Ex Birmania queda bajo toque de queda

El anuncio de la medida -que se aplicará durante 60 días- fue hecho anoche mediante altavoces por funcionarios, tras una jornada en la que más de 100.000 personas desafiaron una vez más al régimen militar que domina el país desde hace 45 años. Los medios locales señalan que hubo manifestaciones en siete de las 14 provincias del país.

Unos 30.000 monjes budistas con sus togas rojas o naranjas, que tomaron el liderazgo de las protestas populares hace ocho días, lograron que más de 70.000 ciudadanos los acompañaran de forma pacífica a las calles, para protestar por la carestía de la vida y en reclamo de libertades públicas, en un país que está ubicado entre los más pobres del mundo.

Tras la protesta, que llegó ante las puertas del ayuntamiento de la ciudad y de Shwedagon, la principal pagoda budista, las autoridades respondieron primero con el despliegue de al menos 200 soldados y policías antidisturbios.

El clima es de temor a que se pueda repetir la masacre de 1988 (que dejó 3.000 muertos), cometida por el gobierno militar contra el movimiento prodemocrático.

Miles de personas formaron una gigantesca cadena humana uniendo sus manos en torno a los religiosos. Mucha gente se agolpó en las aceras para contemplar la escena, para aplaudir o lanzar gritos de aliento. «La reconciliación nacional es muy importante para nosotros. (…) Los bonzos -como se conoce a los monjes budistas- están apoyados por la gente», dijo a la muchedumbre Aung Way, un famoso poeta birmano. Grandes cantidades de jóvenes participaron en la manifestación, reclamando la liberación de la líder opositora, y premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, hoy en arresto domiciliario.

Los monjes se sumaron en la última semana a la protesta tras el malestar popular generado por la suba del precio de los combustibles.

Los bonzos son muy respetados en Birmania. Según analistas, la junta no actúa porque la violencia contra ellos en un país eminentemente budista conllevaría un mayor descontento popular.