El mundo se congratula por captura de Saddam mientras en Irak continúa la violencia

«La captura de Saddam Hussein no marca el fin de la violencia en Irak. Seguimos enfrentándonos a terroristas que prefieren matar a gente inocente en lugar de aceptar la emergencia de la libertad en el corazón del Medio Oriente», advirtió el presidente George W. Bush, en una intervención posterior al anuncio el domingo de la detención de Saddam Hussein.

Dos días después de su captura, dos coches bomba estallaron hoy delante de puestos policiales al oeste y al norte de Bagdad y al menos ocho personas murieron y una docena resultaron heridas, según la policía.

Saddam Hussein fue capturado el sábado por la noche por las fuerzas estadounidenses en una granja cercana a su feudo de Tikrit, al norte de Bagdad, al cabo de una persecusión de casi nueve meses.

El derrocado dictador no coopera con las fuerzas estadounidenses, declaró unas horas después del anuncio de su detención, el secretario estadounidense de Defensa, Donald Rumsfeld.

Saddam Hussein, detenido en Bagdad según un responsable iraquí, desmintió que su régimen tuviese armas de destrucción masiva (ADM) y no se mostró muy cooperativo cuando fue interrogado, confió a la revista Time un responsable de los servicios de inteligencia estadounidenses.

«No, por supuesto que no», declaró Saddam con respecto a la existencia de un programa de fabricación de armas de destrucción masiva. «Estados Unidos lo inventó para tener un motivo para declararnos la guerra», dijo.

Pasado el momento de euforia, responsables oficiales y medios informativos en el mundo manifestaron sus dudas en relación a la evolución de la situación en Irak.

La captura del ex presidente iraquí no pondrá fin a los ataques terroristas, estimó el lunes el gobierno japonés que se dispone a enviar unidades militares al sur de Irak.

«La captura de Saddam da a Bush la posibilidad de salir del atolladero en el que se debatía», publica el diario francés Liberation.

La prensa británica advierte de que hay aún un largo camino que recorrer para las tropas de la coalición en Irak.

Mientras tanto, los llamados a favor de un proceso contra el ex dictador se multiplicaron en Irak y en el mundo entero.

«Ahora, el ex dictador deberá enfrentarse a la justicia que se negó a dar a millones» de personas, declaró el presidente estadounidense llamando a los iraquíes a renunciar a la violencia.

Por el momento, el estatuto jurídico del ex dictador sigue siendo poco claro, pero Rumsfeld precisó en la cadena CBS que Saddam sería tratado como un prisionero de guerra y protegido por la Convención de Ginebra.

En París, donde debe reunirse el lunes con Jacques Chirac, el presidente en ejercicio del Consejo de gobierno provisional iraquí, Abdelaziz Hakim, afirmó a la AFP que Saddam Hussein será juzgado en Irak por jueces iraquíes en el marco de un tribunal recientemente creado para juzgar a los criminales de guerra.

«Saddam Hussein será juzgado por jueces iraquíes y el tribunal va a trabajar y establecer estatutos en Irak, bajo la supervisión de expertos internacionales», declaró Hakim.

Será el primero en comparecer ante la Corte especial iraquí encargada de juzgar los crímenes contra la humanidad cometidos por el antiguo régimen, si la instrucción está lista, precisó de su lado Dara Nurredin, miembro del Consejo de gobierno.

La organización Amnistía Internacional se felicitó por la captura del ex presidente iraquí y subrayó que era vital que sea juzgado de manera equitativa y transparente.

La comunidad internacional también se congratuló por su captura, incluso en los países hostiles a la guerra estadounidense contra Irak, mientras que los países árabes se mostraron más reservados.

El secretario general de la ONU, Kofi Annan, declaró que su captura ofrecía la oportunidad de un «nuevo impulso» en «la búsqueda de la paz y la estabilidad en Irak».

Perseguido desde la caída de su régimen el 9 de abril pasado, Saddam Hussein, por el cual los estadounidenses ofrecían una recompensa de 25 millones de dólares, había llegado al poder en 1979.

Saddam Hussein libró una sangrienta guerra contra Irán entre 1980 y 1988 y lanzó una ocupación de Kuwait que duró siete meses (1990-1991) y dio origen a la guerra del Golfo. AFP