Expertos reclaman “salto” del país agrario a uno tecnológico

Pensar en seguir siendo el Uruguay Natural es una traba intelectual. Nos lleva al desastre”, sostuvo ayer el director de Tilson e Interfase, y asesor del “Plan Ceibal”, Juan Grompone, durante un desayuno de la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM).
Pese a que el tema principal del encuentro era “Las Tecnologías del Uruguay que se viene”, más que disertar sobre avances en el sector, se hizo un llamado a que se abandone la idea de ser un país agropecuario para aprovechar la actual coyuntura y dar “el salto” hacia la nueva economía, la de la sociedad de la información.

Grompone, quien con su controvertida visión de entender el mundo y peculiar oratoria, logró la mayor atención del público al compartir “el tema que más me apasiona y preocupa”.

El también asesor del “Plan Ceibal” fue tajante. “El Uruguay Natural es nefasto. El camino es el Uruguay Tecnológico”, dijo.

Grompone hizo un repaso de las etapas que transitó la economía nacional –pasando por el agro, la industria y las exportaciones no tradicionales para justificar que “tenemos una imagen distorsionada de Uruguay.

Según afirmó, “no somos un país agropecuario ni industrial. El 65% de nuestro PBI corresponde al llamado sector terciario (el de servicios)”.

En ese sentido, señaló que “Uruguay está muy bien posicionado para incorporarse a la nueva economía que se está gestando, en la que la producción industrial es cada vez menos importante”.

Sin embargo, dijo que todavía “seguimos porfiando con el país agropecuario y no entendemos que se está yendo para otro lado”.

Indicó que esa realidad se puede ver en las cifras de las exportaciones no tradicionales (ver recuadro).

Grompone indicó que el camino para consolidar el desarrollo es la sociedad de la información y el mundo globalizado, en el que Uruguay tiene muchas oportunidades como el teletrabajo.

Sin embargo, lamentó que no existan políticas que contemplen estos cambios.

“Nuestra administración sigue moviéndose en la vieja economía. Vas a exportar software y te preguntan cuantos kilos vas a mandar”, ironizó el también director de Tilsor.


Convergencia. En el evento, que se desarrolló en las instalaciones del Club de Golf de Montevideo, también expuso su punto de vista la presidenta de Antel, María Simón, quien dedicó su tiempo al repaso de los logros de la actual gestión del ente.

Simón destacó que “la convergencia de la que tanto se habla” no sólo se da a nivel de las redes de telecomunicaciones y en los dispositivos (en un celular se habla, se navega en internet, se escucha música o se ve TV), sino que “también hay una convergencia en los mercados y lo comercial”.

Según el punto de vista de la ex decana de la Facultad de Ingeniería, eso se puede ver en que “las empresas se diversifican, pero tratan al cliente como único para todos sus servicios”.


Agujero tecnológico. El último en disertar fue el ex gerente general de IBM y de Zonamérica, Enrique Baliño, quien siguió en la línea de Grompone y coincidió en que “estamos atados al pasado”.

Por esa razón propuso ver el caso de Irlanda, “un país muy similar al nuestro en su pasado que con solo cambiar cuatro cosas pudo absorber las oportunidades de las tecnologías”.

Primero –dijo el experto– “contempló un marco legal que facilitara la instalación de empresas de tecnología”.

Luego, en su opinión, “bajó el peso del Estado, es decir, disminuyó la carga impositiva”.

En tercer lugar, ese país estableció leyes laborales “más amigables” y por último, “no sólo hizo una importante inversión en infraestructura, sino también en educar a la población” para enfrentar la globalización y darles un perfil tecnológico.

Además de eso, reclamó la falta de cultura organizacional que tiene Uruguay.

“No tenemos la disciplina de liderazgo; ese es nuestro gran agujero tecnológico”, aseguró el ejecutivo.

Baliño destacó que “en los países desarrollados cada puesto que implica una PC está en riesgo, por el outsourcing”, y el tercer mundo “está compitiendo por esa oportunidad de traer millones de puestos de trabajo del exterior”.

En ese sentido, concluyó que “Uruguay tiene la ventaja de que solo necesita unos miles”.