El PT recibe algo de aire fresco en la Cámara Baja

El ganador, Aldo Rebelo, miembro del Partido Comunista de Brasil (PCdB), se impuso en la segunda vuelta con 258 votos. Al conocerse el resultado, los representantes oficialistas estallaron en vítores, aplausos y hasta lágrimas. Es que una derrota hubiera sido trágica para el gobierno, debilitado y envuelto en un enorme escándalo de corrupción que afecta desde hace meses la gobernabilidad en el país vecino.

Rebelo no era la primera baza del gobierno. Para evitar que en la elección se pusieran en evidencia la fractura del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), el presidente hubo de evitar la postulación de diputados de su partido, y pedir con insistencia el apoyo.

De cualquier modo, no fue una victoria sencilla. El alto grado de polarización en la política brasileña, que crece desde que estallaron las primeras denuncias de corrupción, se reflejó ayer en la elección. En una tensa y larga primera vuelta, dos candidatos quedaron empatados con 182 votos cada uno y debieron medirse en un segundo turno en la noche.

Aldo Rebelo y el líder derechista José Thomaz Nono protagonizaron el empate de la primera ronda. En tercer lugar quedó con 76 votos Ciro Nogueira, del ultraconservador Partido Progresista (PP), al que pertenece el anterior presidente de la Cámara, Severino Cavalcanti, quien renunció a su escaño la semana pasada en medio de graves acusaciones de corrupción.

En el trasiego de búsqueda de apoyos que siguió a la primera vuelta, Nogueira anunció su apoyo personal al candidato del gobierno para la segunda vuelta. Pese a que esa no era la posición de todo el PP, el posicionamiento de Nogueira fue a posteriori decisivo.

Para lograr el triunfo, Lula y su gobierno actuaron a fondo. El mandatario movilizó a ministros y a dirigentes de confianza para persuadir a los diputados para que votasen por Rebelo, y la semana pasada el Ministerio de Hacienda puso a disposición de los diputados 500 millones de reales (unos 227 millones de dólares), parte de los fondos que por ley corresponden a los diputados para la realización de obras en sus municipios. Esos recursos estaban bloqueados debido a la política de austeridad en los gastos públicos.

La presidencia de la Cámara es vista como una posición clave puesto que según la constitución de 1988 es el segundo en la línea de sucesión ante una ausencia del mandatario, después del vicepresidente. Es, además, quien decide la fecha para votar un proyecto de ley, los miembros de una comisión de investigaciones y la apertura de un juicio político.

PROBLEMAS. En sus discursos previos a la votación, todos los candidatos dijeron que el principal desafío del próximo presidente es retomar los trabajos normales de la cámara, es decir, votar y discutir proyectos de ley.

Es que desde hace por lo menos cuatro meses, la cámara ha estado concentrada en investigaciones de varios escándalos de corrupción, especialmente acerca de la supuesta compra de votos de congresistas por parte del gobierno.

Las denuncias desembocaron en que comisiones del congreso pidieran la apertura de juicios políticos a más de una docena de parlamentarios de seis distintos partidos, provocando una desorganización general de las bancadas, especialmente la del PT.

Además, los problemas eleccionarios del PT no acaban en la cerrada disputa por conseguir la presidencia de los diputados. También encara dificultades por un sufragio interno celebrado el pasado 18 de setiembre, cuyos resultados oficiales fueron anunciados en la jornada de ayer: ninguno de los aspirantes consiguió la mayoría y habrá un segundo turno el 9 de octubre para escoger al presidente del partido, dijo el PT en un comunicado.

El PT, fundado en 1980 enarbolando como una de sus principales bandera la de la limpieza administrativa, ya perdió el lunes su posición como primer partido en la cámara, cuando cuatro diputados desertaron. Con las bajas, la bancada del PT quedó con 84 diputados, cediendo el primer lugar al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que tiene 87 diputados.