Exportadores rechazan «cuotas» que Mujica y Cristina negocian Condición.

Los exportadores no aceptan la propuesta y dicen que va contra el Mercosur. Topolansky confirmó que Mujica espera señales de Argentina para firmar el acuerdo fiscal.

La senadora Lucía Topolansky (MPP) reveló ayer que Uruguay y Argentina negocian un sistema de cuotas que permita mitigar los perjuicios que las trabas impuestas por ese país ocasionan a varios rubros industriales, manufactureros y de servicios. Según supo El País, el planteo que está sobre la mesa de negociación y que fue tratado el pasado lunes entre los presidentes José Mujica y Cristina Fernández en la Residencia de Olivos, implica establecer un sistema de cuotas que se fijarían en base a los promedios de exportación de cada rubro durante 2010 y 2011.

Topolansky dijo anoche a El País que el sistema de cuotas «es una propuesta uruguaya dentro de lo que habilita el Mercosur. Será todo dentro de la legalidad, exploramos la posibilidad de cupos, con intercambios utilizando las monedas nacionales». Más temprano, entrevistada en Maldonado por FM Gente, Topolansky sostuvo que «hay un equipo que trabaja calladamente, capitaneado por el subsecretario de Economía (Luis Porto), en la compatibilización de las medidas que ha tomado Argentina con el Mercosur. Ese trabajo, lentamente, viene dando sus frutos».

Topolansky explicó que Argentina no puede hacer una excepción con Uruguay porque recibiría una catarata de reclamos para que otorgue un trato similar. Frente a esa encrucijada, dentro del Mercosur se negocia un sistema de cuotas. La legisladora justificó las razones que llevaron a Argentina a tomar medidas proteccionistas.

El presidente de la Unión de Exportadores, Alejandro Bzurovski, dijo a El País que no ha recibido ninguna información del gobierno sobre el contenido de la reunión entre los presidentes y desconoce si hay un planteo de cuotificar el comercio. Hasta ayer tampoco habían recibido información oficial los responsables de las cámaras de Comercio e Industrias. «Me llama poderosamente la atención un planteo para instalar un sistema de cuotas. Por supuesto que no sería aceptable, atentaría contra la letra y el espíritu del Mercosur, por lo tanto -reiteró- no sería aceptable», dijo Bzurovski anoche a El País.

EL CARAMELO. Topolansky confirmó la información publicada en la víspera por El País en cuanto a que el presidente Mujica no firmará el tratado de intercambio de información tributaria, que ya fue acordado por los equipos técnicos de Uruguay y Argentina, hasta tanto se reciba una señal positiva que alivie los perjuicios que hoy están teniendo las empresas uruguayas. «El convenio está pronto y además hay una negociación, las dos cosas tienen un vínculo, pero no queremos pelearnos con Argentina, a los uruguayos les va mucho en la relación con Argentina. Vamos a hacer las cosas civilizadas. Algunos quieren que los echemos, les importa un pepino el trabajo de los uruguayos», dijo la senadora a El País. En FM Gente fue más explícita. «Eso es verdad», dijo luego de que el periodista Alexis Cadimar leyera la introducción de la nota de El País. «Todo se está negociando y el caramelo, si estas negociaciones se cierran, es firmar ese tratado que Argentina quiere y le conviene», agregó.

VOLVER AL CAUCE. El diputado Álvaro Delgado (Partido Nacional-Aire Fresco) dijo a El País que «cuotificar» el ingreso de bienes es matar al Mercosur. El diputado afirmó que recibió la información de fuentes argentinas a las cuales mantuvo en reserva. «Argentina planteó la cuotificación del mercado. Es una suerte de partida de defunción unilateral del Mercosur», consideró. Señaló que las cuotas serían para autos y autopartes, textiles, plásticos y productos gráficos entre otros rubros de exportación.

Delgado dijo que la propuesta es «peor que volver» al Convenio Argentina Uruguayo de Cooperación Económica (Cauce), acuerdo que entró en vigencia el 1º de enero de 1975 y que por Uruguay fue firmado por los ministros Juan Carlos Blanco (Relaciones Exteriores) y Alejandro Vegh Villegas (Economía y Finanzas). Dicho acuerdo apuntaba a liberalizar el intercambio comercial y preveía un sistema de cuotas recíproco.

«Esta propuesta atenta contra el espíritu del bloque y es perjudicial para nuestro país. Es inaceptable, y además injusta porque acentuaría el desequilibrio de la balanza comercial que está en una relación de 3 a 1 a favor de Argentina», consideró Delgado.

HACIA EL TLC. Las cámaras empresariales y los exportadores reclaman al gobierno que comience a explorar otras alternativas de mercado porque consideran que el Mercosur se está agotando. El presidente de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios (CNCS), Marcelo Lombardi, dijo a El País que el gobierno debe comenzar a definir estrategias de mediano y largo plazo. En ese sentido, declaró que «resulta necesario abrirse al mundo con acuerdos de libre comercio». «Los acuerdos multilaterales están trancados. El mundo es cada vez más proteccionista y las negociaciones entre bloques tampoco prosperan. Entendemos que ahora el camino son los acuerdos bilaterales, como los tienen muchos países de la región, entre ellos Chile y Perú», señaló.

Lombardi dijo que el país no puede quedar en manos de la Ronda de Doha «que no avanza ni un centímetro» mientras «Europa y países como Brasil y Argentina se vuelven cada vez más proteccionistas». «Los acuerdos entre bloques no son una alternativa. Lo más conveniente es tener la mayor cantidad de tratados de libre comercio, tenemos que alcanzar consensos internos dentro de la región sin que generen rupturas significativas», dijo.

En igual sentido se pronunció el vicepresidente de la Cámara de Industrias del Uruguay, Gabriel Murara. «Hay que mirar hacia los costados. Chile, Perú, Colombia, a ninguno le ha ido mal. Nosotros compartimos la idea de que se exploren otras alternativas comerciales, aunque sabemos que se chocará con la oposición de Brasil y Argentina», dijo a El País.

En la revista Políticas que edita Presidencia de la República, el director general de Asuntos de Integración y Mercosur de Cancillería, Álvaro Ons, fue crítico con el Mercosur. Afirmó que «las trabas recientes impuestas por Argentina son el reflejo de una institucionalidad regional muy débil, que no asegura de manera efectiva el cumplimiento de los acuerdos. Ello también se expresa en la existencia de laudos arbitrales incumplidos y en la muy escasa utilización del sistema de solución de controversias».