‘Exportaciones a Brasil crecerán fuertemente en próximos meses’

Las exportaciones a Brasil crecerán fuertemente en los próximos meses, en la medida en que se mantenga la estabilidad cambiaria, y la coyuntura presenta grandes oportunidades a los empresas interesadas en el mercado de ese país, afirmó el presidente de la Cámara de Comercio Uruguayo-Brasileña, Rafael Rainusso.

En entrevista con El País, Rainusso dijo que el gobierno del presidente Lula está interesado en el crecimiento de todo el Mercosur y tiene mayor disposición a negociar y desmontar barreras no arancelarias.

El ejecutivo es gerente comercial de Sagrin, una empresa con 53 años de trayectoria dedicada a la fabricación de pañales para bebés y adultos, toallas femeninas, algodón hidrófilo, vendas y cosméticos, entre otros productos. Emplea a 200 personas y está incrementando sus ventas al país norteño, que es el principal destino de sus exportaciones.

—¿ Cómo evalúa el momento de las exportaciones uruguayas hacia Brasil?

—En el primer semestre las exportaciones prácticamente igualaron a las del mismo período del año anterior. En el segundo semestre las exportaciones a Brasil van a crecer y fuertemente.

La situación que estuvo perjudicando las exportaciones hacia allí se mantuvo hasta marzo o abril de este año. Posteriormente, comienza a darse una mejora de la situación, por el motivo de que hubo mucho nerviosismo cambiario en Brasil con motivo de las elecciones y eso provocó que la moneda no tuviera una cotización normal. Yo creo que en este momento estamos en buenas condiciones. Este es un momento de oportunidades para las exportaciones a Brasil.

—Pero todo indica que Brasil seguirá un tiempo en recesión.

—Hablemos del comercio exterior brasileño que está logrando un superávit comercial histórico. Las exportaciones van a ser el motor de la economía de Brasil. Démosle tiempo a Lula a que haga los cambios estructurales que son necesarios en cualquier gobierno que recién se inicia para que despegue la economía interna. Pero la economía externa ya despegó y ya está siendo un gran motor.

Creo que lo que está planteando Brasil al Mercosur y a Uruguay, en el sentido de ser el motor del bloque es una gran oportunidad.

—¿Cuáles son los rubros de exportación uruguayos que están en mejores condiciones para favorecerse de esa oportunidad?

—Ya ha pasado que Brasil se ha acercado al autoabastecimiento en algunos rubros agropecuarios, pero todo depende de cuál sea el consumo. Cuando el pueblo brasileño empieza a consumir demanda materias primas y productos primarios en altísimos volúmenes. Yo no podría decir que Brasil va a ser autosuficiente cuando todo el pueblo empiece a consumir. Para el sector arrocero va a ser un año positivo. En el sector de la cebada va ser muy positivo.

Yo creo que en este momento se tiene que dar que las empresas manufactureras hagan nuevamente foco en Brasil. Cuando planteamos esto debemos pensar que para Uruguay cada Estado brasileño es un país. Tenemos que tratar de conocer mucho la situación de Brasil para poder colocar volúmenes importantes.

Brasil nunca va a dejar de ser importante para Uruguay. Y Brasil tiene muy clara la importancia geopolítica de Uruguay.

—En el pasado hubo trabas no arancelarias de Brasil a las exportaciones uruguayas. ¿Con el gobierno de Lula el campo está más despejado en ese sentido?

—En nuestra opinión, esas trabas van a ir desapareciendo en la medida que hagamos más ejercicio de comercio ambos países, porque ambos las ponemos. Hay inconvenientes. Hay monopolios uruguayos que impiden que empresas brasileñas vengan a vender aquí. Nadie quiere regalar su mercado. Lo importante es que las asimetrías desaparezcan para que realmente haya una competencia libre.

—¿Qué le parece el plan que lanzó Brasil de sustitución competitiva de importaciones?

—Es la demostración de que los países tenemos que trabajar en forma conjunta. Es un esfuerzo más de Brasil para que realmente el mercado esté integrado. Si los grandes que son los que tienen mercado no hacen un esfuerzo, es difícil que los chiquitos como Uruguay podamos hacer que los mercados sean realmente libres.

—Brasil ha hecho compras de productos subsidiados y ha sido muy cuestionado por eso. ¿Eso tiende a desaparecer o sigue siendo un problema grave?

—Todavía hay algunos sectores donde hay discusiones y negociaciones. Lo importante es que existen negociaciones. Antes eran decisiones unilaterales. En este momento, con Lula, hay negociaciones. No sé si terminarán las compras de productos subsidiados, pero que existan negociaciones es algo importante para el futuro.

—No hay una oficina del Banco do Brasil en Uruguay. ¿Eso complica la operativa del comercio exterior?

—Sin lugar a dudas. Hay todo un plan que Brasil está tratando de implementar que sin el Banco do Brasil aquí se ve enlentecido o demorado. Pero el propio Brasil está buscando una alternativa para que si no está aquí ese banco exista otro que puede ser el Banco de Río Grande del Sur o de otro Estado.

—¿Cómo evalúa la inversión directa de Brasil en Uruguay?

—Creo que aún es escasa. Creo que todavía Brasil no ha descubierto Uruguay. Pero creo que en el correr de los próximos meses Brasil va a escuchar hablar más de Uruguay, porque eso es lo que busca Lula. Quiere que se hable más del Mercosur y que este se amplíe y llegue a toda América del Sur. Ahora quiere que se integre Colombia.

—¿Y ese impulso de Brasil está teniendo en cuenta los intereses de los otros socios del Mercosur?

—No conozco en detalle las negociaciones, pero si estas existen estamos en buen camino. Tenemos que seguir tratando de eliminar las asimetrías, pero que a su vez a Uruguay como país chico reciba alguna ventaja.

Brasil está hablando de muchas cosas muy interesantes, como por ejemplo de apoyar al puerto de Nueva Palmira para que sea una salida de la producción agropecuaria del Matto Grosso lo que va a dar una dinámica muy grande y va a dar otra vía de acceso a Brasil que son las cosas que necesitamos.

En otros continentes estas cosas ya sucedieron, la facilitación del comercio ya sucedió. En el Nafta se trabaja cotidianamente entre los socios para ver cómo pueden favorecerse. En Europa pasa lo mismo. Nosotros venimos atrás en ese tema. Faltan cosas, pero yo noto que ahora hay muchas propuestas.

—¿En los negocios de Sagrin ya se percibe la reanimación de la demanda de Brasil?

—Nosotros somos optimistas. Al menos en nuestro sector comienza a darse un crecimiento interesante. Sagrin tiene varios mercados. Hemos hecho un esfuerzo especial en Brasil que concentra la mayor parte de las exportaciones. Es importante que todos seamos conscientes con respecto a lo que cuesta abrir un mercado.

En esos mercados, cuando comienzan las inestabilidades, todo ese esfuerzo que representa dinero, se cae al piso. Un trabajo de planificación de años se puede perder en muy poco tiempo.

Si la estabilidad que tiene hoy Brasil continúa, creo que el comercio con ese país crecerá rápidamente. No tengo dudas. Necesitamos reglas claras y de largo plazo. Y si la estabilidad sigue en Brasil, Uruguay y Argentina, las inversiones que estos países van a recibir nos van a sorprender a todos. Uruguay tiene un potencial enorme de crecimiento y Brasil también. No lo hemos aprovechado todavía.

—En Brasil los Estados tienen regímenes de promoción industrial muy generosos y pelean fuertemente por captar inversiones. ¿Para Uruguay eso es muy preocupante?

—Cualquier beneficio fiscal que no sea igualitario en ambos países perjudica a los empresarios uruguayos. Es muy cambiante eso. Depende de cada Estado, del gobernador que esté en cada momento. Hay que verlo en cada momento.

—¿Es complicado desde el punto de vista operativo el comercio exterior con Brasil?

—Es complicado. Hay una razón histórica. Cada país tiene una idiosincracia y una forma de trabajar. Brasil ha trabajado básicamente autobasteciéndose en la mayoría de los productos. Uruguay no lo hace en la mayoría de los productos y siempre ha tratado de facilitar los negocios con el exterior.

Nosotros facilitamos a las empresas uruguayas la tramitación del ingreso de las mercaderías a Brasil, ayudando con el papeleo. Hacemos lo mismo al revés, facilitando las cosas a empresas brasileñas no tan desarrolladas para que puedan exportar a Uruguay.

JUAN PABLO CORREA