Emigrados uruguayos en Estados Unidos envían al país U$S 300 millones al año

Uruguay participa con una minúscula proporción del enorme movimiento de remesas de dinero, que los emigrados latinoamericanos en Estados Unidos envían de retorno a sus hogares.

No obstante ello, la cifra tiene un peso formidable para los números presupuestarios que Uruguay maneja.

En algunos países del continente, las remesas de dinero de los nacionales emigrados a Estados Unidos constituye una inyección de capital muy importante para la economía doméstica.

Sin rozar las cifras enormes que manejan para países como México, que según el estudio del BID recibe al año unos 14.500 millones de dólares de los ‘espaldas mojadas’, los uruguayos emigrados a Estados Unidos remesan a Uruguay unos 300 millones de dólares por año.

El presidente del BID, Enrique Iglesias, dijo ayer en Montevideo que las remesas de dinero de los emigrados latinoamericanos hacia sus países de origen, constituye una forma de auxilio social que con el paso de los años irá disminuyendo, debido a que las sucesivas generaciones disminuyen sus nexos con el país de donde son nativos. Pero advirtió que la carencia en ese aspecto, será compensada por la persistente emigración de nuevas generaciones.

Iglesias explicó que las economías desarrolladas tienen por delante un nivel de expansión y crecimiento, que para los próximos años demandará una vigorosa reposición de mano de obra para la mantener la fuerza de trabajo.

Según estimó, la emigración persistirá hasta por los menos el año 2010.

Iglesias realizó estas consideraciones durante una conferencia sobre «Familia, desarrollo económico y sociedad», que organizó la Universidad de Montevideo en el salón azul de la Intendencia capitalina.

MAS EFICIENCIA Iglesias también reclamó una mayor eficiencia en el gasto social.

Contra lo que habitualmente se cree, el funcionario afirmó que durante la década de los noventa el gasto en políticas sociales no fue disminuido, sino que se incrementó en cerca de un 50%.

«Y pesar de ello, la pobreza igual aumentó. Así que hay que preguntarse qué fue lo que ocurrió», dijo.

El funcionario afirmó que en el gasto social «hay muy baja eficiencia», aseverando con ello que mucho dinero se pierde en el camino antes de llegar a los sectores más necesitados.

Durante su exposición, Iglesias no sólo se refirió al impacto moral de la exclusión social, sino que abordó su efecto económico, asegurando que ésta quita del mercado a millones de potenciales consumidores que permitirían dinamizar la economía de muchos países con dificultades.