Escándalo argentino que salpica a Venezuela

Claudio Uberti, director del Órgano de Control de Concesiones Viales, funcionario del poderoso ministerio de Planificación argentino, debió presentar su renuncia ayer tras quedar involucrado en un nuevo escándalo que sacude al gobierno, por autorizar a subir a un avión fletado a un empresario venezolano, Guido Antonini Wilson, que intentó ingresar al país con 800.000 dólares.

La renuncia de Uberti es el octavo caso en cuatro meses de un funcionario separado de su cargo por acusación de corrupción, irregularidades en sus funciones, u otra vinculación con los escándalos, a 80 días del comicio presidencial.

Curiosamente, Antonini Wilson llegó a Argentina en las vísperas de la llegada de Chávez al país. Posteriormente viajó a Uruguay, siguiendo el mismo periplo que el mandatario venezolano. Si bien se cree que volvió a Venezuela, según indicó ayer de noche el portal de Perfil, aún permanecería «refugiado» en Montevideo. Este dato no ha podido ser confirmado.

Limpio. El presidente Néstor Kirchner dijo ayer tener «las manos limpias», en un acto en la periferia noroeste de Buenos Aires, al respaldar la candidatura presidencial de la primera dama y senadora Cristina Fernández, a quien las encuestas pronostican un triunfo electoral. También destacó que estos asuntos saltan a la luz, porque los organismos de control trabajan como corresponde.

Uberti debió renunciar por ser quien autorizó a funcionarios de la firma estatal petrolera venezolana Pdvsa y al empresario Antonini Wilson a subir el sábado en Caracas a un avión fletado por la empresa estatal de energía argentina (Enarsa) que regresaba a Buenos Aires.

Por su parte, Venezuela investiga la procedencia de la maleta con los dólares.

El máximo responsable del organismo tributario, José Vielma Mora, confirmó que el avión salió de Caracas, pero dijo estar investigando la hora, los pasajeros, su equipaje y las escalas. El fiscal general de Venezuela, Isaías Rodríguez, descartó por lo pronto comenzar una investigación judicial hasta tanto la investigación en Argentina arroje resultados más concretos.

En Argentina, la fiscal en lo penal y económico, María Luz Rivas, denunció a Antonini Wilson por el supuesto delito de contrabando. La causa no involucra a ninguno de los otros pasajeros de ese avión.

«Error». En Buenos Aires, el ministro de Planificación, Julio De Vido, consideró como «un error» al permitir el ingreso al avión de personas ajenas a la delegación de Argentina.

Uberti, de muy buena relación con el presidente venezolano Hugo Chávez, había viajado el viernes pasado a Caracas junto al presidente de Enarsa, Exequiel Espinosa, y otra funcionaria de esa empresa, en el avión que regresó horas más tarde a Buenos Aires, explicó el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, a radios porteñas.

El renunciante era considerado clave en el relacionamiento con Venezuela y un hombre del riñón de De Vido quien, a su vez, es el brazo derecho del presidente Kirchner.

De Vido, bajo cuya órbita ya han sido sospechados varios funcionarios, fue atacado por la oposición, que llegó a pedir su cabeza.

Según Fernández, funcionarios de Pdvsa solicitaron lugar para viajar en el avión, lo que fue autorizado por Uberti.

«Hubo un abuso de la buena fe de los funcionarios argentinos por parte de los funcionarios venezolanos», dijo. Sobre el escándalo desatado, lo atribuyó a «fines electoralistas».

El gobierno argentino, sin embargo, no pudo explicar bien qué hacía Antonini Wilson en el avión. Según la versión oficial, subió al aparato como acompañante de Daniel Uzcateguy Speech, hijo del vicepresidente de Pdvsa.

El empresario habría salido el miércoles de Argentina con rumbo a Uruguay sin reclamar su dinero, que quedó incautado en Buenos Aires.

El escándalo estalló el lunes en coincidencia con la llegada a Buenos Aires de Chávez, quien negó terminantemente que el empresario fuera parte de su comitiva. Ayer, el vicepresidente venezolano calificó al escándalo como «un estúpido pote de humo».