El TLC con EEUU vuelve a agitar al gobierno y reaviva la polémica

Gargano dijo en Brasilia que la administración de Vázquez no prevé el acuerdo. Pero, en FA insisten con debatir


En momentos en que en filas del Frente Amplio se reaviva la discusión por la eventualidad de acordar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, el canciller Reinaldo Gargano dijo en Brasilia que Uruguay no busca realizar un acuerdo bilateral con el gobierno de George W. Bush.

Gargano aclaró que «no está planteado» buscar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos fuera del ámbito del Mercosur, posibilidad mencionada por el ministro de Economía, Danilo Astori.

Sin embargo, desde Asamblea Uruguay, el senador Alberto Cid subrayó que su sector es partidario de debatir el tema y estimó que si el grupo de Astori adopta una posición sobre el TLC llevará el debate a la orgánica del Frente Amplio.

En cambio, el ministro de Ganadería, José Mujica, en declaraciones al semanario Búsqueda indicó que aunque quiere negociar con Estados Unidos, no comparte la idea de hacer «ningún tratado que me ate de manos y no pueda comerciar con otro. Ahora, cuanto más me diversifique mejor, inclusive con Estados Unidos».

El Partido Comunista (PCU) comparte la decisión de llevar el tema a la orgánica del partido de gobierno, confiado en que si se produce una discusión a fondo, la correlación de fuerzas interna se inclinará mayoritariamente en contra del TLC. A través de la publicación oficial del PCU, Carta Popular, el senador Eduardo Lorier dedicó los editoriales de los últimos números a exponer la posición contraria al TLC.

«La estrategia de Estados Unidos en la región y con respecto a nuestro país, tiene necesaria relación con el programa de ese país imperialista para América latina toda. Es un programa global que, a su nivel económico, no tiene otro objetivo que concretar el Alca, directa o indirectamente, por vías bilaterales, como en el caso de los tratados de libre comercio o de inversiones», remarcó Lorier.

En su análisis, el senador comunista recuerda las afirmaciones que realizaba Astori al participar en «Uruguay 2005. Propuestas de política económica»: «Uruguay no tiene otra manera de iniciar su tránsito (hacia la integración en la economía mundial) que no sea el de la integración con sus vecinos (…). Uruguay no puede intentar una articulación mundial exitosa en solitario. Si lo hiciera, la opción más favorable de entre todas las posibles, supondrá una definición de su estructura productiva interna a partir de la influencia externa y no de la potencialidad de recursos disponibles».

AGENDA. La Vertiente Artiguista a través de una declaración aprobada por su dirección, consideró que el TLC no está planteado por el momento. «La política de inserción internacional del nuevo gobierno para el país supone una apuesta decidida al Mercosur, y el relacionamiento multilateral a nivel político y económico con todos los países del mundo. Esta orientación incluye la búsqueda de mejoras comerciales para nuestros productos en diversos países, incluido los Estados Unidos y China, que no suponen la negociación de TLC que, en esencia, tienen un alcance mayor, no están en la agenda del Frente Amplio y deben analizarse en consonancia con los países del Mercosur», afirmó la Vertiente.

Al igual que los comunistas, los grupos radicales del Frente Amplio rechazan la posibilidad del tratado y fustigan duramente «el acercamiento» del gobierno hacia la administración norteamericana. Los delegados de los comités de base mayoritariamente se oponen al TLC.

En Brasilia, Gargano dijo que «en el programa de gobierno presentado por el presidente Tabaré Vázquez, se establece con absoluta claridad que no es conveniente para los intereses económicos de la región del Mercosur, incluyendo el Uruguay obviamente, la realización de un tratado de libre comercio en los términos económicos y comerciales que lo plantea el gobierno de Estados Unidos», añadió a la prensa tras su encuentro ayer con su similiar brasileño Celso Amorim.

«Esas inconveniencias son que el gobierno de Estados Unidos excluye de ese tratado 300 productos sensibles, entre los cuales están todos los productos que nosotros exportamos. No es un problema ideológico, es un problema de conveniencia económica», aseguró.

Gargano dijo que actualmente, Uruguay paga 8% de arancel en su cuota anual de carne a Estados Unidos, de 20.000 toneladas, pero fuera de esa cuota tiene que pagar 26% de impuesto.

Agregó que «queremos tener más comercio con Estados Unidos pero que nos creen una mayor amplitud de comercio. Pero ellos tienen cuotas (de importación), no tiene libre acceso a los mercados», indicó.

Por su parte, Amorim destacó que los socios del Mercosur tienen más posibilidades de lograr mejores términos en un eventual acuerdo con Estados Unidos o la Unión Europea, de forma conjunta y no por separado.

«Muchas veces es muy tentador en el corto plazo buscar hacer un negocito que dé más ventajas» con Estados Unidos, indicó Amorim. «Pero en el largo plazo sabemos que unidos es mucho mejor», agregó.

Gargano destacó que en su conversación con Amorim se volvió a hablar que en los tratados del Mercosur «se establece que la negociación con quintos países se hace colectivamente».

BLOQUE. Entretanto, el nuevo embajador norteamericano en Paraguay, James Cason dijo que «Estados Unidos sigue ofreciendo al Mercosur como bloque, o a sus miembros en forma individual, la firma de un Tratado de Libre Comercio».

Los diarios de Asunción publicaron ayer declaraciones efectuadas por Cason tras haberse acreditado ante el presidente Nicanor Duarte.

«Mi país propone a Mercosur un tratado de libre comercio o tal vez a cada país miembro, en forma individual», señaló.

Recientemente, la canciller paraguaya, Leila Rachid, aclaró que ningún país miembro del Mercosur puede negociar acuerdos comerciales con naciones que no forman el bloque. «Si existiesen conversaciones para cualquier convenio deben ser a través de la institución regional», puntualizó.