Empresariado ve con buenos ojos invitación del PIT-CNT al diálogo

El presidente de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios (CNCS), Alfonso Varela, consideró «muy positivo» poder abrir una instancia de diálogo entre empresarios, trabajadores y el gobierno en torno al proyecto de ley de Negociación Colectiva, tal como promueve el PIT­CNT.

«Esto lo tomamos muy bien y nos parece que es el camino», fue la primera reacción de Varela al ser consultado sobre la iniciativa de la central obrera.

Tal como informó ayer nuestro matutino, representantes del PIT­CNT que participan de la 98ª Conferencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), plantearon en Ginebra a una delegación de empresarios uruguayos la posibilidad de «conversar» sobre los aspectos de la ley de Negociación Colectiva que pudieran llegar a tener consenso, con el objetivo de permitir su aprobación en el correr de este año.

Luego que en Montevideo las cámaras empresariales rechazaran la ley de Negociación Colectiva, en Ginebra una representación de dirigentes del PIT­CNT decidió dar un primer paso y entablar un contacto personal con el sector empresarial.

Encabezados por el dirigente Juan Castillo, representantes sindicales propusieron a los empresarios que pongan sobre la mesa las diferencias que tienen con el proyecto de ley en cuestión, para procurar, en la medida de lo posible, llegar a un consenso en algunos aspectos de la norma.

Varela explicó a LA REPUBLICA que no ha tenido contacto con el doctor Juan Mailhos, que integra la delegación de empresarios en Ginebra, para conocer más detalles de la propuesta. Tiene previsto mantener un diálogo telefónico con él este lunes.

Sin embargo, adelantó que «la posibilidad de dialogar me parece algo muy bueno, sobre todo porque nosotros queremos convencer al gobierno de que los aportes que estamos haciendo (los empresarios) son positivos».

En otro orden, el ministro de Trabajo, Eduardo Bonomi, había señalado, también desde Ginebra, que «los empresarios están entendiendo mal el texto y están diciendo cosas que dice el proyecto que en verdad no las dice, y a partir de ahí se crea toda una situación bastante complicada».

«Incluso están diciendo que (el proyecto) mantiene lo que originalmente había en materia de conflictos y ocupaciones, un tema que fue retirado en acuerdo con el presidente de la República (Tabaré Vázquez) el año pasado. Esto lo siguen diciendo y lo siguen repitiendo», enfatizó el ministro. Consultado Varela sobre estas manifestaciones, sostuvo en primer lugar que «nosotros estamos haciendo un aporte para que el Poder Legislativo pueda sancionar una buena ley». «En segundo lugar, este proyecto tiene muchos defectos, pero la letra es muy clara y lo que nosotros interpretamos es el texto de la ley y, desde ese punto de vista, no tenemos dudas de lo que dice el proyecto», aseveró.

«Faltan algunas patas»

Varela había sido uno de los oradores el pasado jueves, cuando la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU) convocó a los medios de prensa y a la totalidad de integrantes de la Cámara de Diputados para dar a conocer su punto de vista sobre el proyecto en cuestión. En dicha instancia, Varela remarcó que si bien las gremiales empresariales son partidarias de la rápida sanción de una ley de negociación colectiva, la presentada por el gobierno no tiene el aval empresarial «porque le faltan algunas patas». Agregó que «lo que se busca es votar una ley que no fracase» y advirtió que sin el visto bueno del empresariado «la norma sancionada tendrá una vida muy corta». «El proyecto del Poder Ejecutivo lo que hace es terminar con la cultura de la negociación para fomentar la cultura de la confrontación, en donde el que decidirá quién pierde, si es por puntos o por nocaut, será el propio gobierno». «Es vergonzante tener que hablar del derecho de propiedad y no estamos de acuerdo con el proyecto porque somos partidarios de la libre negociación y la participación del poder público en este tema atenta contra nuestra filosofía», sentenció Varela. En este contexto, señaló que «el proyecto de negociación colectiva va en contra del espíritu de la Ley de Inversiones. Hay que tener en cuenta que hubo empresarios que salieron despavoridos de Argentina y Venezuela para instalarse en nuestro país y lo que no queremos es que por las relaciones laborales esos mismos empresarios salgan despavoridos de Uruguay hacia Brasil».