En Davos ven a Chávez como un riesgo regional

Estas son las conclusiones primarias a las que han llegado expertos regionales durante el primer día del Foro Económico Mundial (WEF, por la sigla en inglés), que se desarrolla en Davos, Suiza, y se extenderá hasta el 28 de enero.

Durante el primer foro sobre la región, analistas de diversos ámbitos coincidieron que América Latina tiene «enormes ventajas comparativas» sobre otras zonas para la generación de energías alternativas, cada vez más demandadas.

Entre esas ventajas se incluye una importante extensión de «buenas tierras agrícolas» que permitiría «duplicar la producción de las materias primas utilizadas para generar biocombustibles sin destruir los bosques ni agotar sus recursos», según expresó el presidente de la Fundación Ethos de Brasil, Ricardo Young Silva.

Otra de las ventajas es su demografía. Según el mismo especialista, América Latina tiene una distribución adecuada de la población en su territorio, en comparación con la superpoblación asiática o el envejecimiento que se registra en Europa. Esas dos variantes son las que le dan a la región un gran potencial en su crecimiento económico.

Pero no todas son rosas. La persistencia de las desigualdades sociales -las mayores en el mundo-, casi un 40% de personas bajo el nivel de pobreza y un débil enfoque institucional hacia la educación hacen que esa ecuación no garantice resultados positivos.

riesgos. A la hora de enumerar los riesgos que enfrenta la región, los expertos apuntaron a la falta de abastecimiento energético, el terrorismo internacional y la influencia creciente del presidente venezolano, Hugo Chávez.

Las nacionalizaciones que afectan al sector energético latinoamericano son «políticas que quedaron en la década de 1960», que resultan «regresivas» y un «desastre para el crecimiento», según estimó Felipe Larraín, profesor de Economía de la Universidad Católica de Chile.

Como abanderado de esas políticas aparece Chávez, quien ha logrado el mayor liderazgo regional, en parte gracias a un desinterés expresado por Brasil y México en los últimos años.

Al respecto, a Brasil no se le vislumbra «una política seria» en la región; en su lugar, prefiere mirar hacia otras economías emergentes como China, India o Sudáfrica. Al mismo tiempo, México casi no aparece en la agenda de América Latina.

La influencia de Chávez no generó unanimidades. Algunos participantes de este foro regional del WEF calificaron su impacto como «más mediático que real», «fenómeno sobredimensionado» o «una preocupación limitada».

división. Desde un punto de vista político, la primera reunión en Davos concluyó que en la región «no hay una línea divisoria entre derechas e izquierdas» sino entre gobiernos «responsables» y «populistas».

Los izquierdistas Brasil y Chile, más los derechistas (o centroderechistas) Colombia y México se ubican en el primer grupo; el segundo está encabezado por la Venezuela de Chávez, el gobierno de Evo Morales en Bolivia y el de Daniel Ortega en Nicaragua. Aún es «temprano» para evaluar el caso ecuatoriano.

El moderador del encuentro, el director de la edición en español de la revista Foreign Affairs, Rafael Fernández de Castro, expresó su pesar en que en América Latina «no haya más remedio que echar mano de viejos políticos», en alusión a tres regresos presidenciales ocurridos el año pasado: Alan García en Perú, Oscar Arias en Costa Rica, y Ortega.