Empresas que trabajan para el fisco

Esto de delegar una tarea de recaudación que originalmente está pensada para ser desarrollada por la DGI no es nuevo. Últimamente ha sido utilizado a discreción. Sin embargo ahora la carga fiscal aparece en un momento en que las empresas ajustan sus bolsillos o al menos están alertas ante una situación internacional que es incierta.

Las obligaciones establecidas recaen sobre cuatro grandes grupos:

* Los grandes supermercados: estos tienen que retener el 60% del IVA incluido en las compras que realizan a proveedores de bienes y servicios. La retención aplica cuando el importe mensual facturado por el proveedor es mayor a $ 56.700 (U.1.30.000).
* Laboratorios: tienen que retener 4% en concepto de IRAE y un 20% del IVA en las ventas realizadas a las farmacias.
* Forestales exonerados de IRAE: tienen que retener el 60% del IVA en el caso de la compra interna de bienes y el 90% del IVA en el caso de las prestaciones de servicios. La retención aplica cuando el importe mensual facturado por el proveedor sea mayor a $ 18.900 (U.I. 10.000).
* Importadores: tienen que anticipar un 4% del IRAE al momento de la importación de los bienes que se incluyan en la nómina que prepare la DGI. Se exceptúa el caso de contribuyentes que tengan todas sus rentas exoneradas, se trate de operaciones promovidas en el marco de la Ley de Inversiones (16.906)

Las tres medidas-que se aplicarán a partir de marzo- tienen en común que generan un perjuicio financiero para las empresas designadas como agentes de retención o percepción y que son las que cumplen con sus obligaciones materiales y formales con la DGI. Esto por cuanto terminan pagando un impuesto al «contado» cuando pagan sus operaciones en un plazo mucho mayor.
Esto constituye un disparo directo al capital de trabajo que tiene la empresa para funcionar. Estas últimas probablemente tengan que conseguir financiamiento adicional para adelantar estos impuestos (retenciones) y por ende verán incrementado el costo de sus operaciones. El resultado evidente es el aumento de la presión fiscal de la empresa.
La última medida, además del fin mencionado de control, tiene un fin directo en la recaudación ya que anticipa el pago de un impuesto que de lo contrario recién se recibiría más adelante. Este sistema se agrega al que se encuentra vigente al día de hoy en materia de IVA.
Como corolario creemos que es razonable que se establezcan agentes de retención y percepción con el fin de asegurar la recaudación y facilitar la tarea de la DGI. Sin embargo, estas figuras deberían utilizarse con razonabilidad debido a que impactan directamente en el capital de trabajo que disponen las empresas para poder operar.
En definitiva, cada vez más las empresas tienen que incluir estos costos indirectos, que no son visibles a simple vista, a la hora de evaluar la viabilidad y retornos de sus proyectos.

Javier Metre