Empate en las elecciones alemanas

El próximo gobierno dependerá entonces de complejas negociaciones entre partidos, sin que por ahora pueda cuál de los cuatro escenarios de alianzas más probables será el que prevalezca. Casi una síntesis de la parálisis que en lo últimos años parece ser la nota predominante en la política alemana.

Según los resultados finales del escrutinio, la Democracia Cristiana de Merkel obuvo 223 escaños, tres más que el oficialismo.

El complejo sistema electoral alemán consiste en una combinación entre el voto a un mandato directo por cada distrito y el voto para las listas de un partido. Esto hace que incluso en esta situación de aparente ventaja de una formación sobre la otra sea posible que queden empatadas en escaños.

Ante estos resultados tan parejos, la banca de Dresde, donde las elecciones se pospusieron por la muerte de un candidato, podría ser donde se incline la balanza.

RESULTADOS. Los primeros sondeos a boca de urna atribuían la victoria a Merkel, que parecía en condiciones de convertirse en la primera mujer canciller de la historia alemana.

Merkel, nacida en la ex Alemania del Este hace 51 años, obtendrá el 35,5% de los votos, según las encuestas a boca de urna y con el 80% de los votos escrutados, y sumando los votos de sus aliados liberales FDP (10,2%) totalizará algo más del 45,5%.

El Partido Socialdemócrata (SPD) de Gerhard Schroeder, que gobernaba el país desde 1997, obtuvo el 34,1% de los votos, mientras que su aliado, el Partido Verde, reunió entre el 8% y el 8,5%.

Como ninguna de estas ecuaciones alcanza la mayoría absoluta —para la que se precisa el 48,5% de los votos—, los primeros resultados prácticamente obligan a las principales fuerzas políticas alemanas, la CDU y el SPD, a formar un gobierno de gran coalición, hipótesis que ambos partidos habían descartado enérgicamente hasta ahora.

Sólo una vez en la historia moderna de Alemania hubo un gobierno de gran coalición, que fue dirigido por Kurt-Georg Kissinger entre 1965 y 1969.

Pero dados los resultados, en sus primeras declaraciones, los líderes de los dos grandes partidos, aunque no confirmaron la idea de una gran coalición, dejaron abierta esa perspectiva.

Merkel admitió que, para formar una coalición gubernamental, mantendrá conversaciones con todas las formaciones políticas, excepto la de izquierda radical, es decir el nuevo Partido de Izquierda.

Schroeder afirmó por su parte que desea «permanecer al frente de un gobierno estable» en los próximos cuatro años, lo que los medios alemanes interpretaban como una clara ventana para la gran coalición.

Como los socialdemócratas y los Verdes también rechazan todo acuerdo con la izquierda radical —al igual que los democristianos—, la única posibilidad de la alianza SPD-Verde de mantener el poder sería llegar a un hipotético acuerdo con los liberales del FPD.

Esa especulación fue descartada por el líder liberal Guido Westerwelle, quien afirmó que sólo formará alianza con la democracia cristiana y excluyó cualquier otro tipo de acuerdo destinado a salvar al canciller Gerhard Schroeder.

TRIUNFO Y DECEPCION. Pese a que surge como la primera fuerza política del país, la democracia cristiana sufrió una disminución de su caudal electoral, pues pasa del 38,5% en 2002 a un máximo pronosticado del 37% este año, según se desprende de las encuestas y los primeros resultados oficiales conocidos hasta ahora.

A pesar de la victoria, el caudal logrado por Angela Merkel es el tercer peor resultado alcanzado por la democracia cristiana desde el final de la guerra, detrás del 31% de 1949 y del 36,1% de 1998.

Además, para la CDU, que lideró todas las encuestas en esta corta pero intensa campaña electoral, el pobre resultado supone una decepción para el partido y para su presidenta y candidata. La coalición que dirige Angela Merkel, integrada por la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y la Unión Social Cristiana (CSU), quedó bastante por debajo de los niveles que le acordaban los sondeos previos (41% a 42%).

Si bien logró superar a Schroeder y puede convertirse en la primera mujer que ocupará la jefatura del gobierno alemán, Angela Merkel quedará posiblemente deteriorada dentro del partido y frente a las otras fuerzas políticas, pues su caudal de votos es inferior al que obtuvo el bávaro Edmund Stoiber en 2002, que perdió por una escasa diferencia de 7.000 votos.

Así, ayer, pese a la victoria relativa, imperaban las caras largas y la decepción en la sede del partido.

«Somos la fuerza más votada en todo el país», declaró Merkel tras conocerse los primeros resultados de boca de urna, aunque admitió que la alianza CDU-CSU esperaba «un mejor resultado».

DERROTA Y ENTUSIASMO. Gerhard Schroeder, de 61 años, un verdadero luchador que peleó hasta el último momento por su supervivencia política, logró finalmente que su partido alcanzara un resultado honorable.

Poco después de que Merkel diera su mensaje, Schroeder apareció ante las cámaras de televisión vestido con traje azul, camisa blanca y corbata a rayas rojas y blancas: «Considero tener la confirmación de proceder de tal forma que haya en los próximos cuatro años un gobierno bajo mi dirección», dijo con aire confiado en la sede de su Partido Socialdemócrata.

En desmedro de las dos fuerzas mayoritarias, que retrocedieron en votos respecto de 2002, el Partido Liberal (FDP), potencial aliado de los conservadores, se perfiló como el gran ganador al quedar tercero con 10,2%.

El SPD y sus aliados verdes resultaron penalizados por la competencia que representó el nuevo Partido de Izquierda, que agrupa a los neocomunistas de Alemania del Este y los disidentes socialdemócratas. Esta alianza reunirá entre el 7,5% y el 8%,5, cifra que le permitiría acceder al Bundestag, la cámara baja del Parlamento federal.

Unos 62 millones de electores estaban inscriptos para las elecciones de este domingo, convocadas en forma anticipada por Schroeder para renovar los 669 escaños del Bundestag, aunque su composición teórica es de sólo 656 miembros.