Falta de agua provocó un caos.

Enfermeros higienizando a los pacientes con suero o alcohol en gel; baños de hospitales colapsados y salas de urgencia, de emergencia y de internación sin poder ser lavadas en profundidad, fue la constante ayer en decenas de centros médicos capitalinos, que llegaron a cerrar puertas de emergencia y cancelar operaciones por falta de agua potable.
Por su parte, las autoridades de la Educación debieron suspender las clases y varios comercios, como los restaurantes, bajaron la persiana por el día.

Los problemas de suministro de OSE en buena parte de Montevideo generaron ayer un caos que dejó al borde de una crisis asistencial a más de una decena de hospitales y sanatorios. Recién en horas de la tarde, cuando el ente brindó miles de litros de agua en camiones cisterna, la situación comenzó a mejorar.

Para evitar situaciones similares, la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) diseñó un plan de contingencia (ver recuadro).

Pero no solo fue un problema para el sistema sanitario. Toda la ciudad sufrió las consecuencias de la falta de agua.

Las clases en escuelas, liceos y UTU fueron suspendidas ayer, pero con el restablecimiento del servicio de agua previsto para hoy (ver página 5) las clases volverán a la normalidad, según lo resolvió anoche el Codicen (ver recuadro). No solo hubo problemas de higiene –con baños públicos en estado calamitoso– sino incluso para la elaboración de comida.

Varios comercios del rubro gastronómico cerraron sus puertas ante la imposibilidad de producir en condiciones higiénicas adecuadas.

Por otro lado, la venta de agua en bidones aumentó notablemente en las últimas horas. La imagen de los consumidores saliendo de los supermercados con grandes botellones de cinco y diez litros de agua mineral fue moneda corriente en algunos barrios. Además los almacenes agotaron su stock pese a que se les repuso a lo largo del día.

Ante una situación de falta de higiene, varios organismos estatales dejaron en libertad de irse a los empleados, siempre que no fueran imprescindibles.

salud. Hasta que OSE trasladó camiones cisterna en la tarde de ayer con miles de litros de agua a los hospitales y sanatorios, los directores de los centros de salud tuvieron que suspender operaciones. Hasta última hora de ayer varios nosocomios dudaron en cancelar consultas previstas para hoy a los efectos de priorizar el agua en la internación.

Las consecuencias de la rotura de la cuarta línea de bombeo de OSE se sentirán hasta hoy en los centros de salud, por más que se restablezca el servicio como está previsto. La falta de ropa de cama en muchos hospitales es solo un ejemplo de inconvenientes colaterales que no tienen una solución rápida.

Los hospitales Militar, Policial, Maciel, Pereira Rossell, Español, Pasteur, Clínicas y los centros privados Casmu, Británico, Española, Círculo Católico y Médica Uruguaya empezaron a sufrir la falta de agua en las primeras horas de la mañana y el mediodía, cuando se agotaron los tanques de reserva propios según un sondeo realizado por El Observador.

“Desde la hora 9 nos quedamos sin agua y estuvimos llamando a OSE. Cero respuesta. Tuvimos que llamar a la Presidencia para que nos atendieran”, relató a El Observador el director de un hospital que no quiso ser identificado. Sobre la hora 16 aún no había recibido ningún camión cisterna. Según informó OSE a El Observador, la prioridad en la distribución de agua la tuvieron los centros que realizan diálisis.

En otro hospital del Estado, como el Policial, se suspendieron intervenciones quirúrgicas, según dijo su director Gerardo Almeida. Luego, cuando el agua llegó, se volvió a operar. En el hospital Británico compraron decenas de bidones de 20 litros. La usaron para todo. También se activó una rápida compra de alcohol en gel para la limpieza. Al igual que el Británico, Salud Pública también adquirió el producto. Una tonelada y media de alcohol gel fue distribuido en los centros asistenciales, a fin de asegurar el lavado de manos del personal médico y no médico, y así evitar infecciones hospitalarias.

Comercios. “Qué rico es el fainá de acá”, le dijo una clienta al mozo de un restaurante céntrico. “Hoy lo hicimos con agua mineral”, contestó el empleado.

Otros comerciantes decidieron cerrar sus puertas, antes que cocinar con agua embotellada. Restaurantes de Cordón, Pocitos, Punta Carretas, Parque Rodó y Centro fueron los primeros en cerrar.