Expectativa e incertidumbre por rumbos de Argentina y Brasil.

POR LEONARDO LUZZI DE LA REDACCIÓN DE EL OBSERVADOR

Dos hechos políticos que sacuden en estos días a socios comerciales de Uruguay generan expectativas a nivel local por el rumbo que puede tomar la conducción de Argentina y Brasil. En líneas generales hay incertidumbre por el futuro de Argentina y se confía en que Brasil mantenga su actual política.
En Argentina, la muerte de Néstor Kirchner –el hombre del poder en la sombra– conmovió al país y disparó las dudas respecto a eventuales cambios en la conducción económica, al punto que no hay certeza sobre la continuidad del ministro Amado Boudou, según lo refleja la prensa de Buenos Aires.

De todos modos, la presidenta Cristina Fernández no mencionó un cambio de ese tenor. Incluso analistas internacionales apuntan a que puede adoptar una posición más flexible ante acreedores internacionales como el Club de París o el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En tanto, en Brasil –principal destino de las exportaciones uruguayas– fue electa presidenta la ex guerrillera y economista Dilma Rousseff, de quien se espera que continúe las líneas trazadas por el actual mandatario Lula da Silva, un amigo político de Uruguay.

En días de campaña electoral, Rousseff, al contrario de su rival el centroderechista José Serra, se mostró proclive a apoyar al Mercosur y eso transmitió tranquilidad al gobierno de José Mujica que apostó por su victoria, al igual que los socios regionales.

De hecho, tras la elección, el primer comentario del canciller argentino, Héctor Timerman, en su twitter apuntó precisamente a ese aspecto: «Ganó Dilma, el Mercosur se sigue fortaleciendo».

En casa. En Uruguay, esos cambios hacen que los exportadores estén «expectantes», dijo a El Observador, Teresa Aishemberg, secretaria ejecutiva de la Unión de Exportadores.

Desde esa gremial hubo contactos con su similar de Argentina para sondear el escenario tras el deceso de Kirchner. La respuesta empresarial fue de expectación, mientras se aguarda que «Cristina fije el rumbo». Con Brasil, los exportadores confían en seguir como hasta ahora, a pesar de que de vez en cuando aparecen fricciones.

Actualmente, en comercio, Uruguay tiene dificultades para ingresar al mercado norteño neumáticos recauchutados mientras que con Argentina los problemas son por las tarifas que cobra al ingreso de productos agrícolas y por las demoras de las licencias automáticas para las importaciones. Esa licencias son exigidas para el ingreso de alimentos y textiles, y tardan 40 días, informaron fuentes de cancillería.

Del exterior. Erich Arispe, director del grupo de riesgo soberano de la calificadora de riesgo Fitch, dijo a El Observador que lo ocurrido en Argentina y Brasil son «eventos de magnitud» que de todas formas «no hacen prever grandes cambios en la política económica futura, ni en la política en general». Consideró que ambos países tienen un contexto internacional con precios altos para sus productos –sobre todo Argentina– y no se espera un viraje en la dinámica de los gobiernos tanto de Cristina Fernández –ahora sin Kirchner–, como de Rousseff con relación a lo hecho por Lula. También consideró que no hay señales precisas sobre la política exterior que desarrollarán ambas presidentas.

Sobre el Brasil de Rousseff, Arispe espera que siga apuntando a la estabilidad macroeconómica con un Banco Central independiente. Desde Nueva York comentó a El Observador que se monitorean las medidas que tomará el nuevo gobierno sobre la rigidez fiscal vinculada al gasto (pensiones y salarios) y decisiones de inversiones en infraestructura para sostener el desarrollo de la economía.

Respecto a Argentina, el director de Fitch recordó que la volatilidad política, así como el comportamiento de los actores económicos domésticos, son factores que se consideran a la hora de calificar al país. Recordó que la mayor fuente de ingresos de divisas es el superávit comercial que cubre la falta de inversiones y la fuga de capitales que enfrenta Argentina, que además no tiene créditos.

Con el nuevo escenario impuesto, el presidente de la Unión Industrial Argentina, Héctor Méndez, opinó que el empresariado no espera grandes modificaciones en el rumbo económico del país.

Desde la muerte, la semana pasada, del ex mandatario, las especulaciones apuntaron a un eventual cambio en la conducción económica. El titular de la mayor gremial industrial argentina comentó que el ministro Boudou es «bastante ortodoxo» y afirmó que «no es un ministro cuestionado por los empresarios».

La prensa bonaerense mencionó al ministro de Planificación, Julio de Vido, como el hombre que puede adquirir mayor poder en el gabinete e incluso asumir el control del Ministerio de Economía. Para la Unión Industrial, De Vido «es un referente del sector empresarial de toda la vida».

Con otra lente mira la situación Augusto de la Torre, principal economista del Banco Mundial para Latinoamérica. Opinó que la muerte de Kirchner crea «gran incertidumbre» en la segunda economía sudamericana. Dijo que Argentina debe hacer cambios «importantes» en su política para asegurar el crecimiento sostenido.

De la Torre comentó a Bloomberg que Argentina debe ajustar los precios de los combustibles y la energía eléctrica para atraer nuevas inversiones.