España desgarrada por el terrorismo

En una furgoneta localizada cerca de Madrid se hallaron siete detonadores y un casette en árabe con versículos extraídos del Corán.

MADRID | DANIEL BELTRAN ROHR

A tres días de las elecciones generales, Madrid fue escenario de los atentados más trágicos de la historia de España: 192 muertos y 1.427 heridos (ningún uruguayo entre ellos, según los datos oficiales) fueron el siniestro balance de una cadena simultánea de explosiones en cuatro trenes de pasajeros.

Los pérfidos ataques se desataron a una hora punta en la que la gente acude al trabajo y el blanco fue una línea férrea que recoge a obreros y estudiantes en varias localidades cercanas a Madrid.

A partir de 7.39 de la mañana en un lapso de 20 minutos estallaron diez bombas: tres deflagraciones se registraron en un tren que estaba en los andenes de la estación de Atocha (sur de Madrid); cuatro en un cambio de agujas de esa misma estación cerca de un callejón; una en la estación de Santa Eugenia, próxima al barrio de Vallecas, y otras dos en el apeadero de El Pozo del Tío Raimundo, una barriada obrera del sur de la capital.

La cadena de atentados fue cometida con 13 mochilas cargadas con más de 200 kilos de titadine, un tipo de dinamita comprimida habitualmente utilizado por ETA. Contrariamente a lo acostum-brado por la organización terrorista, no se produjo ningún aviso previo.

AUTORIA. Desde un principio, el Gobierno español atribuyó la autoría de los atentados a ETA, en base a distintas evidencias.

Pero en el correr de la jornada, dos noticias apuntaron la posibilidad de que la acción fuese obra de un grupo terrorista islámico vinculado con la red de Al-Qaed.

El ministro portavoz del gobierno español, Eduardo Zaplana, insistió anoche en que todos los indicios «apuntan a que los atentados fueron obra de ETA» y desmintió que hubiera algún terrorista suicida en uno de los trenes.

El ministro recordó que ETA, que ha asesinado a más de 800 personas en treinta años, ya «lo ha intentado en otras ocasiones anteriores», como el caso del atentado que fue frustrado la semana pasada al ser detectado un cargamento con explosivos que se dirigía a Madrid.

Zaplana afirmó que se está creando un escenario de confusión «por parte de algunos» cuando «todo apunta a la misma dirección».

Sin embargo, el Gobierno no descartó la pista islámica y maneja la hipótesis excepcional de un atentado etarra con posible colaboración logística de Al-Qaeda.

El portavoz del ilegalizado partido radical vasco Batasuna, Arnaldo Otegi, había afirmado más temprano que no creía «ni como hipótesis» que ETA esté detrás del ataque, lanzando la posibilidad de que los autores fueran de la «resistencia árabe».

Durante las investigaciones lanzadas tras los ataques las fuerzas de seguridad encontraron una cinta (casette) en árabe con versículos del Corán dedicados a la enseñanza y siete detonadores en una furgoneta localizada en Alcalá de Henares, que había sido robada días atrás en Madrid.

Los convoyes, blancos de los atentados, habían partido de Alcalá de Henares.

El Ministro del Interior preci-só que la cinta «no contiene ninguna amenaza y es de fácil ad-quisición».

AL-QAEDA. Poco después, un comunicado atribuido a Al-Qaeda reivindicó la autoría del múltiple atentado, según el diario «Al-Quds Al Arabi» que recibió en Dubai ese texto cuya autenticidad no ha sido verificada.

Preguntado por la información facilitada anoche por la emisora de radio Cadena Ser, en el sentido de que en uno de los trenes podría viajar un terrorista suicida, el ministro desmintió «categóricamente» tal extremo.

Según el portavoz del Gobierno, la presencia de un terrorista que se hubiera inmolado en el tren ya se hubiera sabido gracias a la identificación de los cadáveres, pues se comprobaría que alguna de las víctimas portaba dinamita.

En el mensaje enviado al diario árabe «Al-Quds Al Arabi» el grupo islámico Abu Hafs al-Masri, en nombre de la red Al-Qaeda, afirmó que la «escuadra de la muerte de la brigada» penetró «uno de los pilares de la alianza de los Cruzados: España».

Tanto en Turquía, que fue blanco de un reciente atentado también reivindicado por el grupo, como en Estados Unidos se duda de la autenticidad de la reivindicación.

Abu Hafs al-Masri también se había atribuido el año pasado el apagón que se registró en el este de Estados Unidos.

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, dijo que «no hay nada seguro» en la reivindicación de Abu Hafs al-Masri.

MENSAJE DEL REY. Por primera vez desde el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1980, el Rey Juan Carlos I se dirigió a los españoles en un mensaje por cadena de televisión.

El Rey pidió «unidad, firmeza y serenidad, por encima de las legítimas diferencias de opinión» para luchar contra el terrorismo con la más «firme voluntad de convivencia pacífica y democrática».

De pie, vestido con traje oscuro y corbata negra, el Rey pronunció su declaración institucional en el Salón de Audiencias del Palacio de la Zarzuela (residencia oficial del monarca en Madrid), en la que afirmó que «el desa-liento no está hecho para los españoles».

«Vuestro Rey sufre con todos vosotros», dijo Juan Carlos I para condenar después los «repugnantes atentados» que «sólo merecen la más enérgica y absoluta condena».

Poco después de conocerse la noticia del atentado, los partidos en liza anunciaron que suspendían todos los actos previstos para el cierre de la campaña electoral del 14 de marzo.

«Se acabó la campaña», afirmó el candidato del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, cuyo partido anuló todos los actos previstos.