Europa y EEUU ven amenaza en la escalada del petróleo.

La recuperación económica que tanto se ha hecho esperar en el mundo desarrollado está encontrando en los precios del petróleo un nuevo foco de incertidumbre, que amenaza entorpecer la reactivación en ambas márgenes del Atlántico y provocar mayores presiones inflacionarias.
El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, dijo ayer al Congreso de Estados Unidos que un encarecimiento prolongado del petróleo plantearía un peligro para la economía estadounidense, aunque aclaró que el escenario más plausible es un aumento temporal y modesto en los precios al por menor, no una inflación galopante.

«El crecimiento económico y la estabilidad de precios podrían verse afectados si (el alza del crudo) se mantiene a medio plazo y convierte las expectativas de inflación baja en menos razonables de lo previsto», afirmó Bernanke.

«Aunque, de momento, (la subida de precios del petróleo) no supone todavía un riesgo significativo de inflación», precisó.

Bernanke explicó, asimismo, que hasta ahora la inflación está controlada en EEUU gracias a que «esta alza de precios en las materias primas ha sido equilibrada por la estabilidad de los costos laborales».

El presidente del banco central estadounidense agregó que la economía necesitará su plan de recompra de US$ 600.000 millones de deuda soberana, restando importancia al peligro de una inflación desbocada que otros han visto.

Riesgos limitados. Mientras tanto, en Europa la recuperación echará raíces a lo largo de 2011, impulsada por la vigorosa expansión mundial y el optimismo empresarial, aunque la escalada del crudo podría detener el impulso, según jerarcas comunitarios.

La Comisión Europea publicó ayer sus últimas estimaciones sobre la evolución de la economía, en las que elevó una décima la previsión de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) en 2011 tanto para la Eurozona, hasta 1,6%, como para el conjunto de la Unión Europea (1,8%).

«Mientras que las exportaciones continuarán apoyando la recuperación, se espera que el crecimiento se equilibre hacia la demanda doméstica, lo que resultará en un crecimiento más sostenible», dijo ayer el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn.

Sin embargo, el comisario reconoció que continúan existiendo riesgos que amenazan a la economía europea, como la subida de los precios del petróleo motivada por las revueltas en el norte de África, que han llevado al Ejecutivo comunitario a elevar sus augurios de inflación para la Eurozona desde el 1,8% al 2,2%.

«Si los precios del petróleo suben en torno a 10% más de lo esperado, esto tendría un impacto negativo sobre el crecimiento económico de 0,1% este año», reconoció Rehn, en la rueda de prensa de presentación del informe.

Aun así, aseguró que los riesgos «son limitados» si se tienen en cuenta los precios actuales del crudo y negó que la escalada ascendente de esta materia prima energética vaya a motivar una recaída en la recesión del continente europeo.

En este sentido, auguró que la inflación subyacente -que excluye la variación de los precios de los alimentos no elaborados y la energía- se mantendrá «cerca» de 2 %, un nivel considerado adecuado por el Banco Central Europeo, que fija la política monetaria de la región del euro.

Entre los otros riesgos que pesan sobre la recuperación está la crisis de la deuda soberana «que aún no se ha normalizado» en la periferia de la zona euro y que afectará a las perspectivas de crecimiento debido al efecto de los ajustes fiscales adoptados en estos países.

Así, mientras la locomotora alemana liderará la recuperación de la zona euro en 2011, con una estimación de crecimiento del PBI de 2,4%, Francia le seguirá con 1,7%. (AP y EFE)