Enviado de Barack Obama con el canciller Fernández

Se trata de Christopher J. McMullen, asistente del subsecretario de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado. McMullen estuvo a cargo de la oficina de Asuntos Andinos y de la oficina de Asuntos de Brasil y el Cono Sur. En su misión anterior fue cónsul general en San Pablo, y también sirvió como diputado en jefe de la misión en la Embajada de EE.UU. en Panamá. También sirvió en Nicaragua, Malasia, El Salvador, Tanzania y Colombia. Antes de entrar en el Servicio Exterior, McMullen fue analista en el Pentágono y trabajó como miembro del área de asuntos exteriores en la oficina del senador John Glenn. También enseñó Historia Latinoamericana en la universidad de Georgetown y en la George Mason University. Nacido en Pennsylvania, McMullen tiene un Ph.D en historia en la Universidad de Georgetown y es un graduado distinguido del National War College (Colegio Nacional de Guerra).

Bases militares. Ayer el presidente Tabaré Vázquez dijo en Florida que el gobierno uruguayo respalda una propuesta para analizar en la Comisión de Defensa de la Unasur el acuerdo por el cual militares estadounidenses se establecerán y operarán en siete bases colombianas.

«Hay una propuesta bien interesante para que pase a ser analizado por la comisión«, dijo Vázquez.

Vázquez y el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, analizaron el jueves 6 en Montevideo la instalación de militares estadounidenses en bases en Colombia. En esa oportunidad, Vázquez transmitió a Uribe la posición «histórica» de Uruguay de rechazo a la presencia militar extranjera en «cualquier territorio de América Latina», así como «plena observancia» al principio de no intervención en asuntos de otros estados.

El tema también fue analizado por Vázquez con el presidente de México, Felipe Calderón, el viernes 14.

La cumbre de la Unasur (Unión de Naciones Sudamericana) en Bariloche el viernes 28 tratará la situación creada por la extensión de la ayuda militar de EE.UU. a Colombia para enfrentar el narcotráfico y la guerrilla, lo que motivó una reacción fuerte del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, diciendo que esa actitud ha «traído vientos de guerra« a la América del Sur. Chávez afirmó ayer martes que desde las bases colombianas EE.UU. «amenazará« a Sudamérica y África. El presidente venezolano dijo que dispone de un documento de hace cuatro o cinco meses que probaría esta amenaza.

El canciller de Colombia, Jaime Bermúdez, dijo el lunes en Santiago de Chile, durante una visita a la presidenta Michelle Bachelet, que su gobierno denunciará ante la OEA a Chávez por lo que llamó su «proyecto expansionista«.

Por su parte, el embajador estadounidense en Colombia, Willian Brownfield desvirtuó las críticas al acuerdo, especialmente de los gobiernos de Venezuela y Ecuador, y acusó a los mandatarios de estos países -sin nombrarlos- de criticar para tratar de sacar dividendos políticos. «Los que buscan una ventaja política, filosófica o ideológica nunca van a escuchar (razones) y nunca van a cambiar sus posiciones», enfatizó el diplomático, ex embajador en Venezuela.

Brownfield negó que la firma del acuerdo vaya a disparar la cifra de militares estadounidenses en territorio colombiano. En «2007 llegamos a tener 580 hombres y en 2009 el número no supera los 280», concluyó el embajador.

El viernes, Brasil propuso que el presidente de EE.UU., Barack Obama, participara en la reunión de Unasur, pero éste declinó la invitación.

Ayer, el canciller brasileño, Celso Amorim, anunció que Brasil defenderá en la cumbre de la Unasur en Bariloche su acuerdo militar con Francia para la compra de equipamiento militar y lo diferenciará del de Colombia y EE.UU.