El presidente Bush quiere una OPEP pero del etanol

Crear una especie de OPEP del etanol es una de las propuestas que llevará bajo el brazo el presidente de EEUU, George W. Bush, cuando visite Brasil, informó desde Washington el diario O Estado de Sao Paulo.
EEUU busca ampliar el espectro de combustibles alternativos en momentos en que algunos países productores de petróleo son hostiles a EEUU.

Según el diario Valor, Washington cree que promover la producción y el uso del etanol en América Central reducirá la influencia de la diplomacia petrolera del presidente venezolano Hugo Chávez.

La visita de Bush a Brasil se enmarca en una gira que el mandatario de EEUU realizará entre el 8 y el 14 de marzo por países americanos. Cuando Bush se encuentre en Uruguay (ver página 3), Chávez estará de visita en Argentina, informó el diario La Nación.

“Bush quiere lanzar las bases para un mercado hemisférico que garantice el suministro estable de biocombustibles, con producción diversificada por toda la región”, aseguró el periódico O Estado. Agregó que “para eso, Brasil y EEUU deben formar sociedades, con participación de la iniciativa privada, para instalar usinas de etanol (alcohol combustible) en América Central”.

“Es una enorme oportunidad. El hemisferio occidental gasta 7,2% de su producto importando petróleo. Algunos países son muy vulnerables”, dijo Greg Manuel, consejero para asuntos energéticos de la secretaria de Estado, Condoleezza Rice. Además, “es importante tener como fuente de suministro a todos nuestros amigos en el exterior, y esos amigos también sufren, no siempre tienen la petrodiplomacia a su favor”, razonó.

Brasil y EEUU aseguran un 70% de la demanda mundial de etanol, con una producción anual de cerca de 17.000 millones de litros cada uno, en tanto que la región en su conjunto tendría un potencial de producción de 200.000 millones de litros. Brasil produce etanol de la caña de azúcar y EEUU del maíz.

En Brasil, el etanol se mezcla en una proporción de 20% a 25% en la gasolina; más del 80% de los coches que se venden en el país están equipados además con motores flex-fuel, que aceptan indistintamente etanol o gasolina, en cualquier proporción.

“Washington precisará de un socio confiable, con condiciones tecnológicas y capacidad de expandir la producción de etanol. En el mundo no hay ningún país tan adelantado en eso como Brasil”, explicó a O Estado el analista Tom Trebat, de la Universidad de Columbia.

El diario Valor, anunció el viernes que la cooperación entre ambos países para impulsar el etanol se reflejará en una alianza del sector privado, con inversiones mutuas y en otros países americanos que pueden alcanzar US$ 100.000 millones en cinco años. (Redacción y AFP)