Falta de controles le pone freno al Plan de Emergencia

Para definir qué tareas comunitarias deberán realizar los titulares de esa prestación, el Ministerio de Desarrollo Social (MDS) tenía previsto designar en los primeros días de junio a un funcionario en cada departamento, pero los nombramientos siguen pendientes y requieren una ley que habilite pases en comisión de empleados públicos, según afirmó su titular Marina Arismendi. Ese proyecto se encuentra en manos de los parlamentarios.

“A Lula le costó un año y medio instrumentar un solo programa”, sentenció Julio Bango, director de uno de los programas del Ministerio, en referencia al presidente brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva y en defensa del Plan de Emergencia. “En dos meses desde la creación del Ministerio, llegamos al 25% de los 40.000 hogares definidos como población objetiva al inicio del programa, y hay quienes dicen que vamos despacio”, dijo Bango.

“Primero nos dicen que es lento el lanzamiento y, si avanza, son lentos los controles”, afirmó Bango. El director aseguró que se avanza en la implementación de contrapartidas y sus controles, así como en la designación de referentes locales del Ministerio.

Las contrapartidas que debe cumplir el beneficiario consisten en tareas comunitarias, la permanencia de los niños y adolescentes del hogar en el sistema educativo, controles médicos para ellos y mujeres embarazadas, y la participación de adultos en programas de calificación laboral para aumentar sus posibilidades de obtener empleo. l

“El compromiso de control ciudadano en salud y educación no se realiza con el ánimo fiscalizador o controlador, sino de inclusión social porque esos son derechos”, dijo a El Observador la directora de plan de identificación del Ministerio, Mariela Mazzotti.

Afirmó que “cada tres meses se realizarán controles de salud y educación en coordinación con ANEP y el Ministerio de Salud Pública” y agregó que “las personas que están en el ingreso ciudadano son conscientes de la necesidad de cumplir con esos aspectos y empiezan a realizar acciones en ese sentido”. Al mismo tiempo, el programa que dirige avanza en tramitar en forma gratuita la documentación de 9.000 inscriptos al Ingreso Ciudadano que no cuentan con Cédula de Identidad vigente. La campaña, afirmó Mazzotti, tiene como fin que esas personas “accedan a todos los derechos y deberes de un ciudadano”. La falta de documento, recordó, impide cobrar asignaciones familiares, pensiones, jubilaciones y acceder a la atención en Salud Pública.


“Cuello de botella”. El segundo pago del Ingreso Ciudadano abarcó desde el lunes pasado a 10.037 hogares, de los 40.000 que tiene previsto contemplar el plan. Las visitas a esos hogares, previas a la aceptación de la solicitud, superaron las 13.000, y los inscriptos como aspirantes los 100.000. Las visitas se focalizan en los hogares cuyos ingresos declarados, y constatados por el Banco de Previsión Social (BPS) son menores a $ 1.300 por integrante, límite establecido para recibir la prestación de $ 1.360. El Programa Nacional de Atención a la Emergencia Social se propone atender a través de esos hogares a 200.000 personas que se encuentran en la indigencia o en la pobreza extrema.

“Así como en Montevideo la gente que se inscribió acude al Ministerio a consultar sobre su situación, en el interior van al BPS a diario”, dijo Adolfo Bertoni, presidente del sindicato de trabajadores de la seguridad social. “Lamentablemente algunas cosas que dijimos se confirmaron”, agregó. Consideró que “ver en televisión a (la directora del Ministerio) Berta Sanseverino inscribir aspirantes en la calle habla muy bien de ella y su valentía personal, pero mal de la implementación del plan, que tiene su mayor cuello de botella en las visitas a los beneficiarios”.

Otra materia pendiente del Plan de Emergencia es el programa de trabajo transitorio con retribuciones de $ 1.900, en relación de dependencia con empresas, los planes alimentarios para hogares y centros de educación media, el de Emergencia Sanitaria y Educación en Contextos Críticos y el de refacción de viviendas precarias.