El ministro Díaz ‘está cansado’ y dejará gabinete

En una entrevista con el suplemento Qué Pasa que se publicará el sábado, Fernández dijo que aún no hay fecha para la salida de Díaz y reconoció que él mismo pensó en irse, pero el presidente Vázquez no está dispuesto a aceptarle la renuncia.

Adelantó que por este año se mantendrá en su puesto, pero ya consiguió permiso presidencial para volver a dar clases en Facultad de Derecho a partir de este mes. Dice que va a trabajar con un grupo de adjuntos que lo pueda suplantar cuando surjan inconvenientes propios de su cargo que no le permitan asistir a dictar el curso. Además, descartó que vaya a seguir en política u ocupar otros cargos públicos en el futuro.

En el informe, Fernández habla de su tarea como asesor del presidente y su papel en el diálogo con las Fuerzas Armadas y en la búsqueda de una solución final para casos de violación de los derechos humanos durante la dictadura. También explica por qué fue designado como representante uruguayo para temas como el acuerdo marco de comercio e inversiones (TIFA, por su sigla en inglés) y el conflicto con Argentina por las plantas de celulosa.

El secretario de la Presidencia también habla por primera vez de los cuestionamientos de la oposición respecto a su actividad como abogado penalista en pleno ejercicio de la función pública. Para la oposición, Fernández ejerce presión indirecta sobre fiscales y magistrados con su sola presencia en los juzgados. También se lo acusa de ser el ideólogo de un cambio legal con el cual se benefició su mujer, Cecilia Salom, una reconocida fiscal. Un artículo de la Ley 17.930 de 2005 habilitó a los fiscales a pasar en comisión a otras oficinas públicas.

Salom se integró a la secretaría del diputado socialista Gustavo Bernini. La nueva disposición supone que los fiscales también pueden ejercer la abogacía mientras no están en el cargo. Salom trabaja en el estudio de Fernández en calle Cerrito.