El manejo del tipo de cambio es el mayor desafío en el corto plazo GOBIERNO

Los intentos para abatir la inflación se verán dificultados por el mayor gasto público y por un tipo de cambio ligeramente más alto

La performance del equipo económico ha sido positiva, sobre todo en el reperfilamiento de la deuda pública, aunque se podría haber hecho más en otras áreas, especialmente aplicando medidas contracíclicas para formar un colchón financiero que amortigüe los impactos negativos al término del reciente período de bonanza, sostuvo Martin Pickering, analista senior para América Latina en el Economist Intelligence Unit. El entrevistado actuó como moderador en la reciente Mesa de Negocios con el gobierno de Uruguay organizada por Economist Conferences. A continuación se publica un resumen de la entrevista concedida a ECONOMIA & MERCADO.

-¿En qué grado la crisis financiera global va a afectar a las economías latinoamericanas, especialmente a las del Cono Sur?

-El efecto inmediato será en los países con un sector bancario muy internacionalizado que tengan activos «tóxicos» heredados del subprime. En este sentido, las naciones latinoamericanas no se verán afectadas, pero sí sufrirán un encarecimiento del costo de financiamiento para nuevas inversiones -como, por ejemplo, concretar fusiones y adquisiciones- y del servicio de la deuda. Asimismo, existe un efecto de segunda ronda porque se está reduciendo sensiblemente la demanda de Estados Unidos, Europa y Japón, lo cual tendrá un impacto negativo en las exportaciones de América Latina al igual que en las de los otros países emergentes.

-¿Qué posibilidades tiene la región de salir relativamente indemne de la actual crisis financiera internacional?

-Al estar todas las regiones interconectadas por efectos de la globalización, los ingresos de varios países latinoamericanos ya se han visto reducidos por la caída de los precios de los commodities, aunque las cotizaciones de algunas materias primas todavía mantienen niveles históricamente elevados. Sin embargo, también es cierto que estas economías tienen una estructura mucho más fuerte que hace cinco o seis años. En efecto, se han registrado mejoras notorias tanto en las cuentas fiscales como en la cuenta corriente de sus balances de pagos y se han diversificado sustancialmente sus mercados de exportación. Los equilibrios macroeconómicos alcanzados en dichos países, pese a la diferencia de matices en sus políticas económicas, permitirán que los impactos negativos externos no sean catastróficos. En resumen, el Economist Intelligence Unit (EIU) pronostica que el crecimiento real de la economía de América Latina se va a desacelerar, pasando de 5,4% registrado el año pasado a 4,1% en 2008 y 3% en 2009.

-¿Qué efectos políticos y sociales puede generar una caída pronunciada de los precios de los commodities en la región?

-No prevemos una crisis política en el Cono Sur, aunque no habría que descartarla en Argentina debido a sus notorios problemas económicos. Sin embargo, una fuerte desaceleración de la actividad económica en los países de la región podría generar más desempleo y revertir la actual tendencia de reducción de los niveles de pobreza, que aún son altos. Entonces, las críticas de los partidos opositores parecerían más convincentes.

-¿Podrán los actuales gobiernos de izquierda del Cono Sur mantener el respaldo del electorado en un escenario global mucho menos favorable para las economías locales?

-Las grandes crisis tienden a generar cambios en la opinión de los votantes. En este caso, la novedad podría ser una inclinación aún más a la izquierda del electorado. En los últimos dieciocho años, primero se vio el triunfo de los partidos de centroderecha, que implantaron políticas de libre mercado acompañadas de muy escasos programas sociales. Luego, desde hace unos seis años, la izquierda moderada ha ido ganando elecciones en prácticamente todo el Cono Sur. Si bien estos nuevos gobiernos mantuvieron la apertura económica, han puesto énfasis en desarrollar importantes planes sociales, que les generan un mayor apoyo de la opinión pública. Si bien existe un consenso político a nivel regional de que el camino más apropiado para el desarrollo social pasa por los equilibrios macroeconómicos, los sectores de izquierda ortodoxos podrían adquirir mayor peso político si estos países resultaran seriamente afectados por la crisis financiera global.

Riesgo uruguayo

-¿Cómo se ve a la economía uruguaya desde la City londinense?

-En el EIU elaboramos un producto llamado «Servicio de Riesgo País», que examina la deuda soberana, el tipo de cambio, los indicadores macroeconómicos y la política. En los últimos años, se ha visto un mejoramiento gradual del riesgo Uruguay debido, en buena medida, a la caída del endeudamiento público, que fue durante mucho tiempo equivalente al 100% del PIB. Esa tasa representaba un factor estructural muy negativo porque tanto las amortizaciones como el pago de intereses de la deuda pesaban enormemente en la economía uruguaya. El ratio actual de deuda/producto de aproximadamente 55% del producto significa una mejora sensible, aunque todavía se mantiene en un nivel alto comparado con los promedios de 39% en América Latina y 31,3% en los mercados emergentes. Además, este país es reconocido por la buena administración de sus obligaciones crediticias y por tener un calendario de pagos bastante descomprimido en el corto y mediano plazo.

-¿Ha sabido el gobierno del Dr. Vázquez aprovechar el excepcional ciclo positivo que tuvo la economía mundial en los últimos años?

-El crecimiento de la economía uruguaya ha sido notable, habiéndose registrado una tasa promedio de 7% en el trienio 2005-2007 y con perspectivas de crecer 10% este año. En general, la performance del equipo económico ha sido positiva, sobre todo en el reperfilamiento de la deuda pública, aunque se podría haber hecho más en otras áreas. Me refiero especialmente a la aplicación de medidas contracíclicas para formar un colchón financiero que amortigüe los impactos negativos al término del reciente período de bonanza.

Desafíos

-¿Cuáles son las perspectivas de la actividad económica en 2009?

-El informe más reciente de Uruguay preparado por el EIU prevé que se desacelere significativamente el fuerte ritmo de crecimiento de la economía local, que estaría en torno al 4% el año próximo, debido a la reducción previsible del monto de las exportaciones a causa de una caída en la demanda internacional como consecuencia de la crisis financiera internacional. Asimismo, el consumo interno de muchos países se va a desacelerar debido a los altos niveles de inflación. Por ejemplo, habrá un enlentecimiento en la demanda interna de Brasil, que pasará de 7% este año a 3,7% en 2009, lo cual reducirá las importaciones de productos uruguayos. Nuestro pronóstico también ha tenido en cuenta que los principales motores de la expansión económica uruguaya de los últimos años han sido la inversión y el consumo privado. En este sentido, una inflación bastante alta no va a favorecer la demanda interna.

-¿Prevé que se dispare la inflación en el período electoral?

-La inflación es una debilidad potencial de la economía uruguaya. Si bien el IPC no va a superar los dos dígitos, seguramente estará por encima del techo del rango meta de inflación fijado en 7% para este año y el próximo. Tampoco podemos soslayar que los precios mayoristas aumentaron un 21,8% en los últimos doce meses (septiembre 2007-agosto 2008), lo que implica que las presiones inflacionarias se mantienen latentes en tanto duren los acuerdos voluntarios de precios de diversos productos de la canasta familiar que el gobierno negoció con productores, distribuidores y minoristas. Es posible, además, que los intentos para abatir la inflación en 2008-2009 se vean dificultados por la expansión del gasto público previsto en la Ley de Rendición de Cuentas y en la Ley de Presupuesto, así como por un dólar ligeramente más caro, a pesar de que la reciente caída de los precios del petróleo y de algunos commodities agrícolas signifique algún respiro para el equipo económico.

-¿Cuáles son los principales desafíos del nuevo ministro de Economía y Finanzas, Álvaro García?

-En términos estructurales, me inclino a pensar que el mayor reto será reducir el monto de la deuda pública, que es aún muy alta. Pero el principal desafío de corto plazo está en el comportamiento del tipo de cambio, que en los primeros ocho meses de 2008 se apreció nominalmente un 10,6% con respecto al dólar a pesar del fuerte déficit en la balanza comercial. El nivel del tipo de cambio real de mediados de este año ha sido el más alto desde antes de la macrodevaluación de 2002. Esa apreciación del peso uruguayo reflejó principalmente la diferenciación con la tasa de interés de Estados Unidos así como el ingreso de capitales especulativos. Seguramente, ambos factores van a desaparecer en los meses venideros. Habrá que ver cómo el nuevo ministro logra balancear los intereses de los exportadores, que reclaman un dólar más caro, y la necesidad de evitar el encarecimiento de los productos importados, que lógicamente aceleraría la inflación.

-¿Cómo vislumbra el comportamiento fiscal en 2008 y 2009?

-A pesar del excelente nivel de la recaudación impositiva, no creemos que el gobierno pueda cumplir con las metas fiscales previstas para 2008 y tampoco para el próximo a causa de los subsidios concedidos a las empresas estatales, sobre todo por los altos costos del petróleo, y un mayor gasto público que en años anteriores. Es factible que se logre un superávit primario de 1,1% del producto, lo cual está distante del 3% previsto por el gobierno. Es preocupante el incremento de los gastos corrientes cuando están bajando los montos de inversión pública. Si la economía uruguaya ingresa en un ciclo negativo, será muy difícil cortar ese gasto dada la rigidez de la estructura de las cuentas públicas de Uruguay ya que la mayor parte del Presupuesto se destina al pago de salarios.

-Las exportaciones de bienes sumaron US$ 4.496 millones el año pasado y llegaron a casi US$ 3.000 millones en el primer semestre de 2008, básicamente por efecto precio y no por volumen. ¿En qué medida se verán afectadas las ventas al exterior por la crisis financiera internacional?

-Es difícil estimar cómo evolucionarán las exportaciones uruguayas en los próximos meses debido a que los precios de los granos se han debilitado en las últimas semanas, aunque continúan cotizándose a niveles históricamente elevados, y que aún se siguen pagando buenos precios por la carne. Sin embargo, el déficit de cuenta corriente se incrementará significativamente en 2008, registrando un nivel equivalente al 3,2% del PIB. En el primer semestre de este año, las importaciones crecieron un 86% con respecto a la primera mitad del año anterior y superan a las exportaciones en un 43,6%. En 2009 puede esperarse una moderada reducción del déficit de la cuenta corriente en la medida que el precio del petróleo baje a US$ 90 por barril (en promedio) y así pueda contrarrestar un descenso de las exportaciones. Este año el déficit de cuenta corriente se va a compensar en su mayor parte por los ingresos provenientes de la inversión extranjera directa, pero puede anticiparse una baja en las reservas internacionales para el año próximo.

Inversiones

-¿Confían los inversores extranjeros en el marco jurídico vigente en Uruguay?

-Si bien el Poder Judicial uruguayo es muy confiable, distinguiéndose por su honestidad, la calidad de sus sentencias y la ausencia de politización, eso no resulta suficiente en el mundo actual. Es necesario mejorar los tiempos de los tribunales, acortando la duración de los procesos. La demora de los juicios es un motivo de desaliento para los inversores, sobre todo si son extranjeros. La certeza jurídica es un elemento determinante para decidir una inversión. En general, Uruguay es reconocido por tener un nivel satisfactorio de seguridad jurídica, pero se requiere que las medidas que adopte el gobierno sean estables y coherentes, evitando cambios sorpresivos en las reglas de juego.

-¿Cómo se podría fomentar más la inversión extranjera en los próximos años?

-Se debería incrementar la disponibilidad de servicios de alta tecnología, así como modernizar la infraestructura física relacionada con la energía y con el transporte, especialmente de la red ferroviaria. Además, se requiere flexibilizar al mercado laboral dado que la regulación actual impide mejorar la gestión de las empresas en materia de recursos humanos, sobre todo para manejar horarios que permitan obtener una mayor productividad y competitividad.

-¿Qué señales está dando el gobierno uruguayo en materia de política laboral?

-Mientras la política macroeconómica del gobierno le ha hecho ganar la confianza de los empresarios extranjeros, la política laboral no ayuda a atrae r nuevas inversiones. Habría que buscar un mayor equilibrio entre el capital y el trabajo. Hoy el fiel de la balanza está algo inclinado hacia los empleados ya que existe una excesiva protección para los sindicatos como, por ejemplo, el decreto que autoriza la ocupación de lugares de trabajo, las rondas de consejos de salarios, etc. Sin embargo, un esquema ultraliberal no se adecuaría al mercado laboral uruguayo, teniendo en cuenta el orgullo que siente la población por la legislación social aprobada en el marco de un Estado benefactor durante buena parte del siglo XX.