiso para transformarse en bancos comerciales reglamentados por la Fed al forzarlos la crisis crediticia a ampliar sus fuentes de fondos.

V 3 de octubre – Wells Fargo & Co., el mayor banco de la costa oeste de Estados Unidos, acuerda comprar la totalidad de Wachovia por unos US$ 15.100 millones.

Ahora bien, ¿cuál es el estado actual después de las históricas medidas adoptadas?

Paul Krugman, flamante Premio Nobel, en artículo publicado el miércoles próximo pasado en El País expresaba «…el gobierno británico fue directo a la esencia del problema y se movilizó para resolverlo a una velocidad asombrosa. Hace una semana, los funcionarios de Brown anunciaron un plan para una importante inyección de capital propio para los bancos británicos, respaldada con garantías sobre la deuda bancaria, que tendría que reactivar los créditos entre bancos, una parte crucial del mecanismo financiero. Y los primeros fondos comprometidos llegaron el lunes, cinco días después del anuncio del plan. El domingo, las principales economías continentales de Europa se declararon listas para seguir el ejemplo británico. Y, que creen, Paulson también ha invertido el curso. Tiene sentido lo que están haciendo Gordon Brown y sus funcionarios. Y es posible que nos hayan mostrado el camino para transitar por esta crisis.»

Por nuestra parte podemos afirmar que en el contexto actual, los mercados internacionales muestran una muy fuerte restricción del crédito, que desvaloriza y desestimula inversiones de mediano y largo plazo, aumentando la preferencia por liquidez y el refugio en el dólar, casi como un contrasentido respecto a la verdadera situación de la economía americana.

Como contrapartida de estos movimientos financieros, se han observado serias consecuencias en los mercados de bienes, donde se destaca el retroceso en los precios del petróleo, hoy en US$ 80 el barril luego de llegar a casi US$ 150, de los granos, donde la soja ha presentado una caída en sus precios superior a 40% respecto a su cotización récord de US$ 609 la tonelada, y otras commodities. Los mercados de carnes se encuentran prácticamente paralizados, en especial la comercialización con Rusia. Además, retroceden también los precios de inmuebles, vehículos, artículos suntuarios, etc. ante la incertidumbre y el menor crédito.

URUGUAY Y LA CRISIS. En mi nota anterior había enumerado sucintamente algunos factores por los cuales la crisis internacional (de menor nivel en esos días) no había afectado claramente nuestra economía, que mostraba elevados crecimientos del PIB (13% anual en el primer semestre del 2008). Estos factores eran:

V grandes inversiones previas en las áreas forestal, papelera y maderera, junto a la intervención de la inversión extranjera en el sector agrícola, básicamente para cultivos sojeros, y compras de grandes frigoríficos,

V demanda y altos precios de nuestras principales commodities,

V bonanza económica brasileña y la demanda de nuestros productos, incluido el turismo y compras en frontera,

V significativa mejora en los ingresos de la población, aunque con tendencia a concentrarse, que elevó precios de inmuebles, vehículos, suntuarios, etc., fundamentalmente, ante la extensión del crédito, aún hipotecario, a tasas relativamente bajas.

Frente a ello, en menos de un mes, las condiciones externas cambiaron bruscamente y están afectando a varios de dichos factores.

Los precios de las commodities (soja, otros granos y hoy la carne, en nuestro caso) han retrocedido significativamente frente a los problemas de demanda internacional.

El crédito se reduce y las tasas de interés internas se elevaron fuertemente, junto al mayor riesgo país, que ya supera los 5 puntos porcentuales y contrarresta la reducción de las tasas de interés internacionales.

La economía brasileña no muestra la solidez acostumbrada dada la envergadura de la crisis. Su tipo de cambio se ha elevado y cuestiona el turismo, las compras en frontera y las importaciones de bienes en nuestro país, lo cual está siendo sólo parcialmente contrarrestado por nuestra devaluación, de menor entidad que aquella.

Por tanto, de dichos factores, sólo juegan a nuestro favor las inversiones ya instaladas y de gran porte, vinculadas tanto a la forestación (madereras y papeleras) como agrícolas, que por su tamaño pudieran absorber problemas de precios, demandas y crédito internacionales.

Sin embargo, es dable agregar algunos factores no considerados allí pero que podrían actuar como elementos defensivos frente a la gravedad de la crisis.

Los primeros se refieren a la economía norteamericana, de la cual se espera una desaceleración pero no una recesión grave. El sistema financiero está crujiendo pero básicamente en el ajuste de burbujas especulativas referidas a bancos de inversión y sus ramificaciones, con un retroceso hacia opciones más conservadoras del pasado, tales como bancos tradicionales, a lo cual se agrega el extraordinario apoyo, sin precedentes, de los gobiernos y bancos centrales a la estabilidad del sistema financiero. De todas maneras, la restricción crediticia genera incertidumbre.

En segundo lugar, también juega la fortaleza de la economía uruguaya, dado su importante crecimiento previo en un marco de estabilidad. La industria continuó creciendo a una tasa acumulada del 10,4% anual en el período enero-agosto, según el Índice de Volumen Físico del INE, en un marco de baja tasa de desempleo (7,6% a agosto) y mejora del ingreso de la población (11,5% anual a julio). De todas maneras, problemas en los mercados internacionales derivados de la crisis retrotrajeron algunas colocaciones en los mercados internacionales (carnes y cueros) por lo que se desaceleró el crecimiento industrial al 5% anual en agosto.

Esta situación ha posibilitado que la cotización ascendente del tipo de cambio no alcanzara los niveles de nuestros vecinos. Además, los mayores precios de tierras, inmuebles, bienes suntuarios, etc., fueron en nuestro país de menor entidad que en los países vecinos, lo cual estaría atenuando el impacto de su retracción actual como reflejo de la crisis.

CONCLUSIONES. Frente a ello, la primera conclusión es que la economía uruguaya y en especial la industria se verían afectadas en su crecimiento por el retroceso de la demanda y precios de commodities y las colocaciones en Brasil (bienes y turismo). Las exportaciones se frenarían, en especial las extrarregionales tales como carne y soja. Sólo quedaría la incógnita del impacto de la crisis sobre Botnia, Pepsi y madereras, que parecería no ser grave, para poder determinar el real efecto sobre las dinámicas del producto y la industria.

En segundo lugar, la demanda interna se vería afectada por los menores ingresos del sector exportador y un posible aumento de la desocupación, en lo que pueden jugar un papel importante los consejos de salarios y el mayor o menor conflictividad. Sin embargo, se parte de un mejor nivel y de una dinámica interna sostenida, por lo que el resultado final estará dado por la profundidad de la caída del crédito y el nivel de devaluación del tipo de cambio.

En síntesis, parecería que el impacto sería importante pero no de la entidad de crisis previas, por lo que el PIB posiblemente se estanque pero difícilmente se retraiga, y es probable que en el 2009 haya una tasa de crecimiento, similar a las del pasado, de sólo 1% o 2% anual, pero no negativa.