Entre silbidos y golpes, Adeom resolvió paros sorpresivos.

Partido al medio. Así quedó ayer el sindicato de trabajadores municipales, Adeom, después de la asamblea. Lo que se esperaba, se dio. Golpes, insultos, gritos, y un gremio dividido que no avizora solución al largo conflicto con la Intendencia de Montevideo.
La dirigencia frenteamplista moderada perdió la asamblea y desde ese bando partieron reproches hacia algunos militantes. La dirigencia radical que logró el apoyo de la mayoría, en buena parte, pertenece a sectores de izquierda ajenos al Frente Amplio.

El clima quedó caliente, y minutos después de culminado el encuentro ya se hablaba de impugnar la asamblea, que en una votación pareja definió endurecer las medidas y volver a los paros.

Las charlas amistosas entre chorizos al pan que se veían afuera, terminaron abruptamente cuando hubo que decidir. Los chiflidos y los insultos fueron moneda corriente durante las tres horas que duró la asamblea.

Tanto los silbidos como los aplausos mostraban desde el comienzo el quiebre en dos bandos de los trabajadores.Al terminar, mientras unos festejaban al grito de “se escucha, se escucha, arriba los que luchan”, y saltaban cual hinchas en una tribuna, otros salían rápidamente por la puerta del Palacio Peñarol mordiendo la bronca.

Duelo verbal. Y las oratorias de radicales y moderados fueron diametralmente opuestas. Mientras los radicales dedicaron gran parte de sus discursos a fustigar al gobierno, los moderados intentaron convencer a los 1.724 asistentes de que “los paros no han servido para nada”, según dijo José Bruno (moderado). El municipio tiene 8.000 funcionarios. Lo cierto es que, a pesar de haber conseguido convocar a gran cantidad de funcionarios, los moderados no lograron dar vuelta la tendencia y la mayoría de Adeom decidió continuar con el conflicto. Esta vez, los paros serán sorpresivos. Esta vez, nadie podrá saber cuándo va a cerrar una ventanilla en la Intendencia ni cuándo el contenedor de la puerta de la casa va a estar desbordado de basura.

Golpes van y vienen. El primer enfrentamiento fue arriba del estrado. El presidente del gremio, Aníbal Varela, y Bruno (lista 12) protagonizaron la primera escaramuza de la tarde, que duró poco, pero la vieron todos. “Cuando yo pido mi derecho para dar el informe en minoría, Varela se para, me insulta y amenaza. Nos acusaron de traidores, de entreguistas, de ser mandados por la administración”, aseguró Bruno, visiblemente molesto. Varela, dijo a las listas moderadas que “se bajan los pantalones”.

La segunda, fue en las primeras filas y con alcohol de por medio. Mientras Varela leía una de las mociones, se pudo ver claramente como varios dirigentes separaban a otro de una silla, a la vez que se increpaban y empujaban.

Según contó a El Observador un gremialista, el hecho se dio porque “un compañero que estaba con alcoholes de más, se levantó y sin querer le pegó un cabezazo a una compañera que es medio ‘pitucona´, y ahí vino todo el malambo. Es una lástima, porque el compañero es una muy buena persona, que está en una situación jorobada”.

Palos al gobierno. Hubo muchos que se la ligaron en los discursos. El presidente Tabaré Vázquez, el intendente Ricardo Ehrlich y el senador José Mujica fueron los más golpeados.El presidente fue severamente cuestionado por algunos dirigentes radicales por su gestión de gobierno y por sus viajes.

Varela le dijo además, que “nos están matando con el IRPF (Impuesto a la Renta de las Personas Físicas)”.

La secretaria general de Adeom, Mabel Lolo, dijo que el gobierno pretende desacreditar al sindicato. “Se nos quiere enfrentar con la población, y se nos quiso criminalizar por un delito común”, en referencia a la agresión sufrida por el titular de la división Limpieza de la comuna, Eduardo Pereyra. La sindicalista advirtió que en el conflicto, “la responsabilidad es de Mariano Arana y Ehrlich” y que “la intendencia siempre chicanea y no pone cifras sobre la mesa”.

La representante de la lista radical 1974, Elena Lequio, desafió a los gobernantes a bajar sus salarios “a ver si pueden vivir”. Hizo referencia al hogar de los senadores Mujica y Lucía Topolansky, y dijo que es “indigno” que “en una casa entren 360 mil pesos por mes”. Y Lequio se preguntó luego: “¿Por qué nos tratan como atorrantes y borrachos si sólo reclamamos lo que nos corresponde?”.

Dudas y acusaciones. Dentro de los grupos moderados hay quienes están “dolidos” por una situación interna. Según distintas fuentes, militantes de corrientes políticas que respaldan a Ehrlich votaron por las propuestas de los radicales.

Esta situación puede derivar en otro enfrentamiento interno, pero esta vez, dentro de los grupos afines. Por otra parte, los moderados denuncian que después del informe que dio la mayoría, en seguida abrieron la lista de oradores, sin dejar a la minoría a dar su informe. Ahora, lo único que se avizora es la radicalización del conflicto ya que se cortaron las posibilidades de negociar con la IMM.