El proceso de concentración de la banca es una realidad en el mundo.

JORGE REBELLA

No puede considerarse que la actual retracción del crédito sea permanente, sino que es un fenómeno típico de los períodos de postcrisis. Resulta normal encontrar en esa fase que la inversión de las empresas en capital de trabajo, equipamiento y producción se haga con fondos propios, sostuvo el economista Julio de Brun, ex presidente del Banco Central del Uruguay y hoy director ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados del Uruguay (ABPU). A continuación un resumen de la entrevista.

-A contramano de la crisis financiera global, el sistema bancario uruguayo presenta excesos de liquidez. ¿Cómo se explica este fenómeno?

-Esta situación es parte de la salida de Uruguay de la crisis de 2002, que pasó por un proceso de recapitalización de todos los bancos. En el caso de las instituciones bancarias privadas, se requirió de los aportes de capital de sus accionistas en el exterior y, luego, al recuperarse el nivel de depósitos quedó un monto de liquidez importante. Como esa evolución no estuvo acompañada por un aumento en la demanda de crédito, la banca empezó a acumular fondos. Dos años atrás esa situación se consideraba un factor negativo porque, lógicamente, tiene un efecto desfavorable sobre la rentabilidad del sistema; pero, en el contexto de la crisis global que se desató en 2008, el incremento de la liquidez pasó a ser una fortaleza del sistema bancario uruguayo. Ahora que las aguas parecen estar aquietándose en el escenario internacional, vuelve a surgir la preocupación de cómo canalizar el excedente de liquidez hacia operaciones de crédito.

-¿Por qué el sector privado no financiero local no ha captado en forma significativa las posibilidades de crédito que ofrece la banca uruguaya ya que la inversión privada ha crecido considerablemente en nuestro país en los últimos años?

-La razón principal radica en un fenómeno típico de las postcrisis. El sector privado no financiero, en su mayoría, llega a esa instancia crítica con altos niveles de endeudamiento con relación a sus ingresos, sus activos, etc. Es natural que se dé entonces un proceso de recapitalización y de reducción de deudas tanto de familias como de empresas. Por lo tanto, resulta normal encontrar en esa fase que la inversión de las empresas en capital de trabajo, equipamiento y producción se haga con fondos propios. También es habitual que en esos períodos -en Uruguay se dio entre 2003 y 2007- haya transferencias de la propiedad de empresas privadas y que quienes adquieren nuevos activos inyecten su propio capital en la realización de nuevos proyectos de inversión.

-¿No hay perspectivas de que se reactive la demanda del crédito?

-En 2008 se había empezado a notar una demanda más firme del crédito que se interrumpió a fines de ese año y comienzos de 2009 por la incertidumbre que generaba la crisis financiera internacional, donde la respuesta del sector no financiero uruguayo fue de mucha prudencia. No sólo se postergaron varios proyectos de inversión de parte del sector privado, sino que, además, las empresas se adelantaron a las eventuales necesidades de capital de trabajo liquidando activos y evitando, dentro de lo posible, recurrir al crédito bancario.

Hoy se observa un proceso de desendeudamiento por parte de las empresas que recién volverían a demandar crédito bancario una vez que el crecimiento de la economía uruguaya, que parece haberse consolidado desde el segundo semestre del año pasado, dé señales de continuar sostenidamente. Por lo tanto, se podría pensar que la demanda de crédito comience a tener más fuerza este año.

-¿Puede esperarse una campaña agresiva de oferta de crédito bancario en los próximos meses?

-En el momento inicial del despegue de un proceso de crédito, un banco que incremente rápidamente su volumen de crédito va a tener pérdidas a corto plazo porque son mayores los montos que debe previsionar que lo que eventualmente genera como margen de intermediación por la operación de crédito. En un contexto donde los resultados de los bancos no han sido muy buenos, esa situación puede frenar una expansión crediticia. Por ese motivo, ABPU está en conversaciones con las autoridades del Banco Central del Uruguay (BCU) a efectos de que se modifique el régimen de previsiones vigente a efectos de eliminar ciertos desalientos al otorgamiento de créditos. En realidad, bastaría con algunos ajustes de las regulaciones bancocentralistas.

-¿Cómo se podría incentivar la utilización del crédito en el sistema bancario uruguayo?

-No creo que sea buena una política para estimular el endeudamiento más allá de lo que sea razonable por parte de los agentes económicos. Tanto las empresas como las familias tienen que encontrar una combinación equilibrada entre préstamos y fondos propios para el financiamiento de sus proyectos. Por eso, no puede considerarse que la actual retracción del crédito sea permanente.

-¿Podría atribuirse la baja demanda del crédito bancario al sostenido crecimiento de los préstamos al consumo otorgados por entidades no bancarias?

-En ese sector se manejan pequeños volúmenes individuales que implican altos costos operativos en relación a los montos prestados. Por lo general, los bancos han encontrado que la forma mayorista de manejar ese tipo de operaciones es a través de las tarjetas de crédito. Si bien la operativa de crédito al consumo de los bancos en sí parece pequeña, su volumen es muy importante cuando se suma la actividad de los «plásticos» en las instituciones que operan en ese rubro.

Actividad offshore

-En los últimos años ha crecido la clientela de los bancos, habiendo llegado a unos 573.000 depositantes en el tercer trimestre del año pasado, pero sigue estando muy por debajo del récord de casi 750.000 depositantes a fines de 2002. ¿A qué atribuye esa caída?

-Esas cifras no indican una menor bancarización de los uruguayos. En realidad, hay un problema de medición en esa comparación porque incluye a los depositantes no residentes. Si se observa sólo el nivel de depositantes residentes, se comprueba una cierta estabilidad en la clientela bancaria. Lo que ha caído es el número de los no residentes por el simple hecho de que ha cambiado la modalidad de la prestación de servicios offshore en Uruguay.

-¿Cómo funciona ahora la actividad offshore en la plaza local?

-Hasta el año de la crisis era normal que los bancos uruguayos captaran depósitos de no residentes y colocaran esa liquidez en el exterior. A partir de 2003 se ha hecho más frecuente que la banca local haga un manejo de fondos de clientes sin registrarlos en Uruguay, o sea administrando sus cuentas sobre colocaciones en activos directamente en el exterior. Por lo tanto, esa caída de depositantes no se corresponde con lo que es realmente la actividad offshore, porque se está contabilizando de otra forma. Es decir que a esos mismos clientes no residentes, en vez de tomarles un depósito, se les administran valores. Quizás, la banca hoy tiene una menor participación en las operaciones con no residentes; pero, al mismo tiempo, se ha producido un crecimiento de intermediarios financieros que no funcionan con licencias de bancos en Uruguay, sino que operan como entidades offshore.

-¿Entonces, Uruguay continúa siendo una plaza financiera regional?

-Es factible que el negocio offshore en general tenga la misma dimensión o aún mayor de la que exhibía hasta 2002. Nuestro país no ha dejado de lado ese segmento del mercado financiero. Simplemente, se ha cambiado el tipo de producto. En vez de tener depósitos registrados en Uruguay, las instituciones financieras administran desde aquí cuentas o activos en el exterior de los mismos clientes. Ahora los ingresos de los bancos, en lugar de ser un diferencial de tasas de interés, es decir entre lo que les pagan a los depositantes y lo que obtienen por el uso de esos fondos, se generan en base a las comisiones por los servicios prestados.

Mercado bancario

-¿No está sobredimensionado el sistema bancario uruguayo dado el tamaño del mercado local?

-Si pensara que el tamaño del mercado uruguayo, luego de la caída de la demanda crediticia, permanecerá inalterado, la respuesta sería afirmativa. Pero, como hay muchos factores que indican que esta retracción del crédito es coyuntural y que la actividad bancaria se va a recuperar en el mediano plazo, las dimensiones del sistema pueden considerarse adecuadas.

¿Es probable que continúe el proceso de fusiones y adquisiciones en Uruguay?

-Todos las fusiones y adquisiciones registradas en la plaza uruguaya en los últimos años tienen menos que ver con el mercado local que con decisiones tomadas en las casas matrices como producto de una estrategia global por hechos sucedidos a nivel internacional, como en los casos del BankBoston, ABN Amro y Crédit Agricole. (N. del R.: Crédit Agricole sigue con su actividad de banca privada en Uruguay a través de una oficina de representación). Este tipo de fenómenos probablemente continuará como una derivación del proceso de concentración de la banca, que es una realidad en el mercado mundial.

-¿Cuál es la exposición de los bancos españoles radicados en Uruguay ante una eventual crisis financiera en España similar a la que se está dando en Grecia?

-Me consta que el órgano regulador, el BCU, sigue este tema de cerca y que ha tomado debida nota de dónde puede estar ubicada la liquidez excedente de esos bancos. No creo que este sea un tema preocupante porque los niveles de exposición ante eventuales crisis en sus casas matrices son bastante limitadas dada la situación patrimonial muy sólida de las filiales locales. Además, su calidad de sociedades anónimas uruguayas con la mayor parte de sus activos radicados en nuestro país les permite aislarse de cualquier acontecimiento negativo que ocurra en el exterior. Por lo tanto, en el peor escenario internacional, al que no le atribuyo mayores probabilidades, las entidades locales mantendrían un nivel razonable de solidez.

Costos laborales

-¿Cómo vislumbra las futuras negociaciones del sector bancario, teniendo en cuenta el gran poder de AEBU, así como el peso de la masa salarial en los resultados de los bancos privados?

-Desde hace varios años, la respuesta de los bancos al problema del costo salarial ha sido aumentar la productividad. Como la banca privada paga en promedio salarios superiores a la media del mercado laboral, se viene aplicando una política que requiere al personal tener una capacitación mayor a la de otros sectores de actividad. Todo eso debería converger gradualmente en una situación donde estos costos salariales respondan a una mayor profesionalidad y una más alta productividad. Ese es el camino por el cual tanto las entidades bancarias como el gremio de trabajadores vienen transitando en el área de las negociaciones laborales, más allá de conflictos puntuales.

– Pero ¿cómo encara la banca privada la carga de una nómina muy grande?

-Es previsible que el sector bancario sea cada vez menos intensivo en mano de obra no calificada, porque necesariamente se va a continuar acentuando la tendencia a contar con un personal de alta especialización dada la tecnificación de la operativa bancaria.