Empresarios y trabajadores coinciden: las negociaciones no serán fáciles

En este sentido, el representante del PIT-CNT Milton Castellano dijo a El Observador que así como hay sectores que no tienen posibilidades de negociar desde hace mucho tiempo, existen otros que cuentan con convenios vigentes. Castellanos estimó que de demorarse los acuerdos, algunos sectores negociarán algún arreglo salarial a cuenta, al tiempo que sostuvo que otro punto importante será la definición que deberá hacer el Poder Ejecutivo en cuanto a la política salarial que va a implementar. “Eso será importante porque el gobierno no puede tener una política salarial para los empleados públicos y otra para los privados”, señaló.

En relación a las aspiraciones salariales de los trabajadores del sector privado, el dirigente de AEBU, Juan José Ramos, indicó que están dadas las condiciones para que se fije un salario mínimo de $ 3.000 –tal el reclamo del PIT-CNT–dada la perspectiva de crecimiento para este año de 6%. Ramos consideró que el crecimiento en la economía se dio en base a “un congelamiento por vía de los hechos de los salarios y fundamentalmente de los salarios más bajos”.

Por su parte el presidente de la Cámara de Industrias, Washington Burghi, dijo que la instalación de los Consejos abre “un buen medio” para la negociación, que “es preferible a la confrontación”. Burghi afirmó que “ningún empresario va a dar lo que no puede dar”.

Por su parte, el presidente de la Asociación Rural (ARU), Fernando Matto, aseguró que los salarios mínimos en este sector “están muy por encima de lo que se ha planteado últimamente”, y destacó que entiende que sería “dificultoso establecer el monto que gana un trabajador rural dadas las distintas actividades y las distintas zonas en las que se puede dividir el país en cuanto a trabajo rural”.

Consultado sobre si la ARU estaría de acuerdo con incorporar el concepto de productividad para trasladar a los trabajadores ese beneficio, Matto afirmó que ésta sería difícil de introducir, aunque no descartó que se pudiera llevar a algunas actividades que se miden por unidad, como por ejemplo el trabajo de los esquiladores.

Asimismo Matto afirmó que otro tema que será objeto de discusión y polémica es el de la extensión de la jornada laboral, la que está regida por las condiciones climáticas y la época del año. “En promedio la jornada del trabajador rural no va mucho más allá de las ocho horas”, afirmó Matto al tiempo que subrayó que estipular el número de horas por jornada representa una dificultad, “porque es imposible igualar una condición de trabajo que no es lo mismo en una actividad urbana”.

El asesor de la Cámara de Comercio y Servicios (CNCS), Juan Mailhos, sostuvo que el empresariado llega a las negociaciones con una expectativa “muy moderada” acerca de lo que “en realidad puede deparar este trabajo”.

“El momento indica que hay que tener ponderación en los planteos y saber que éste es el inicio de una etapa de diálogo y no el final. Muchas veces las soluciones pasan, no sólo por conocer la posición del otro, sino por ir estableciendo pautas que se van a ir logrando con el transcurso del tiempo”, indicó Mailhos.

Agregó que la CNCS tiene expectativas que se pueda mejora también la calidad de las relaciones laborales.