Empresarios apoyan la idea de captar mano de obra extranjera.

Sin embargo, surgieron dudas respecto a las posibilidades reales que tiene Uruguay para captar la atención de profesionales de otras regiones del mundo teniendo en cuenta los salarios que se pagan en el país.

El presidente de la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información, Álvaro Lamé, dijo a El Observador que la intención es «buena» pero acotó que para un mercado como el uruguayo «no es fácil» atraer gente calificada. Ese rubro de la actividad económica con el software como producto estrella es uno de los que ha mostrado un mayor crecimiento en los últimos años y por eso hay mucho interés en tener mayores posibilidades de contratación de mano de obra. Uruguay paga salarios altos en comparación con la región. Por ejemplo, Lamé informó que respecto a Argentina, los sueldos a igual cargo en Uruguay son entre 10% y 15% superiores, pero a su juicio la diferencia no es tan notoria como para tentar a que un profesional radicado en ese país emigre. Mientras tanto, seducir a un europeo resulta mucho más complejo dado que ganan al menos 50% más que en Uruguay. El titular de la gremial dijo que si la llegada de extranjeros se traduce en costos salariales más altos para el sector «va a ser complicado».

El aspecto salarial también fue analizado por integrantes de la Cámara de Comercio. El titular de esa institución, Marcelo Lombardi, dijo que ya se está sintiendo la falta de personal y pronosticó que eso será una «restricción» al crecimiento en el mediano plazo si no hay respuestas claras. Por eso sostuvo que el sector de comercio y servicios ve «bien» la propuesta que lanzó el ministro de Trabajo, Eduardo Brenta, de atraer a mano de obra extranjera calificada.

Según el análisis que hace la Cámara de Comercio, la demanda insatisfecha de ciertos rubros hace que los empresarios deban pagar sueldos en algunos casos por encima de la productividad, algo que definen como un problema. Ante ese panorama, confían en que, de prosperar la intención de que extranjeros lleguen a trabajar a Uruguay, ese fenómeno se reducirá.

«Una de las cosas que estamos viendo es que las necesidades lo que hacen es que determinados salarios crezcan más que otros, por un tema de estricta oferta y demanda. Eso lo estamos viendo y es en algún sentido un problema», dijo Lombardi. «Para el que vende afuera, si el costo de la mano de obra aumenta más que la productividad, tiene un problema», agregó.

Por su parte, los industriales no creen que la llegada de habitantes de otros países para ocupar cargos vaya a influir en los salarios. «Si un ingeniero químico llega desde Europa o Estados Unidos va a andar en niveles salariales similares a los de acá. Lo importante es poder contar con la herramienta para atraer a esa gente. Nadie va a venir a ganar US$ 1.000», dijo a El Observador el vicepresidente de la Cámara de Industrias, Gabriel Murara.

El empresario respaldó la idea del gobierno, ya que dijo que es «evidente» que «algo hay que hacer» y por eso destacó que haya movimientos para buscar soluciones consensuadas. Según Murara, lo ideal sería que los extranjeros aporten tecnología y know how para mejorar el desempeño de las compañías.

La propuesta

El ministro de Trabajo lanzó la propuesta de aplicar un proceso de «inmigración selectiva» para aportar trabajadores calificados únicamente en aquellos sectores con demanda laboral insatisfecha.

El jerarca anunció a El Observador que convocará a las cámaras empresariales y al PIT-CNT para dialogar al respecto.