En polémica decisión, la UE acepta el ingreso de Turquía

BRUSELAS | AFP y AP

La Comisión Europea se pronunció ayer a favor de comenzar las negociaciones para la adhesión de Turquía en la Unión Europea (UE), lo que provoca un reñido debate en el continente entre los que alegan que este país no pertenece a Europa y que además es musulmán, y los que argumentan que contribuiría a mejorar las relaciones con los vecinos árabes. En una reunión a efectuarse el 17 de diciembre, los líderes de la UE adoptarán la decisión final sobre la recomendación de la Comisión Europea. Las negociaciones de entrada podrían prolongarse por 15 años.

MUSULMANES. El hecho de que el 99% de la población turca sea musulmana plantea problemas a los que defienden las raíces cristianas de la UE, esencialmente el conservador Partido Popular Europeo, mayoritario en el Parlamento Europeo. En la encrucijada entre Europa y Asia, sólo una parte se encuentra en el viejo continente, por lo que el según el ex presidente francés, Valéry Giscard d’Estaing, «Turquía no es Europa».

Pero tanto el gobierno turco como la Comisión Europea y los que respaldan su entrada consideran que ello «sería un importante ejemplo de un país con mayoría musulmana que abraza los principios fundamentales de libertad, democracia, respeto de los derechos humanos y el estado de derecho», según indicó el proyecto de resolución, que parece abogar por una perspectiva estratégica que, dilatando el plazo de ingreso definitivo, consolide la influencia europea en la región.

Precisamente, es la posición estratégica entre los Balcanes, Oriente Medio, el sur del Cáucaso y Asia Central lo que alegan sus defensores, entre ellos el gobierno español, para apoyar su entrada.

Según el ejecutivo europeo, la situación geográfica y el potencial económico, militar y de seguridad contribuirían a que el país ayude a la estabilidad regional e internacional a garantizar un mejor acceso a las fuentes de suministro de energía de la UE.

FONDOS. Con unos 70 millones de habitantes, sería el segundo país de la UE en población después de Alemania. Por esto y su nivel económico más bajo que el de la media de la UE, su entrada supondrá destinarle una parte considerable del presupuesto europeo en detrimento de otras regiones.

Los fondos que necesitará Turquía, entre 16.000 y 28.000 millones de euros anuales, servirían sobre todo para modernizar su sector agrícola y para el control de las fronteras, que coincidirían con las fronteras exteriores de la UE.