Empeora panorama energético pero UTE mantiene sus tarifas

Las turbinas de las represas están prácticamente detenidas y las centrales térmicas, de alto costo operativo, son hoy la base del suministro. El presidente de UTE, Beno Ruchansky, dijo a El Observador que “estamos a mitad de camino entre una situación delicada y grave” que deja al país “vulnerable” para enfrentar el invierno, que es el período de mayor consumo.

El Directorio de UTE, revisará hoy el escenario planteado y verá pronósticos del tiempo, pero “no está previsto en el corto plazo modificar las tarifas” aseguró Ruchansky. En el mismo sentido el ministro interino de Industria, Energía y Minería, Martín Ponce de León explicó que las tarifas no se pueden fijar “al vaivén de si llueve o no llueve”, aunque consideró que “los promedios proyectados se van ajustando en la medida que cambian”.

El fin del contrato de importación de energía desde Brasil hizo que la situación de Uruguay se considere ahora “muy delicada”, en opinión de Ponce de León, quien señaló que se buscará “adelantar” la construcción de dos centrales de respaldo en San José, que aportarán 200 megavatios. También se busca evitar restricciones sobre todo al sector industrial.

A raíz de esta problemática, el gobierno está tomando algunas medidas para mantener el suministro con fuentes locales.

Uruguay recibe hoy desde Argentina, a través de un contrato estable, 150 megavatios y otros 70 desde Brasil. Sin embargo, Ruchansky dijo que el país norteño necesita de todo su potencial por lo que no hay certezas de que pueda seguir enviando esa energía a través de la conversora de Rivera. De todos modos se está negociando que Brasil, en caso que tenga excedentes de energía, los envíe a Uruguay.

La represa de Salto Grande aporta hoy el 10% del consumo, mientras el resto del suministro se cubre con las unidades de la Central Batlle y La Tablada, que por operar con gasoil y fuel oil tienen un alto costo de generación que ronda el millón de dólares por día, según estimaciones de UTE.

Tanto Ruchansky como Ponce de León, insistieron en la necesidad de promover el ahorro voluntario por parte de la población teniendo en cuenta que el sector residencial consume el 50% de la energía que vende UTE. Los clientes industriales consumen 20% del total.

El Plan de Ahorro de Energía lanzado la semana pasada es voluntario para la sociedad y obligatorio para las dependencias del Estado y por esa vía se confía en bajar 5% el consumo total. “La población debe comprometerse con ese plan que es vital para ahorrar agua en las represas”, remarcó el presidente de UTE.

Alternativas. El escenario planteado llevó al ministro interino de Energía a sugerir un mayor uso del supergás, “que tiene un abastecimiento seguro”.

“El gas licuado –dijo– es uno de los elementos de energía que mantiene su papel aún en circunstancias críticas como las que estamos atravesando” y será “uno de los sectores donde incluso (el país) va a tener que respaldarse, como lo vamos a ver sin duda en estos próximos meses”.

Otra de las apuestas a futuro está en las energías alternativas como la eólica, en base a biomasa o de origen microhidráulico.