Enrique Iglesias advirtió que “América no será respetada con estos niveles de pobreza”

Iglesias participó de la cena iberoamericana que celebra anualmente el Foro Económico Mundial en Davos, la que fue escenario de vibrantes llamamientos a favor de profundizar la integración regional y hacer más transparente el funcionamiento del Estado.

A diferencia de años anteriores, un solo presidente latinoamericano, el ecuatoriano Lucio Gutiérrez, decidió esta vez hacer el largo viaje hasta Davos, cita obligada con las nieves alpinas de numerosos presidentes de multinacionales, inversores, expertos y políticos de todo el mundo.

En el debate que acompañó a la cena, el ex secretario de Relaciones Exteriores de México Jorge Castañeda rompió el fuego al señalar que con pocas excepciones como las de Chile, Uruguay o Costa Rica, ha faltado hasta ahora en América Latina lo que calificó de «estado de derecho competitivo».

Un estado que debe ser más transparente, económico, ágil y competitivo, explicó, que brinde seguridad política real para personas, propiedades y transacciones.

Refiriéndose a su propio país, recordó un reciente informe del Banco Mundial sobre las facilidades para hacer negocios en los distintos países que lo sitúa en último lugar de una lista de 110 Estados por lo que se tarda en resolver un litigio contractual.

«La ausencia de reglas de seguridad jurídica merma nuestra prosperidad, y ése es un desafío al que es necesario hacer frente», señaló.

Un gran conocedor de la región como es el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Enrique Iglesias, intervino después para señalar que América latina tiene una capacidad importante de inserción en el mundo, pero no basta.

Es preciso que los países pongan su propia casa en orden, que hagan sus tareas internas, porque cuando América Latina era el reino de la inflación, no podía pretender que se la respetase, como tampoco se la va a respetar cuando sigue habiendo tan elevados niveles de pobreza.

NEGOCIAS CON EEUU

Iglesias afirmó que no puede caerse, en cualquier caso, en la exculpación de «los problemas porque éstos son nuestros».

Recordó que América Latina ha sido la región con más larga experiencia de integración y que la centroamericana, por ejemplo, precedió a la europea, y es algo que «hay que vigorizar», dijo Iglesias, que abogó, sin embargo, por un regionalismo «abierto».

«Es preciso negociar con Estados Unidos, que es un gran mercado, pero también con Europa. Al mismo tiempo hay que negociar bien, y así tendremos un espacio mayor en el mundo que el que nos dan las materias primas y nuestro caudal de conocimientos», señaló.

El presidente ecuatoriano, Lucio Gutiérrez, la estrella de la reunión, dijo que su país está en un proceso de integración mediante acuerdos multilaterales y bilaterales, pero insistió en que al igual que toda la región necesita mejorar su competitividad. Además se requiere el diálogo permanente con los sectores indígenas y campesinos que se resisten a los procesos de integración por desconocimiento de las ventajas que les pueden reportar, por lo que hay que convencerles para que pierdan esos temores.

Pero la integración no debe quedarse en lo económico, pues si no se hacen reformas profundas sociales y jurídicas, será difícil avanzar en ese camino, dijo Gutiérrez, que abogó por un acercamiento del Foro Económico Mundial de Davos y el Foro Social, que este año se ha celebrado por primera vez en la India en lugar de Brasil.

El ex presidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol, que bromeó ante el hecho de que le presentaran todavía como presidente, dijo que tiene que haber un elemento de presión para que los gobiernos sepan que van a perder más si no hacen la reforma que si se deciden a acometerla.

Por su parte, el vicepresidente del gobierno español, Rodrigo Rato, presente también en la cena, dijo que «es imposible gobernar en países donde todos los elegidos pueden hacer lo que quieran».

Según el político del Partido Popular español, ése es uno de los grandes temas sin los cuales va a ser imposible que se puedan producir las necesarias reformas ya que necesitan un mínimo de estabilidad.

Refiriéndose a las repetidas crisis de la región, Rato dijo que las crisis son mucho peores que las recuperaciones: «los dientes de sierra no son buenos para la economía», advirtió.