Expertos coinciden en que estimación del gobierno es demasiado optimista

El gobierno realizó una revisión a la baja en sus previsiones de crecimiento para 2009, según informó el ministro de Economía, Alvaro García, quien agregó que el primer trimestre del año podría cerrar con una caída en el nivel de actividad.
La estimación anterior del gobierno preveía un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) de 3%, mientras que actualmente des de el equipo económico se prevé un crecimiento de 2%, una cifra demasiado optimista según entienden expertos consultados por CRÓNICAS. Respecto al desempeño que tendrá la economía durante este año, García reconoció que puede haber una baja en el nivel de actividad durante el primer trimestre, en el segundo se mantendrá estable y el tercer y cuarto trimestre se desempeñará positivamente.
«No hay que descartar un primer trimestre con un decrecimiento del PBI.
Estamos visualizando un segundo trimestre estable y un tercer y cuarto trimestre de crecimiento. Esa es la visión que tenemos hoy desde el Ministerio de Economía y Finanzas. Lo que nos da un promedio de ere cimiento de 2% para el 2009″, manifestó García. Al mismo tiempo también se modificaron las previsiones respecto al resultado fiscal. «Estamos pasando al 2% nuestra estimación de déficit global para este año, cuando hasta ahora preveíamos 1,5%», anunció el secretario de Estado.
Estas nuevas previsiones se tomaron, según García, «teniendo en cuenta los impactos internos, particularmente la sequía que ha tenido un efecto desde el punto de vista de la actividad pero también desde lo fiscal y las otras medidas que se han anunciado para paliar en diciembre la crisis mundial y en marzo para los sectores empresariales». Atendiendo a esta situación, el jerarca adelantó que enviará al Parlamento un proyecto de ley para ampliar la deuda, modificando la norma que topeaba el endeudamiento. Para el 2008 la ley fijaba que el incremento de la deuda pública neta no podría superar los U$S 275 millones, aunque podía incrementarse un 50% más en caso de factores extraordinarios e imprevistos. Es decir que el margen máximo de endeudamiento alcanzaba,, los U$S 412 millones, sin embargo la deuda aumentó U$S 500 millones. De acuerdo a las previsiones económicas para este año, se estima que el endeudamiento estará nuevamente por encima del tope de U$S 250 millones aprobado, valor que García estima se incrementará en U$S 100 millones. Incluso el proyecto que se enviará al Parlamento permite incrementar ese máximo en 100% en casos extraordinarios, es decir que pueden aumentar la deuda neta hasta alcanzar los U$S 700 millones.

Recesión sí y no

Consultado por CRÓNICAS, Pablo Moya de la consultora Oikos, aseguró que el ajuste en las previsiones de crecimiento «va en sintonía con las proyecciones más realistas que cualquier economista puede desarrollar en una coyuntura que se presenta desfavorable no solo a nivel local, sino sobre todo a nivel internacional». En ese sentido agregó que «era sumamente desmedido una proyección del 3%». Pese a ello el experto consideró que «parece demasiado optimista» el escenario que presenta el gobierno para 2009, ya que entiende que un 2% de aumento del PBI en una coyuntura de recesión internacional y teniendo en cuenta la dependencia del extranjero de la economía uruguaya «es una proyección un tanto optimista». «Ojala así sea, pero no está dentro de nuestras proyecciones», agregó.
Respecto a las previsiones preeliminares de Oikos, Moya aseguró que el crecimiento no llegaría al 1% según sus estimaciones. «El escenario base es entre 0% y 1%», puntualizó. Desde la consultora se aseguró que puede registrarse recesión (dos trimestres consecutivos de caídas en el PBI), aunque el resultado global del año será positivo.
Incluso contrariamente a la posición del gobierno, estiman que el segundo semestre será el que mayor dificultades presente para la economía.
Por su parte, el economista Jorge Caumont, dijo a CRÓNICAS que «la situación es mucho más complicada de lo que piensa el gobierno» y agregó que «no es solamente un trimestre que va a haber baja en el nivel de actividad». Para el analista, durante 2009 habrá «varios trimestres de baja» e incluso agregó que posiblemente sea «en todos».
«Lejos de estar en un 2% de crecimiento, vamos a estar con tasas negativas a final de año (…), mi estimación de crecimiento no es tan auspiciosa, ni optimista como la del gobierno. En definitiva va a haber recesión», aseguró Caumont.
Para Gabriela Mordecki, coordinadora del área de coyuntura del Instituto de Economía de la Universidad de la República, el crecimiento va a ser menor a lo que prevé el gobierno y se ubicará entre 0,5 % y 1%.
Para la experta, durante 2009 se registrará recesión, aunque ello «no necesariamente se refleje en un dato negativo en el acumulado anual».
«Suponer que ya a partir del segundo trimestre se va a empezar a ver crecimiento es un poco apresurado, ya que las economías desarrolladas del mundo -que son las que han impulsado la contracción económica y la caída en la demanda mundial- recién están proyectando para 2010 una recuperación. Por lo tanto es difícil pensar que tan pronto vamos a comenzar a crecer nuevamente, me parece que hay que ser un poco más cautos», explicó Mordecki.
La voz disonante respecto a si habrá o no recesión en 2009 fue planteada por Gimena Waller, analista en Economía del estudio de contadores Carie & Andrioli, quien en diálogo con CRÓNICAS descartó que se registren dos trimestres consecutivos de caídas en el PBI, lo que determinaría técnicamente la recesión.
Para la experta, la decisión de ajustar a la baja la proyección de crecimiento para 2009 por parte del gobierno es «acertada y oportuna».
«Esta corrección se da en un contexto de mayor información, luego que el BCU hiciera públicos los datos del último trimestre de 2008, y de conocerse otros indicadores indirectos. Entendemos que en momentos de incertidumbre como los que estamos viviendo, los ajustes rápidos de las proyecciones reflejan mejor la realidad y dan mayor capacidad de reacción a los agentes económicos», manifestó.
Al mismo tiempo, Waller señaló que este nuevo guarismo «está más alineado con las proyecciones tanto de los analistas privados como de los organismos internacionales».
En tal sentido pronosticó un 2% de crecimiento (coincidente con el pronóstico del gobierno).
Un poco más, nunca menos
En cuanto al déficit fiscal, Waller sostuvo que el readecuamiento de los números del gobierno también va en consonancia con lo que sucede a nivel internacional, tanto en los países desarrollados como en desarrollo. Sin embargo aseguró que se debió haber aumentado algo más la proyección y recomendó «la aplicación de políticas fiscales que vayan contra la baja del ciclo».
Por su parte Mordecki sostuvo que el déficit fiscal «tiene otros problemas, vinculados al costo energético por encima de los costos que se trasladan a tarifas por el problema de la inflación que en nuestro país todavía se mantiene como problema».
En ese sentido, aseguró que desde el Instituto de Economía prevén un déficit de entre 2% y 2,5%, y que incluso «puede llegar a un poco más» ya que actualmente los niveles de déficit «están por sobre el 2%». Sin embargo puntualizó que «si uno analiza la situación como transitoria, es entendible y no habría mayores problemas».
En igual sentido se expresó Moya quien dijo que ya preveían desde Oikos un déficit del 2% y que incluso puede llegar a ser «un poco más».
Caumont por su parte dijo que el déficit será mayor al augurado por el gobierno, porque ya se está en niveles cercanos al 2% y «la recesión en la recaudación va a sentirse y los gastos van a aumentar, por lo que va a estar como en un 3%».

Correcto e incorrecto

Respecto al proyecto que enviará el Ministerio de Economía al Parlamento para ampliación de deuda, Caumont sostuvo que «es algo que surge de algo incorrecto» y es la batalla que el gobierno llevó a cabo contra la inflación.
«El gobierno tuvo que gastar más el año pasado por culpa de la sequía, hubo que generar electricidad no hidroeléctrica sino en base a combustibles. En situaciones normales ante problemas de este tipo lo que se hace es cobrar ese incremento en los costos, pasarlo a los precios, para cubrir. No lo hicieron porque si lo hacían llegaban al 10% de la inflación», explicó.
Caumont sostuvo que esta situación se pudo haber evitado mediante la implementación de políticas anticíclicas. «Las cosas buenas no duran para siempre, habría que haber tomado alguna precaución», agregó.
El experto negó que se vaya a dejar un margen disponible para el próximo gobierno, como lo expresó el ministro de Economía, asegurando que existen otras formas de hacerlo.
«El gobierno que viene, sea del color que sea, va a tener que regularizar todo este despilfarro en el gasto público que ha habido durante la época del (ex ministro de Economía, Danilo) Astori y el último año. Es altamente probable que se tenga que ajustar el gasto, no es un impuesto pero sí creo que es un ajuste fiscal», sostuvo.
Respecto al ex secretario de Estado y actual precandidato del Frente Amplio, criticó el gasto de «U$S 1.200 millones más en el año 2008 respecto a 2007». «Es impresionante a la vez que escalofriante y no digno de una buena administración fiscal», arguyó.
Por su parte, Gimena Waller sostuvo que «el proyecto que se viene elaborando y será enviado al Parlamento para modificar el tope de endeudamiento público, se enmarca dentro de un manejo responsable de la deuda. Los efectos negativos del alto precio del barril de petróleo el pasado año, entre otros, hacen necesario una readecuación del nivel de la deuda».
En consecuencia, la experta sostiene que «la herramienta más transparente es hacerlo mediante una ley que lo ampare y dé cuenta qué se está haciendo con los fondos públicos». Respecto al destino de este dinero, Waller aseguró que «debería dirigirse a inversiones públicas, a incentivar y apoyar a los sectores más perjudicados por la sequía y la crisis internacional. No debería incrementarse el gasto público destinado a gastos de funcionamiento».
En un sentido similar se manifestó Moya, asegurando en primera instancia que se trata de una cifra «irrelevante» en lo que representa el total de la deuda o el PBI anual del país. «Incrementar U$S 100 millones y poder subirlo hasta U$S 700 millones es irrelevante, ya que para analizar esto debemos considerar que la deuda actual está en U$S 16.500 millones y el PBI anual está en U$S 32.000 millones», sostuvo.
Asimismo agregó que «ojalá este sea el único gasto que Uruguay tenga que soportar por la crisis. Incrementar la deuda en U$S 700 millones para que no nos pegue la crisis, si nos dicen dónde hay que firmar, ya lo firmamos».
Para Moya la preocupación principal debe ser «para qué se van a utilizar esos recursos», indicando al igual que Waller que debe evitarse gastar en el funcionamiento operativo del Estado.
Mordecki, en tanto, manifestó que «si los mercados están afines a comprar deuda uruguaya -que aparentemente lo están-, el costo no sería más elevado que el de las colocaciones anteriores y si tienen la necesidad, nosotros pensamos que es correcto. Mientras los mercados nos provean de financiamiento no hay por qué recurrir a otros organismos».