Empresas de servicios cuestionan cambios de último momento en la reforma tributaria

En diálogo con CRÓNICAS, Martoy recordó que el proyecto original de reforma tributaria elevado por el Poder Ejecutivo, cambiaba el nombre del impuesto a renta empresarial de IRIC a IRAE y bajaba la imposición del 30 al 25%, pero indicó que «en las negociaciones que hizo el Poder Ejecutivo con la bancada de diputados oficialista, «tuvo que buscar algunas medidas alternativas» ya que la posición de algunos legisladores frenteamplistas «era contraria a esa reducción».
«Aparentemente se llegó a determinados acuerdos, uno de los cuales -que nos afecta directamente- establece que el impuesto de las empresas bajaría a 25% la parte de renta que se reinvierte y se gravaría con el 32% el resto de esa renta», explicó.
Puntualizó que la inversión en las empresas de servicios personales es «muy relativa» y obviamente, «no es la misma que una empresa agropecuaria, industrial o comercial», porque «una empresa de servicio lo que vende es la capacidad de sus miembros» y en consecuencia, «las empresas de servicios personales e incluso los profesionales universitarios, tributarían prácticamente por un 32%», lo cual es «francamente expropiatorio».
La variante es particularmente perjudicial para los corredores de seguros, los que «estábamos tributando un 9% y pasaríamos a pagar un 32%, es decir casi cuatro veces más» por lo que el dirigente insistió que «no es ya un impuesto sino una expropiación».
Asimismo, destacó que «si a esto se le suma el proyecto presentado por el Consejo Honorario de la Caja Bancaria, que le obligaría a los corredores tributar por ingresos reales el aporte obrero-patronal, que hoy anda en el 47%», en definitiva, «estaríamos tributando entre aportes jubilatorios e impuesto a la renta el 79% del ingreso», lo que «dejaría un margen de un 21% para desarrollar la actividad empresarial y la propia rentabilidad», lo que calificó de «ridículo».
En resumen, sostuvo que «hoy con este proyecto, estamos mucho peor que con el original», consignando que «seguimos apelando al raciocinio de nuestros gobernantes, para que se mantenga para nuestro sector el sistema de renta ficta del 30%», aplicándolo «sobre ese 32% que se quiere instrumentar», con lo cual «tributaríamos 9,6% y no estos otros porcentajes» que determinarían «virtualmente la desaparición de la actividad del corredor de seguros».
«Estamos hablando de 3.000 corredores que trabajan directamente en esta actividad, que prestan un servicio a la sociedad y a los consumidores de seguros en un momento de alta competencia, porque hay 15 compañías de seguros en el mercado y por tanto, el potencial cliente necesita un asesora-miento profesional, porque no puede salir a comprar por la propaganda. Este consumidor quedaría desamparado de asesoramiento L_ porque se pretende que nuestra actividad -si se lleva adelante la reforma tributaria y el proyecto de Caja Bancaria- quede con una renta del 20%, que la hace inviable», remarcó.

Planteo de la Cámara Nacional de Comercio

Martoy señaló que Aproase apoya «un planteamiento de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios que propone que en el caso de los contribuyentes de servicios personales no se aplique esa dualidad del 25 y 32% según inviertan o no», sino que «directamente se aplique sobre 25%» y en el «caso particular nuestro, que se aplique sobre ese porcentaje, la renta ficta».
Añadió que «nosotros somos miembros de la Cámara de Comercio que mantiene una posición firme sobre este tema» y que ha enviado una nota «al presidente de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, el diputado Gandini», al tiempo que solicitó una entrevista con los integrantes de ese grupo de trabajo legislativo.
Paralelamente y a instancias de Aproase, en la interna de la Cámara de Comercio se ha formado una comisión de trabajo «integrada por las gremiales afiliadas que se vean afectadas por este nuevo acuerdo entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo», porque «creemos que tenemos que hacer las gestiones necesarias para evitar que se consagren los cambios», ya que «una vez concretado el acuerdo entre el gobierno y la bancada frenteamplista, están las mayorías necesarias para aprobar la reforma tributaría» y por tanto «urge revertir esta realidad.»
Al margen de este planteo más general, Aproase impulsa la reivindicación -específica de los corredores de seguros- de mantener la renta por ficto, y al respecto, Martoy manifestó que antes de conocerse estas últimas modificaciones aquí reseñadas, «la gremial concurrió a la Comisión de Hacienda de Diputados haciendo conocer su posición en esta materia», para que «fuera recogida en el proyecto de ley». No obstante, precisó que en la hipótesis que por «el apuro que demanda la aprobación de la norma, la reforma tributaria no recogiera las aspiraciones de la gremial», el propio proyecto «prevé que en la reglamentación de la ley, el Poder Ejecutivo podrá fijar renta neta ficta para algunos casos y también agente de retención».

El contribuyente ideal

En torno a estas reivindicaciones, Martoy sostuvo que el corredor de seguros es actualmente un «contribuyente ideal, porque las empresas de seguros retienen el 100% del Impuesto a la Renta y el 90% del IVA» por lo que «no demanda prácticamente ninguna tarea de control por parte de la Impositiva», pero con la reforma «se consagra un mecanismo que hará más complicada la fiscalización del organismo recaudador».
«La tributación es por el total del ingreso y el corredor normalmente trabaja con varias compañías de seguros, por lo que se haría muy engorrosa la administración del impuesto para el contribuyente y para la DGI», apuntó.
Al margen de todas estas consideraciones, Martoy hizo hincapié en un aspecto moral que consideró «necesario subrayar», ya que «cuando un ciudadano opta por una actividad de servicios personales, hace una opción de riesgo», porque «no tiene ninguna seguridad de ingresos».
«Pero además no tiene ningún beneficio social, porque no percibe ni licencia, ni salario vacacional, ni seguro de enfermedad, ni seguro de paro, no tiene prácticamente derechos jubilatorios porque hace un aporte ficto. Parecería que es una actividad mal vista, porque la sociedad a través de la política impositiva, castiga a estos ciudadanos cuando en definitiva habría que premiarlos, porque han generado su propio espacio en el mercado y no se han guarecido bajo el paraguas de un empleador o del Estado», reflexionó.