Estados Unidos acentúa estrategia para aislar a Brasil antes de cumbre de Miami

«La razón del anuncio es renovar el memorándum al Brasil, de que te arriesgas a quedarte solo si sigues resistiéndote», dijo Sidney Weintraub, analista de Washington, comentando sobre la invitación a Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia anunciada el martes en Miami. «Es evidente que ahora la presión será mayor para Brasil», agregó. La estrategia estadounidense de presionar a Brasil tocando las puertas de otros países fue ya denunciada en los últimos años de su gobierno por el presidente Fernando Henrique Cardoso.

Cardoso ha dicho que, en aras del avance conjunto de 34 países en el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), Estados Unidos estaba debilitando la cohesión de agrupaciones regionales como el Mercosur y la Comunidad Andina de Naciones. «Es evidente que sentimos la presión», declaró Cardoso a la AP el martes en Washington. «Pero, Brasil tiene una clara conciencia de lo que quiere en esta materia: el acceso a los mercados», agregó.

El gobierno de Estados Unidos anunció el martes su intención de negociar acuerdos de libre comercio con Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia. El representante comercial de Estados Unidos Robert Zoellick dijo que envió al congreso de su país una carta para notificar a los legisladores que planea comenzar las conversaciones para llegar a un acuerdo bilateral con Perú y Colombia en el segundo trimestre del 2004. Manifestó que posteriormente se incluirá a Ecuador y Bolivia. «Estados Unidos está comprometido a crear una economía integrada y hay varios caminos, el ALCA no es el único», expresó Zoellick.

Para Weintraub, director del programa Américas del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), la presión quizás se sienta más ahora en Brasil debido a que el país «está siendo más y más acorralado» por Estados Unidos. «Brasil sabe que tiene que negociar con fuerza», opinó Cardoso ante esa idea. «Las presiones existen. La vida está llena de presiones. Pero, también sabemos que nosotros tenemos la fuerza suficiente para presionar».

En su carga sobre Brasil –que ha sido también denunciada por el presidente Luiz Inacio Lula da Silva, reemplazante de Cardoso desde enero–, el gobierno del presidente George W. Bush ya ha tocado playa en Centroamérica y toda la costa sudamericana del Pacífico. Si, desde el punto de vista estadounidense, Brasil sigue debilitando el tratado final del ALCA, Estados Unidos quizás tenga que atacar ahora directamente en el patio brasileño: el Mercosur.

Argentina, Uruguay y Paraguay, socios plenos de Brasil en el Mercosur, han expresado su deseo de entrar con Estados Unidos en acuerdos de libre comercio, mecanismo que en el pasado reciente virtualmente habían rechazado en favor de un avance comunitario. Chile y Bolivia, países asociados del Mercosur, son ahora ya parte del club estadounidense de libre comercio. Chile se convirtió en junio en el primer país sudamericano en firmar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos.

Venezuela no ha sido tomada en cuenta en la estrategia estadounidense debido a la abierta oposición que el presidente Hugo Chávez ha expresado al ALCA. Chávez ha firmado incluso con reservas la declaración de la cumbre presidencial americana de Quebec, que en abril del 2001 confirmó el avance definitivo del ALCA hacia sus metas del 2005.

Brasil se ha resistido a la idea de culminar las negociaciones ese año si Estados Unidos seguía persistiendo en fijar las condiciones del proceso, particularmente en cuanto al acceso al mercado estadounidense y las regulaciones sobre subsidios y agricultura. El impasse ha puesto de lado varios objetivos del ALCA, particularmente la discusión de temas agrícolas, y ha sido el obstáculo fundamental para el fracaso de la conferencia ministerial de la Organización Mundial de Comercio en Cancún, México, en septiembre.

Brasil logró formar allí, junto con China y la India, un poderoso frente de oposición llamado G-21, al cual se unieron todos los países sudamericanos excepto Uruguay. Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia han tenido que renunciar al G-21 como precondición para negociar bilateralmente con Estados Unidos.

El embajador brasileño en Washington, Rubens Barboza, ha dicho que Brasil basaba su política hacia el ALCA en una idea simple: «Libre comercio es libre comercio, no comercio selectivo». En su informe de este año sobre las barreras a los productos, servicios e inversiones del Brasil en Estados Unidos, Barboza dijo que los problemas de acceso al mercado no se confinan a las negociaciones del ALCA sino que tienen una vigencia de más de 20 años.

«Esas barreras tarifarias y no tarifarias ponen en evidencia la contradicción entre el discurso libre-cambista de los Estados Unidos y determinadas prácticas de su política comercial», dijo. Peter Allgeier, vicenegociador de comercio exterior de Bush, ha dicho que Estados Unidos seguirá buscando de sus socios bilaterales un compromiso firme con el libre comercio y que los acuerdos sirvan para promover el interés regional en el ALCA y una situación favorable para los intereses estadounidenses.

(AP)