Empresarios piden competitividad y reclaman mesura en alzas salariales

Pero lo que en realidad más estuvo sobre la mesa de deliberaciones es la coyuntura actual, en la que los empresarios piden mayor competitividad, se quejan por las relaciones con Argentina y el Mercosur y demandan la mayor mesura en la próxima negociación salarial. Puntos de vista expuestos en una documentada crónica en las páginas de Economía de Ultimas Noticias, pero que merecen también una nueva exposición y algunas reflexiones.

El evento organizado en la antevíspera por la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM) dio oportunidad de conocer en profundidad los puntos de vista del empresariado, esta vez representado por todos sus sectores. Si es necesario resumir en una sola palabra la preocupación imperante, esta sería competitividad. La evolución del tipo de cambio es el aspecto que se subrayó con más énfasis, ya sea dificultando el acceso a mercados del exterior o por las facilidades que esa circunstancia ofrece para el ingreso al mercado uruguayo de productos importados.

El presidente de la Cámara de Industrias, Diego Balestra, reconoció que la desvalorización del dólar tiene alcances mundiales, pero señaló que en nuestro país el fenómeno tiene características más acentuadas. Esto es, que en países clientes y en países proveedores de Uruguay -en especial Brasil- se aplicaron correctivos al tipo de cambio del dólar para contener una evolución a la baja como la que se registró aquí.

Así, detalló que la producción industrial ha crecido en volumen físico, dato alentador, pero que la rentabilidad se acotó en muy importante medida. De este modo ha resultado que solamente 17 sectores, que representan el 18% del producto industrial, han tenido un comportamiento dinámico, mientras que las treinta ramas que representaron el 61% del producto pudieron mantener sus niveles de producción. El resto -17 ramas, 21% del producto- aparece en situación de estancamiento. Balestra señaló, en especial, que las pequeñas industrias son las que menos han logrado niveles de recuperación.

Alfonso Varela, presidente de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios (Cncs), definió la coyuntura como de «atraso cambiario», criticando duramente el manejo que el Banco Central realiza en materia de política monetaria.

Por su parte, el presidente de la Cámara Mercantil de Productos del País, Christian Bolz, sostuvo que el dólar muy barato es una «debilidad» para afrontar un futuro en el que podían plantearse escenarios adversos.

Otro tema que se ventiló en la reunión de ADM, también concitando una general concordancia con los empresarios, fue el de las relaciones comerciales con Argentina, en las que día a día aparece alguna situación negativa u hostil para los intereses nacionales.

En esta materia, las mismas manifestaciones de los empresarios -recogidas ayer por Ultimas Noticias en una ilustrativa crónica- son tan elocuentes que no requieren comentarios: «Argentina, en los últimos años, tiene una conducta totalmente errática, despiadada y agresiva hacia Uruguay. Salgamos de ahí; es muy bueno que vengan a Punta del Este, pero para hacer negocios es muy complicado y muy peligroso. Cuando nos jugamos la ropa, nos bajan la puerta», dijo Christian Bolz, presidente de la Cámara Mercantil.

Diego Balestra, por su parte, extendió la crítica a la asociación regional: «Mercosur, siempre Mercosur. Salimos de una y caemos en otra, si es que salimos de la primera. En su definición original, es ideal; en la práctica, tiene más complicaciones que beneficios».

También concitó la unanimidad de la opinión empresaria la necesidad de que la coyuntura de baja competitividad sea tenida en cuenta en la próxima negociación salarial, reclamando en la materia una especial mesura.

Balestra aludió a la situación de las pequeñas y medianas empresas industriales, que fueron más afectadas por la crisis internacional y mantienen potencial productivo subempleado. Sostuvo que estas empresas no están en condiciones de enfrentar una negociación salarial desequilibrada y ajena a la realidad que están atravesando.

El presidente de la Cámara de Industrias también sostuvo que la negociación salarial que se avecina debiera acotarse al ajuste de categorías laborales con sueldos mínimos, licencias sindicales y la eliminación del complemento a la cuota mutual, carga que obstaculiza la contratación de trabajadores por las Pyme, destacando asimismo que la realidad del sector industrial es «muy heterogénea».

Lo que resulta evidente es que en estas condiciones de disminución de la competitividad de los productos nacionales, tanto en el mercado internacional como en el doméstico, un aumento desmedido de los salarios tendrá consecuencias negativas muy generales. El cierre de mercados significa pérdida de empleos y esa consecuencia no afecta solamente al sector empresario, sino principalmente a los trabajadores.

La heterogeneidad de situaciones de la que habla Balestra es también un factor a tener muy en cuenta. En la misma rama industrial pueden trabajar empresas grandes y florecientes, y chicas en dificultades. No es sensato aplicar el mismo rasero a la hora de decidir un aumento de salarios que puede despeñar a la pequeña empresa a una situación de quiebre, también muy negativa para los trabajadores.

No están aún instalados los Consejos de Salarios, pero estas circunstancias debieran orientar su trabajo. Es lógico que los sindicatos reclamen aumentos, pero esta vez deberán ser necesariamente acotados, en base a una coyuntura que hermana el interés de empresarios y trabajadores: la necesidad de sostener fuentes de trabajo en las presentes circunstancias y en otros escenarios desfavorables que podrían plantearse en un momento de volatilidad en la actividad económica internacional.