Estampida en Bagdad dejó unos 1.000 muertos

Cientos de zapatos abandonados en el puente Al Aimah pusieron en evidencia la magnitud de la tragedia que ayer enlutó a la ciudad de Bagdad, donde al menos 997 iraquíes murieron, la gran mayoría pisoteados o ahogados tras una estampida en un puente sobre el río Tigris durante una ceremonia religiosa chiita. Otros perecieron envenenados o por disparos de mortero. Se trata de la jornada más sangrienta en Irak desde la invasión de las tropas extranjeras, en marzo de 2003.

La tragedia. Centenares de mujeres, niños y ancianos fueron aplastados o empujados hacia la muerte desde el puente Al Aimah. Según fuentes de seguridad, un total de 965 personas murieron y otras 465 fueron heridas en la estampida de los peregrinos que se encaminaban en procesión hacia la mezquita de Kazimiya, en el norte de Bagdad, para una ceremonia que conmemoró la muerte, hace 12 siglos, del imán Musa al Kazem.

La estampida en el puente fue provocada por el rumor de que había terroristas suicidas con cinturones de explosivos en medio de la multitud de chiitas que marchó en procesión. Las autoridades iraquíes atribuyeron a los fieles del derrocado dictador Saddam Hussein y a los miembros de la red de Abu Mussab Al Zarqawi, el hombre de la red terrorista Al Qaeda en Irak, la responsabilidad del rumor que originó la estampida. El balance de muertos se agravó después de que fueran sacados nuevos cuerpos del río Tigris y que se contabilizaron las víctimas en los hospitales.


Al Qaeda reivindicó ataque. La trágica jornada comenzó con disparos de mortero contra un mausoleo chiita que causaron al menos siete muertos civiles. Este ataque fue reivindicado en un sitio islamita de Internet por un grupo sunita vinculado a Al Qaeda: los muyahidines de Jaiech Al Taifa al Mansura (Ejército de la comunidad victoriosa).

Esta formación indicó haber actuado contra “los rafidha (término peyorativo utilizado por los extremistas sunitas para designar a los chiitas) en la región de Kazimiya, para castigarlos por los crímenes ignominiosos cometidos contra los sunitas”.

Después de haber decretado un duelo nacional, el primer ministro iraquí Ibrahim Jaafari apareció en la televisión pública haciendo una llamada a la unidad nacional. “Lo que ha sucedido es un intento de sembrar la discordia”, declaró Sin embargo, el ministro iraquí de Salud, Mohamed Alí, próximo al movimiento del jefe radical chiita Moqtada Sadr, pidió públicamente la renuncia de sus homólogos de Interior y de Defensa, responsabilizándolos del pánico mortal en Bagdad. Por su parte, el ministro del Interior, Bayan Baqer Sulagh, aseguró que sus fuerzas no eran responsables del sector donde se produjo el drama, el cual estaba bajo la responsabilidad, según él, del ministro de Defensa, el sunita Saadun al Dulaimi. (En base a AFP).