Expertos recomiendan bajar gasto público para contener inflación

Estos riesgos fueron mencionados el pasado fin de semana por el presidente José Mujica, en el evento «Uruguay, país de oportunidades: Certezas para seguir creciendo con seguridad y equidad», realizado en el Conrad de Punta del Este y que contó con nutrida presencia de empresarios. Más allá de garantizar que el gobierno mantendría las reglas de juego a los inversores, el mandatario advirtió a los empresarios que «tengan cuidado con dos o tres incertidumbres en el horizonte». Explicó que aún «no sabemos cómo van a repercutir los fenómenos del norte de África, los fenómenos de Japón y la recuperación de la economía europea». «Es un alerta que tenemos que tener presente. En los meses venideros, el Poder Ejecutivo se va a expresar con esta precaución, hasta que el horizonte se despeje más y podamos tener conclusiones más firmes», añadió Mujica. Estos tres fenómenos internacionales al que nos hemos referido en varias oportunidades desde las páginas de CRÓNICAS, plantean los grandes obstáculos que deberá sortear la recuperación que da indicios de consolidarse aunque el temor permanece. Aún es muy pronto para hablar de posibles impactos adversos sobre la economía uruguaya, aunque algunos de estos eventos ya están generando efectos nocivos, como el encarecimiento del barril de crudo provocado por las tensiones en Medio Oriente y el norte de África. Ello provoca presiones importantes sobre los precios locales, que están muy por encima del objetivo. Riesgos Cronológicamente, los problemas comienzan en Europa que luego de sufrir los peores embates de la crisis comenzó un lento procesa de recuperación aunque con diversos ritmos entre naciones. Las vulnerabilidades de varios países por sus excesivos déficit fiscales y su elevada deuda externa pusieron y aún ponen en jaque la salida de la crisis. Primero fue Grecia, pero luego se sumaron otras economías como Irlanda, Portugal, Italia y también España. A este grupo de países se les denominó peyorativamente PIIGS («Pig* significa cerdo en ingles) utilizando sus iniciales en ese idioma. Lejos de resolverse, aún persisten muchas dudas sobre la recuperación europea, particularmente en estos países con vulnerabilidades fiscales serias. Grecia e Irlanda ya aceptaron ayuda de la Unión Europea, y se especula con que Portugal podría ser el próximo. El principal temor existente es que el riesgo de impago de deuda llegue a España, lo que podría generar una nueva recaída de la economía europea en su conjunto, por la relevancia que tiene el sistema financiero de ese país. A estas complicaciones en el viejo continente se le sumaron a comienzos de este año los riesgos geopolíticos en Medio Oriente y el norte de África. Primero fueron las convulsiones sociales en Túnez, luego Egipto y ahora en Libia, cuyos efectos se están evidenciando principalmente en el mercado internacional del petróleo, cuya cotización ha crecido a su máximo en dos años y medio. Es que esa región produce más de la tercera parte del crudo mundial y se teme que las tensiones puedan provocar un corte en el suministro. Por último, Japón también había sido duramente afectado por la crisis financiera internacional, pero poco a poco su economía comenzaba a revitalizarse. Sin embargo, el terremoto y posterior tsunami que golpearon a la isla, no solo derribaron casas sino también la tenue recuperación que registraba. De acuerdo a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) «como primera estimación, el crecimiento de Japón se reducirá entre 0,2 y 0,6 puntos porcentuales en el primer trimestre y entre 0,5 y 1,4 puntos porcentuales en el segundo*. Esta caída en la actividad japonesa es de una indudable relevancia para el resto de los países del globo, ya que se trata de la tercera mayor economía del mundo por detrás de Estados Unidos y de China que le arrebató el segundo lugar recientemente. Perspectivas internacionales En el mundo algunos son más optimistas que otros. Para la OCDE el crecimiento será «sin duda más alto de lo previsto» en el primer trimestre de 2011 en los principales países ricos del G7, a excepción de Japón, golpeado por la catástrofe. Sin embargo, el mismo organismo reconoce que el desempleo en las naciones industrializadas permanecerá alto. Una tendencia similar se observaría en el segundo trimestre, donde el crecimiento es «más fuerte de lo previsto inicialmente, con una aceleración de la inversión del sector privado y una estimulación de la recuperación mediante el comercio». «Sin embargo, a pesar de que la situación en el mercado laboral ha mejorado un poco en los últimos meses, en la mayoría de los países el desempleo en la zona OCDE seguirá siendo elevado, o sea dos puntos por encima del nivel anterior a la crisis», admitió la agrupación que nuclea a las mayores economías mundiales. Para América Latina se estima que la situación es similar, porque «sigue gozando del viento de cola de un año récord, como fue 2010», aunque se advierte por la presencia de presiones inflacionarias que podrían terminar minando el consumo y el crecimiento. No obstante, este escenario es bastante más optimista que el que tiene el Fondo Monetario Internacional (FMI) que mostro escepticismo sobre el futuro y no ve «tan evidente» la recuperación. El director de este organismo, Dominique Strauss Kahn, aseguró que los riesgos aún están presentes y los cimientos sobre los que se está reconstruyendo la economía mundial aún están blandos. En una conferencia realizada en Washington, el dirigente evaluó que la recuperación es «frágil y desigual», y añadió que hasta ahora sólo se han dado pequeños pasos aún insuficientes, «progresos parciales» que no se han producido en todos los sitios. Por eso cree necesario continuar con las reformas, por lo que insistió en la necesidad de crear una tasa sobre las transacciones financieras para forzar al sector a financiar. Vulnerabilidades nuestras A nivel local, la economía se muestra sólida. Recientemente se conoció que el Producto Bruto Interno (PBI) creció 8,5% en 2010, y hay perspectivas alentadoras para que esa tendencia continúe este año, las exportaciones uruguayas siguen creciendo a buen ritmo y con perspectivas alentadoras de precios (ver nota página 13), el desempleo está en mínimos históricos y la pobreza e indigencia continúan con su tendencia descendente. En resumen, puede decirse que en Uruguay todo marcha bastante bien. Bueno, en realidad casi todo. La inflación vuelve a posicionarse al igual que en 2007 y 2008, previo a la crisis mundial, como el principal problema macroeconómico que deberá resolver el gobierno. De acuerdo a los datos divulgados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) el índice de Precios al Consumo (IPC) aumentó un sustancial 1,42% en marzo, acumulando en el primer trimestre del año un incremento de 3,65% y en los últimos doce meses de 8,17%. El dato preocupa a las autoridades del gobierno porque ven cómo la inflación se aleja del objetivó vigente (de entre 3% y 7%), y más aún del que comienza a regir a partir de junio (entre 4% y 6%). Además, se aprecia cómo poco a poco el indicador se acerca peligrosamente al 10% que en caso de superarse, haría disparar las cláusulas gatillo de los ajustes salariales de los funcionarios públicos y las pasividades. El incremento del IPC en marzo se debió fundamentalmente al encarecimiento en el rubro Alimentos y Bebidas no alcohólicas, Transporte y Vivienda. Además, las perspectivas internacionales, con un barril de crudo que sigue aumentando su valor y los alimentos evolucionando en igual sentido, son poco favorables para reducir las presiones sobre los precios internos. Pese a ello, el gobierno ratificó su «firme compromiso» con el rango objetivo de inflación y aseguró que «la estabilidad de precios en Uruguay llegó para quedarse. Horas antes de que se conociera el dato de IPC, el ministro de Economía, Fernando Lorenzo, aseguró que «es prioridad la contención de las presiones inflacionarias» y ratificó que el compromiso del gobierno con el rango meta de inflación «es muy firme». Por ello, aseguró que se utilizará la política monetaria, así como los instrumentos de política económica, para evitar los desvíos a ese objetivo. Riesgo común Para Ana Laura Fernández, asesora de la Cámara de Comercio, «cualquier acontecimiento internacional que afecte el funcionamiento económico de grandes países, tendrá repercusiones en la economía nacional». En ese sentido, evaluó que los principales riesgos para el país frente a estos acontecimientos «es lo que tiene que ver con el precio de las materias primas -como país que las exporta- y en lo relacionado al precio del petróleo -como país importador-«. Sobre esto último, recordó que hasta ahora no se ha determinado ningún ajuste de tarifas en los combustibles, aunque interpretó que con el crudo en permanente suba «es un hecho que tarde o temprano eso se va a trasladar a los combustibles». «No hay discusión acerca de que uno de los principales riesgos en materia económica que debe afrontar el país en el presente año es el riesgo inflacionario, tanto por presiones de origen externo como interno», añadió. En lo que respecta a las presiones internas, sostuvo que «el aumento de la demanda doméstica es el principal problema». «Se han aplicado por parte del gobierno medidas que buscan contener este aumento de la demanda y de esta forma enfriar la economía», sostuvo Fernández, a través de la política monetaria, elevando la tasa de interés de referencia. Otras medidas han estado dirigidas a «la contención de suba de precios administrados o realizar acuerdos entre determinados sectores de producción para contener los precios de esos bienes producidos». «Este tipo de medidas tienen muy poco alcance como contenedoras de la suba de precios, ya que no solucionan el problema de fondo y a su vez es un mecanismo que tarde o temprano se agota, tal como sucedió al principio de este año». Para la experta, «la opción» que tiene el gobierno es apuntar al frente fiscal conteniendo el gasto, principalmente de los bienes no transables. «No basta con elaborar una Rendición de Cuentas con más austeridad, es necesaria una clara señal fiscal de reducción de gasto público», opinó. Detalló que el mercado de trabajo presenta una tasa históricamente baja de desempleo y un continuo aumento salarial que presiona al alza los precios. «Es necesario moderar la suba de salarios atándola a los fundamentos macroeconómicos, no generando aumentos por encima de la productividad de las empresas y así poder contener las presiones de demanda que se generan sobre la oferta de bienes», sostuvo-No obstante, Fernández no estima que el gobierno utilice esta última vía. «Lo más probable es que el camino sea continuar aplicando una política monetaria restrictiva (…), y quizás en aplicar medidas complementarias para contener el aumento del crédito, llevando a un aumento de los encajes bancarios», prevé. En una línea similar se expresó Gimena Waller economista del estudio Carle & Andrioli, quien evaluó que las tres amenazas internacionales están afectando la economía local «por diferentes vías». «A nivel interno, crece la inversión, el consumo privado y las exportaciones mientras que la producción de bienes lo hace a un ritmo inferior a la demanda por lo que este exceso se satisface a través de las importaciones. Esto termina en aumentos de precios internos», describió. Entre los factores externos, los aumentos de los precios de los commodities interpretó que «tenemos poco margen de acción, ya que nos vienen dados por el mercado internacional». Este siempre es un riesgo para nuestro país por nuestra naturaleza productiva pero se exacerba cuando la situación nacional es de bonanza como la actual. En el caso del petróleo, el riesgo es mayor dado que nuestro país es importador neto del mismo. Waller aseguró que el principal riesgo para la economía local es la inflación y «todo lo que esta variable influye en el resto de la economía». «El alza de la tasa de interés de política monetaria fue un buen instrumento con el objetivo de controlar la inflación. Otro podría ser la disminución del gasto público al menos por el tiempo que duren las presiones externas más importantes», concluyó.