Empresario uruguayo crea fondo de riesgo de firmas tecnológicas

El empresario uruguayo Waldemar Fernández residente desde hace 32 años en Estados Unidos, donde ha creado empresas como Interland que llegó a cotizar en Wall Street, ahora busca socios locales, fundamentalmente vinculados al sector del software. Su idea es respaldarlos con capital de riesgo y su conocimiento del mundo del mercado bursátil de forma que amplíen sus horizontes y trasciendan la región para vender más allá de ella.

Fernández estuvo en Uruguay donde se reunió con el presidente de la República, Jorge Batlle, el empresario Nicolás Jodal de Artech, la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información y representantes de Microsoft para presentarles su último emprendimiento: el fondo de inversiones Summa Funding Corporation.

«Hay mucho talento en Uruguay. Hay empresas que han logrado tremendos logros en materia de exportaciones, con recursos tal vez limitados. En este momento, el Nasdaq (índice que promedia las acciones de las compañías tecnológicas en Wall Street) está reviviendo y creo que va ser el centro del enfoque de muchas empresas de América Latina y del mundo. Explicó Fernández.

APOYO. En su opinión, se necesita apoyar a las iniciativas uruguayas con mucho más que dinero. «Hay un mito que es el que el capital de riesgo tiene que ser solamente dinero. Hay valores mucho más importante que un fondo de riesgo tiene que proveer a sus socios. Por ejemplo, las negociaciones con los «underwritters» de una emisión de valores, son cruciales porque se necesita mucha experiencia y nervios de acero. Nosotros en Interland, por ejemplo, enganchamos con ciertos capitales de riesgo que fueron muy beneficiosos para nosotros porque nos conectaron con Verizon o Microsoft. Todos los clientes comerciales de Verizon recibían en su correo una nota que informaba de los servicios de Interland, que es una empresa de diseño de sitios web para pequeñas y medianas empresas. Para nosotros, eso fue muy importante», contó el empresario.

«¿Qué importa si ponemos U$S 5 millones en una empresa de cualquier país que no tenga los contactos?. Ese dinero se va a desperdiciar. La gente en un momento de necesidad, en el que necesita el dinero, en lo único que piensa es en firmar. Pero hay que negociar todo hasta en los mínimos detalles», consideró.

Fernández ha mantenido contactos con bancos suizos que están dispuestos a financiar su proyecto que también cuenta con el respaldo de sus propios recursos. El capital disponible ya es hoy de varios millones de dólares, aseguró.

Todavía no tiene definido con precisión los servicios que puede brindar a empresas emergentes porque hay muchas variantes posibles, dice, pero su intención «es poder capturar al talento y crear un acuerdo que sea lógico, normal, honesto, beneficioso y muy productivo para ambas partes».

BASES. La base del negocio que Fernández quiere ofrecer a los empresarios uruguayos es, de todas formas, simple y abierta. Tratar de hacer llegar a sus empresas a los mercados más sofisticados para que allí busquen su financiamiento o aportarles un monto de dinero para luego tener una participación en las utilidades que se obtengan.

«Es muy importante tener a alguien al lado, que incluso puede ser como un consultante y que cobre una cifra alta, pero que resuelva cosas que son consumidoras de tiempo y requieren contactos personales que yo tengo. He participado en el lanzamiento de tres empresas al mercado público de valores y he desarrollado cierto tipo de olfato que se va afinando», señaló.

«Uruguay ha superado tremendas crisis, Recibió préstamos de Estados Unidos que fueron cruciales y que Estados Unidos no se los da a cualquiera. Ahora tiene que repensar cual es su mercado y hacerse de buenos canales de distribución, que son lo principal», reflexionó.

Breve historia de un emprendedor

Waldemar Fernández, tiene 50 años y cuatro hijos y se crió en Canelón Chico en departamento de Canelones. Fue al colegio San Isidro de Las Piedras, tuvo un carnicería siendo muy joven en La Paz, y en mayo de 1971 se decidió a probar suerte en Nueva York. Comenzó trabajando en una carnicería como empleado y su falta de vida social, según él mismo admite, lo llevó a ofrecerse para hacer cuantas horas extras fueran necesarias, con lo que llegó a ganar U$S 600 semanales.

Luego instaló una firma de «leasing» de equipos médicos y comenzó una carrera que lo llevó a fundar en 2000 Interland, una empresa de acceso a Internet y web hosting para comercio electrónico, que llegó a tener más de 1.500 trabajadores y que fue valorizada en U$S 500 millones cuando ingresó al mercado bursátil. Fernández llegó a tener el 43% del paquete accionario y luego vendió la mayor parte de su participación. Por idea suya, la presentación pública de Interland se hizo en el hotel neoyorquino en el que pasó su primera noche estadounidense en 1971.

En 1989 había fundado con un grupo de amigos un banco, el Long Island Commercial Bank, que hoy cuenta con 20 sucursales en Brooklyn y Long Island y que tiene U$S 1.000 millones en depósitos. El banco, del que sigue siendo accionista, está centrado en la atención a los pequeños y medianos empresarios y ha desarrollado un ambicioso servicio de banca por Internet.

PROPIEDADES. Su último emprendimiento es NextWave, una empresa de software que busca facilitar la operativa del mercado inmobiliario, facilitando el contacto entre compradores y vendedores. En ella trabajan 28 programadores de software.

Fernández da frecuentes charlas y tiene sus centros de operaciones en Nueva York y Atlanta, donde tiene su sede NextWave. Cuando viene a Uruguay se instala en Punta Ballena aunque también recorre Canelones para visitar a sus parientes. Algunos de sus hobbies son la navegación en su barco y el cine europeo.