Empresarios resisten línea ratificada por el gobierno

Pocas horas después de que el ministro de Economía, Danilo Astori, asumiera activamente el miércoles la defensa de la gestión de gobierno ratificando la corrección y justeza de sus orientaciones en materia macroeconómica y laboral, algunos de los principales actores de la órbita privada reiteraron sus dudas y desconfianzas en torno a la capacidad de la administración Vázquez de cumplir con las metas previstas y de generar las inversiones que casi todos entienden indispensables para potenciar el desarrollo productivo y comercial que habilite un despegue sostenido de la economía.
Es que en la tarde del miércoles, apenas horas después de que el jefe del equipo económico de gobierno confirmara el rumbo gubernamental frente a 500 empresarios convocados por la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), una delegación de la Cámara de Industrias (CIU) encabezada por su titular, Washington Burghi, insistió en el Parlamento sobre la alarma de esa gremial acerca de lo que entienden es una carencia del gobierno en materia de políticas orientadas al crecimiento de ese sector.

Manejando “números del gobierno, del Banco Central”, Burghi advirtió que “Uruguay sigue perdiendo competitividad” y que durante los “últimos meses el crecimiento” que las exportaciones registraron en los tres últimos años “comenzó” a decrecer.

En tal sentido, el industrial criticó la proyectada reforma tributaria del gobierno que, a su juicio, dejará “en clara desventaja a la industria nacional que tiene mano de obra agregada” por la imposición planificada para el sector. “Cuanto mayor mano de obra, más cantidad de impuestos” pagarán las industrias, enfatizó ante la Comisión de Industria de la Cámara de Diputados.

En la misma línea argumental, el presidente de la Cámara de la Construcción, Ignacio Otegui, dijo ayer a El Observador que le parece bien que el gobierno promocione las inversiones del extranjero, pero que no debe olvidarse de los empresarios locales. “Si el empresario nacional no invierte no habrá prosperidad en el país”, dado que “la mayoría de los uruguayos tiene trabajo en las empresas nacionales”, sostuvo.


¿Quién va a invertir? En tanto, la asesora de la Cámara de Comercio y Servicios, María Dolores Benavente, dijo ayer de mañana en una conferencia organizada por una empresa argentina que “en el aspecto microeconómico” la seguridad jurídica del país está “en tela de juicio” y que “los derechos básicos de una economía de mercado fueron cuestionados en varias oportunidades”. Recordó el “paradigmático” conflicto de Conaprole durante el cual, dijo, “se le sacó a los empresarios el derecho de dirigir la empresa”.

Benavente también criticó el proyecto de ley de fuero sindical con media sanción parlamentaria y aseguró que el mismo consagra la “inamovilidad del funcionario privado”. En ese marco, “quién va a invertir en el país”, se preguntó.

En otro orden, dijo que “las tarifas públicas esconden impuestos e ineficiencias”, que atentan contra los costos empresariales. Una queja similar realizó el presidente de la CIU ante la Comisión de Industria: “ANCAP no abre sus costos para que podamos ver qué es lo que estamos pagando”, dijo. Desde su perspectiva, la petrolera estatal debió operar una rebaja de combustibles “superior al 3,2%” establecido porque “el petróleo bajó 10% y el dólar 8%”. Con la actual dinámica “no hay número que cierre”, sentenció.

Tanto los industriales como los comerciantes consideran que la presión fiscal es excesiva y que la reforma tributaria no atenuará ese registro. Según Benavente, “ni en el Presupuesto ni en la reforma (tributaria)” se vislumbra “una reducción de la presión fiscal”.

Para el asesor de la CIU, Roberto Villamil, la “reinstauración de los aportes patronales” en la industria fueron concebidos a partir de “un criterio equivocado de búsqueda de equidad”. Esa disposición constituye un “impuesto al trabajo que impacta directamente sobre la rentabilidad de los sectores productivos”, los cuales detentan “la infeliz característica de no poder trasladarlo a los precios” en el mercado interno ni en el “internacional”, dijo en la comisión legislativa.


¿Mercosur de todos? Claro que los industriales continúan formulando preocupaciones específicas que no afectan negativamente a otros sectores de la economía privada, como el creciente ingreso al mercado local de productos fabricados con subsidios en el interior de Argentina, “socio” al que Burghi aludió indirectamente en el Parlamento al decir que “una semana y otra también da una sorpresa que no es grata”.

Burghi lamentó que Miguel Mariatti, ex jerarca de Jhonson & Jhonson y directivo de la CIU, quien “hace nueve meses que está como director de Industria”, manifestara días atrás que se siente “desgastado” por el problema de los subsidios argentinos y las demandas empresariales. “Necesitamos ejecución, defensa de la industria nacional y del trabajo nacional: no gente desgastada”, sentenció.