Empresas piden protección ante subsidios argentinos

Ambos pedidos fueron hechos en base al decreto 473 del 27 de noviembre de 2006 que prevé la aplicación de la tasa global arancelaria (10%) a los productos elaborados en zonas de promoción económica en Argentina o que las exportaciones de esos bienes y sus principales insumos tengan retenciones equivalentes al menos al 20%.

Fuentes técnicas del gobierno confirmaron a El País que cuanto más asciende el precio de los granos para las industrias locales, mayor es la diferencia en términos absolutos con los productos subsidiados de Argentina.

reiteración. La gremial de molinos ya había presentado el pedido en el segundo trimestre del año pero el Ministerio de Industria había rechazado el pedido porque hasta ese momento no se había producido daño contra la producción local. Fuentes de la gremial de molinos revelaron a El País que se volverá a solicitar porque ahora sí hay un efecto en el mercado uruguayo.

Desde agosto comenzaron a entrar importaciones de harina a pesar que está en el llamado canal rojo de Aduana que impone mayores restricciones y control para el ingreso al país. La suba en el precio del trigo hace que haya «varios molinos» que estén evaluando importar, dijeron las fuentes.

Hoy la diferencia de precios entre la harina local y la argentina puesta en Uruguay es del orden de 11% o 12%. Sin embargo, la suba de 15% a partir de octubre acentuará la brecha. A eso se añadiría el perjuicio que generaría un aumento en las retenciones de trigo como la que se especula en Argentina para fines de año.

En su presentación ante la Dirección Nacional de Industrias la gremial indicó que «los precios de la harina exportada de Argentina se encuentran distorsionados por el efecto de las retenciones diferenciales a la exportación de trigo y harina y por los subsidios que se otorgan a la industria molinera cuyo efecto es de muy difícil cuantificación».

Las exportaciones de trigo tienen una retención de 20%. Sin embargo, la prohibición de registrar más exportaciones en marzo (cuando ya se habían anotado 8,8 millones de toneladas) haría suponer que «la retención del trigo es infinita».

Mundiler -única productora nacional de expeler de soja que comenzó a funcionar en octubre de 2006- denunció que está trabajando «al 30% de su capacidad» debido a la «imposibilidad de competir» con el producto importado de Argentina y que podría abastecer el 100% del consumo del país. Los técnicos del gobierno pidieron información adicional a la compañía. Según fuentes de la empresa habría una «opinión favorable» a acceder al pedido.

La diferencia entre las retenciones a las exportaciones de grano de soja (27,5%) y la de expeler (9%) favorece la industrialización del grano y desalienta su venta al exterior sin valor agregado. En abril la semilla de soja para la industria uruguaya valía U$S 250 la tonelada y para sus pares argentinos era de U$S 181. Con la misma estructura de costos el precio de planta en Argentina era de U$S 155 y en Uruguay U$S 210