Fascinación por Obama.

Esta semana los europeos se rendirán a los pies de Barack Obama. El candidato demócrata a la Presidencia de Estados Unidos visitará desde mañana el viejo continente y las expectativas en torno a su figura son tantas como las que generan un presidente, con la diferencia que no son de rechazo (léase George W. Bush). La “Obamamanía” ya está instalada en Europa, en la calle y en los medios de comunicación.
El senador por Illinois dejó la comodidad de su país para lanzarse a hacer un poco de política exterior, algo que tenía en el debe. Previo paso por Medio Oriente –Afganistán, Irak, Jordania, Israel y los territorios palestinos–, Obama sentirá el calor de los europeos que observan en él al extremo opuesto del impopular Bush.

Lo demuestra el despliegue mediático con rango presidencial y multitudinario que le preparan en Berlín, primera escala de la gira europea, donde mañana brindará un discurso alrededor de la Columna de la Victoria de la capital alemana. Luego marchará a París y Londres, donde será recibido con similar adulación. Obama eligió tres de las ciudades más importantes del continente para expandir su encanto.

“Su gira mundial se dirige a Europa, a la que se predice que será la recepción calurosa de grandes multitudes esperanzadas. La revista alemana Der Spiegel se refirió a él como ‘el mesías´”, comentó ayer el diario británico The Guardian.

Cuatro cadenas germanas –la primera, ARD, más tres informativas y la privada Sat– transmitirán en directo para el público alemán el discurso de Obama, único acto de multitudes en su gira por Europa. Al despliegue de las televisiones alemanas se sumará el de las internacionales, apostadas en los alrededores del monumento situado en el corazón de la ciudad, con la Puerta de Brandeburgo al fondo –ante la cual sólo hablaron dos presidentes de Estados Unidos –nunca un candidato–: Ronald Reagan (1987) y Bill Clinton (1998).

No es sólo la juventud, la elocuencia y la energía de Obama la que ha estremecido los corazones a través del Atlántico. Para los europeos, siempre han existido dos Estados Unidos. Uno de ellos está formado por cínicos, empresarios y matones agresivos. El otro, por amantes de la libertad, del juego limpio y portadores de un dinamismo que proclama que “nada es imposible”.

Si el presidente Bush parece encarnar al primer Estados Unidos, Obama ha generado esperanzas de que el país podrá redimirse a través del segundo rol.

Además de su magnética personalidad, Obama es popular entre los europeos pues plantea los temas que les interesan.

En su primer discurso de importancia en materia de política exterior, Obama prometió la semana pasada combatir el cambio climático, lidiar con Irán en términos diplomáticos, y elaborar una estrategia para salir de Irak.

Encuestas de Alemania, Francia y el Reino Unido, los únicos países europeos en la gira europea de Obama, muestran que el virtual candidato demócrata es un abrumador favorito sobre su rival, el republicano John McCain.

Algunos expertos tienen una explicación mucho más simple sobre la popularidad con que cuenta Obama en Europa. Tal como lo señaló Josef Braml, del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores, “Simplemente, él no es Bush”.

Pero para los europeos, hay algo más. No sólo Obama es muy diferente a Bush. Él encarna la imagen del “anti-Bush”. Existe la esperanza de que toda la estructura de poder de Washington será purgada de las figuras que acompañaron a Bush en sus ocho años en la Casa Blanca.

Tal vez esas grandes expectativas naufraguen una vez Obama sea elegido y comience a gobernar. Pero por ahora, la esperanza europea parece superar su habitual tendencia al cinismo.

“Obama… proyecta la visión de un Estados Unidos mejor”, dijo Georg Schild, un experto en relaciones germano-estadounidenses de la Universidad de Tubinga, Alemania.

Y aunque es difícil evaluar cómo la raza influye en las actitudes europeas hacia Obama, sin duda alguna, su piel es un gran ingrediente en el atractivo del senador por Illinois. Un periódico alemán ha calificado al candidato de Der Schwarze JFK, el Kennedy negro.

Fascinación. Como en Alemania, los medios han corrido tras Obama en su estadía en Medio Oriente, tanto que ayer la campaña de McCain se quejó de la “extraña fascinación” de los periodistas hacia el candidato demócrata y de la menor cobertura sobre el republicano.

Una tropa de periodistas siguió a Obama hasta Irak, entre ellos los tres presentadores estrella de las principales cadenas de televisión. Hay una gran diferencia con el viaje que McCain realizó en marzo a la misma zona, al que apenas acompañó un pequeño grupo de periodistas y al que se dedicó un espacio mínimo en los noticieros.

Es muy similar en el caso de los medios escritos. La revista Rolling Stones le dedicó ya dos tapas a Obama y pronto aparecerá en la de Vogue para hombres, que también realizó un reportaje a McCain pero no le dio la portada.

Es que el candidato republicano juega con el peso de la impopularidad de Bush. Las cosas no están a favor de McCain y Obama aprovecha su carisma para afirmar su figura más allá de fronteras. (El Observador con agencias)