Fernando Lorenzo: ‘En Uruguay no hay desarrollo sin justicia social’.

Destacó que Astori es valorado “por la confiabilidad de su palabra” y consideró que es fundamental “una sintonía absoluta entre el presidente de la República y la conducción económica”, cosa que -según estimó- probablemente no ocurra si José Mujica es electo presidente. Manifestó que en Uruguay no es posible el desarrollo sin justicia social y rechazó la dicotomía entre crecimiento económico y distribución. Además, criticó “a los que tratan de dar siempre la misma respuesta a los problemas que nunca pudieron resolver”.

(emitido a las 8.50 hs.)

EMILIANO COTELO:
Hace casi dos semanas que Danilo Astori se encuentra internado en el CTI del Casmu 4, afectado por una neumopatía aguda.

Con el candidato alejado de la contienda electoral, sus colaboradores se las ingenian para seguir adelante con una campaña que ya venía complicada, porque las encuestas de intención de voto muestran una clara ventaja de José Mujica en la interna frenteamplista.

Astori, mientras tanto, escribe cartas que se publican a través de internet, dando su opinión sobre los distintos temas. En esas cartas asegura que continúa en la lucha electoral y que retornará con más fuerza. Una de ellas fue enviada la semana pasada a un acto en el que su movimiento presentó las 30 primeras medidas que tiene previsto aplicar el ex ministro de Economía si es el nuevo presidente.

¿Cómo es esta campaña sin el candidato? ¿A qué apuntan estas medidas?

De estos temas vamos a conversar con el doctor Fernando Lorenzo, que fue el número tres en el Ministerio de Economía y Finanzas durante la gestión de Astori, que hoy integra su comando electoral y aparece como su principal referente en temas económicos.

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EC – Usted tiene 49 años, es doctor en Economía graduado en la Universidad Carlos III de Madrid, fue director del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve) entre 1996 y 2004; en este período de gobierno fue el número tres del equipo económico mientras Astori era el ministro de Economía y Finanzas, era el jefe de la Asesoría Macroeconómica del ministerio, y hoy ha vuelto al Cinve, donde se desempeña como director del Departamento de Educación. ¿Qué es eso?

FERNANDO LORENZO:
El Departamento de Educación es una experiencia gestada por un equipo de investigadores que en algún momento de la historia del Cinve, allá por principios de la década de dos mil, creímos que la conexión entre la investigación, el trabajo de análisis y la docencia que hacíamos cada uno en ámbitos universitarios también se podía hacer en experiencias muy enriquecedoras para nosotros y para los destinatarios de esa formación en el Cinve. Y hoy tenemos un Departamento de Educación vital y con un acuerdo con la Universidad ORT que potencia aún más la capacidad de interacción entre investigación y docencia que es parte inherente a los procesos educativos.

EC – En cuanto a lo político-electoral usted integra el comando de campaña de Astori y es visto como su principal referente en asuntos económicos. Por otro lado, es dirigente del Nuevo Espacio (NE), el grupo que encabeza el senador Rafael Michelini.

FL – Sí, pertenezco al NE desde su fundación, integro el equipo de colaboradores de Astori en la campaña, y hago una y otra actividad con mucho placer, con mucho gusto.

EC – ¿Cómo define el papel que está jugando en esta campaña? ¿Usted es un técnico o un político ahora?

FL – En las cosas en que estoy participando en la campaña los conocimientos y la formación en economía no tienen un papel demasiado importante. En una campaña esencialmente se trata de combinar otro tipo de habilidades y de rescatar otro tipo de herramientas con las que trabajar, que tienen mucho más que ver con el análisis y la acción política que con la discusión y el análisis de temas económicos. Están a una distancia prudencial en este momento la actividad de colaboración y de coordinación con la campaña y mi actividad profesional.

EC – En su caso, la política fue primero que la economía.

FL – Más o menos, porque ya tempranamente, cuando entré en la Universidad, decidí ser economista, decidí formarme como economista, y al mismo tiempo milité en los gremios de aquella época, en los gremios clandestinos, en la fundación de la Asceep, a la salida de la dictadura, en el restablecimiento de la democracia, en la gestación de todo este proceso tan emocionante que fue el de principios de los años ochenta para todos los que participamos en eso.

EC – Yo lo recuerdo como integrante del grupo que se había instalado en el apartamento del general Líber Seregni en bulevar Artigas y bulevar España en los días previos a la liberación, organizando el movimiento que se había generado, los contactos con la prensa, etcétera.

FL – Sí, en aquel momento integrábamos la Asceep-Feuu, y la familia del general Seregni le solicitó a la Asceep-Feuu que colaborara en la logística y la liberación del general Seregni. Y fue un gusto participar en esa época, es de esos recuerdos imborrables. Y además Seregni, una personalidad fabulosa, que no puede escapar a la memoria de ninguno de los que estuvimos junto a él ni a ningún uruguayo.

EC – El senador Astori cumplirá mañana dos semanas de ausencia en la campaña electoral. ¿Cómo están haciendo para cubrir ese vacío, que por lo visto se va a extender unos cuantos días más?

FL – Es bastante visible la forma como la campaña se despliega. Por supuesto deseamos que cuanto antes Astori se reincorpore a la tarea, pero la campaña ha continuado, la campaña tiene una orientación bien definida, hitos fundamentales de la campaña que estaban planificados con la participación de Astori se llevaron adelante sin la participación física de Astori. Por ejemplo, la semana pasada la presentación de las 30 primeras medidas de gobierno y el acto organizado por los trabajadores que apoyan a Astori fueron dos actos emblemáticos que muestran las dos facetas que la campaña pretende tener: primero, intensificar y valorar mucho, y tratar de que sea valorado en la campaña, el realizar propuestas serias, coherentes, bien explicadas, bien fundamentadas, y además sustantivas; y segundo, acercarse lo más posible a la gente, a los colectivos sociales, en este caso los trabajadores, en el caso de la semana pasada a los profesionales y gente que milita en política y que tiene disposición a elaborar propuestas en el caso de las 30 medidas. Es clarísimo que estos dos ejes, profundización de los contactos con la gente –que en las campañas es fundamental– y lo que se refiere exacerbar lo máximo posible el valor de las propuestas y el valor de la iniciativa política, son las dos herramientas que se están desplegando con independencia de que Astori nos esté acompañando en este momento.

EC – ¿Se puede sostener una campaña sin Astori?

FL – Estamos demostrando que sí.

EC – ¿Cómo miden el perjuicio que eso implica para sus chances?

FL – En lo personal, deseo que se restablezca cuanto antes para el bien de la campaña, pero sobre todo para el bien de él, y para el bien de todos los uruguayos, porque todos los uruguayos tenemos una enorme necesidad de que Danilo Astori esté en pleno uso de todas sus facultades y todas sus fuerzas porque fue, es y va a ser una personalidad tremendamente importante para la política nacional.

EC – Hace pocos días, el 21 de mayo, en una entrevista en el semanario Búsqueda usted argumentaba que la gestión de Astori como ministro es una de las fortalezas que tiene su precandidatura presidencial. Decía: “El manejo de temas económicos y de situaciones difíciles es claramente una de las áreas de valoración más importantes de su figura”. Pero eso no parece reflejarse en la intención de voto; en estos primeros años del gobierno del Frente Amplio (FA) crecieron sueldos, bajó el desempleo, aumentó la inversión, sin embargo, el Partido Nacional (PN) ha ido creciendo desde 2005 hasta ahora y en el caso del FA quien aparece mejor en las encuestas es Mujica. ¿Cómo se entiende esto?

FL – En esa misma entrevista yo decía que la economía no es lo único que importa, no son los resultados económicos, la gente no vota necesariamente por los resultados económicos. Sobre todo cuando los resultados económicos son buenos, la gente tiende a integrarlos como parte del medioambiente común de la vida. El problema es que lo que se construyó durante el gobierno del FA, y en economía en particular bajo la conducción de Astori, son fortalezas que hoy todos disfrutamos y podemos aprovechar para enfrentar mejor las dificultades. Ese tipo de creación solo se podía hacer en un gobierno en el que el presidente de la República y el ministro de Economía tenían una sintonía absoluta en términos de la estrategia para Uruguay. Eso es parte del activo de la campaña de Astori y de todo el gobierno del FA: la política económica, en la clave en que Astori y el presidente la llevaron adelante, es una política económica decidida a entenderse como estrategia económica y estrategia de desarrollo social. Esas dos cosas estuvieron siempre […] en sus tiempos, en sus valoraciones políticas, en sus prioridades, en la forma en que se ejecutó y en la forma en que se cuidó hasta el más pequeño detalle de los discursos y de las señales, que en economía y en política importan mucho, especialmente en economía.

EC – Si es tan así, ¿por qué Astori no puede traducir esto en votos o en intención de voto? Por ejemplo la reforma tributaria con la introducción del impuesto a la renta de las personas físicas (IRPF), ¿es un factor que complica las cosas? Es objeto de una crítica aplanadora del PN y del Partido Colorado (PC). Y por otro lado, dentro del FA no se nota un fervor muy fuerte por defenderla y esgrimirla como un gran logro de este gobierno.

FL – En primer lugar, el PN, el PC, los partidos que gobernaron hasta el año 2004, en materia impositiva pueden presentar una muy triste historia, con ajustes fiscales en los cuales se creaban o se incrementaban tasas de impuestos, se desplegaban impuestos a la apurada, cada vez que se necesitaba disponibilidad de nuevos recursos se apelaba a la misma receta, y el día en que llega una fuerza política que en su campaña electoral había hecho de la reforma del sistema impositivo una de sus piezas fundamentales y la pone en práctica, ocurren las cosas que siempre ocurren cuando se hace una reforma impositiva: los que se benefician con las adecuaciones que implican eliminaciones o reducciones de impuestos no lo perciben de manera muy intensa, y los que no estaban gravados y pasan a estarlo lo perciben y generan esa suerte de evaluación negativa que ocurre en Uruguay y en cualquier parte del mundo.

Yo soy profesional universitario y gocé de la ayuda de las finanzas públicas uruguayas para mi formación, me recibí como economista en la Universidad de la República gracias a un subsidio que me dio toda la población, y yo no había pagado impuestos personales como resultado del trabajo que realizaba cotidianamente. Eso era simplemente porque el sistema tributario tenía un gran agujero, junto a otros muchos otros agujeros y otras muchas debilidades. El día que lo tengo que pagar por supuesto es mucho más que lo que pagaba, porque los profesionales no pagaban prácticamente nada, entonces cualquier cosa puede ser mucho; evidentemente uno sufre en el bolsillo, pero cuando veo el destino de los recursos, la orientación con que se trabaja y la dedicación con que los funcionarios públicos y responsables de las políticas públicas llevan las iniciativas adelante, sigo afirmando que la reforma fiscal, la forma en que se hizo la reforma tributaria, el nuevo sistema tributario hoy es uno de los elementos más importantes que tiene el FA para exhibir de su gestión. Y esto no implica conseguir unanimidades, no se trata jamás de conseguir unanimidades en temas económicos. Mi experiencia –ahí sí como economista, no como coordinador de campaña– es que difícilmente algo que se impone –eso es un impuesto– pueda conseguir unanimidades de los que son afectados por esas contribuciones. No son contribuciones personales, son impuestos, y los impuestos son contribuciones que el Estado define que son obligatorias para financiar un conjunto de políticas que son las que tienen que ser valoradas junto al modo de recaudación.

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EC – A propósito de por qué en la interna del FA Mujica recibe mayor intención de voto que Astori hay otras lecturas posibles, hay otros enfoques. El propio Mujica habló de esto el viernes pasado en una entrevista que publicó el semanario Brecha en la que hizo comparaciones muy punzantes entre él y Astori. Dijo que para hacer los cambios imprescindibles en un segundo gobierno del FA hay que “entusiasmar a la gente”, y que eso se logra “con presidentes que sean capaces de hacer una huelga de hambre, de mandarte al diablo, de armar un relajo de la gran siete, de pelearse con la burocracia, de pelearse con la dirección del PIT-CNT, con los milicos”. Y agregó: “Si vas a estar de señor pacato y que esto y lo otro, más vale no pelees por el gobierno”. Ahí no más parecía que había una alusión a Astori, pero Mujica terminó de dejar todo esto claro cuando a continuación los periodistas le preguntaron: “¿Cuáles son sus principales diferencias con Astori?”, y la respuesta fue: “En todo lo que les acabo de decir, Astori sería un presidente correcto”.

¿Qué dice usted sobre esta caracterización de Astori?

FL – Esta larga lista de actitudes que debería tener un presidente que quisiera hacer cosas distan mucho de lo que el país necesita, y de la necesaria actitud que un presidente de la República tiene que tener sobre todo en la conexión con temas económicos. En esto soy terminante: todo lo que se dice y todo lo que se hace en economía es muy importante, y cuando se dicen cosas que no se van a poder hacer, o cuando se dicen cosas sin fundamento, o cuando se dicen cosas que finalmente van a crear problemas y dificultades, eso se transforma no en un tema político, sino en un tema que conecta la política con la factibilidad de avanzar. Y la economía es eso.

EC – ¿Para usted es eso lo que pasa con Mujica?

FL – Sí, estoy convencido, hay un descuido permanente en términos de la formulación de propuestas, de ideas por parte de Mujica y de muchos referentes de la campaña. Y la experiencia nos dice que la economía y la realidad económica tienen y generan sus propias incertidumbres; miremos la crisis económica internacional y la forma como está afectando ya a nuestro país y lo va a afectar en el futuro. ¿No les parece que eso ya es suficiente, que hay incertidumbres suficientes y suficientes dificultades para las empresas, para los ciudadanos, para las políticas sociales, para el avance social del país como para que todavía desde la política digamos que todo consiste en armar más relajo, en armar más problemas, en crear más dificultades?

EC – Mujica sostiene que en el Estado uruguayo hay anquilosamientos, hay cuotas de poder, hay guetos que si no se enfrentan de una manera radical, como esta que él dice, “haciendo relajo”, no se van a poder sacar del medio.

FL – Nosotros podemos exhibir en el ministerio y bajo la iniciativa del gobierno de Tabaré Vázquez múltiples esfuerzos de reforma, algunos de ellos tremendamente exitosos, que implicaron plantarse firme; se intentó cambiar la realidad, se intentó reformar instituciones, se lo propuso y se lo logró sin crear relajo. Es con convicciones, con propuestas razonables. Discrepo enormemente con eso de hablar un lenguaje que de por sí solo genera temor o termina diciendo que esto es solamente un problema de actitudes. Las actitudes importan para fortalecer propuestas creíbles, razonables y que terminen de resolver los problemas para los que quieren resolverlos. Pero no es solo con el talante, el espíritu, la actitud y la simpatía que vamos a conseguir transformar las cosas. Concuerdo con Mujica en que requiere mucho rigor transformar algunas cosas, y sobre todo en la órbita estatal, pero de ninguna manera interpreto que lo que está implícito sea que echar para adelante con cualquier cosa sea la actitud que se llevó adelante en este gobierno ni que se vaya a llevar en un gobierno que pretenda ser exitoso en este país.

EC – Para una parte importante de la población uruguaya Mujica tiene mala imagen: desprolijo, mal vestido, malhablado, etcétera. Pero ahora parecería que Mujica está planteando la otra cara de la cosa, esta otra “mala imagen” que Astori tendría por lo menos para una parte importante de los frenteamplistas: demasiado correcto, formal, de saco y corbata, serio de más, estricto en el control de los números macroeconómicos, menos sensible desde el punto de vista social, demasiado bien visto en el ambiente económico-empresarial. ¿Qué responde usted a esa otra posible mala imagen, en este caso de Astori?

FL – Son dos buenas imágenes las que tienen Astori y Mujica con valoraciones y públicos diferentes que hacen esas valoraciones. Astori es valorado por lo que hizo, por lo que hace, por lo que va a hacer y por la confiabilidad que su palabra tiene toda vez que la usa. Su historia es la historia de un apego muy grande a aquello que Seregni decía, decir lo que se piensa y hacer lo que dice. Astori es un modelo en ese sentido, y su valoración es muy alta dentro y fuera del FA. Según una encuesta que ustedes divulgaron la semana pasada, 52% de los uruguayos quiere que Astori y no Mujica sea el presidente de la República, la mayoría de los uruguayos prefiere que sea Astori, pero hay una parte de la población que ve en Mujica una referencia mucho más evidente. Ese mundo también existe en Uruguay, también es valioso, son ciudadanos y ciudadanas como cualesquiera otros, pero ese segmento de gente piensa con mucha menor preocupación en términos de lo que se hace, de lo que se hizo y de lo que se va a hacer. Esa era la propuesta que el presidente de la República hacía el año pasado, que la mejor fórmula que el FA podía presentar los incluía a los dos y en el orden en que los sugirió. Es claro que de ninguna manera se puede plantear como una cuestión antagónica, se plantea antagónicamente porque estamos en una interna, y porque está en esos términos. Pero hay que ponerlo en crudo, las diferencias son muy claras.

Y una cuestión importante: el ministro de Economía de por sí no es capaz de hacer un trabajo que no esté en absoluta concordancia y armonía con lo que el presidente de la República, que es el conductor político, tiene que hacer. Y la experiencia, tanto en la campaña electoral del año 2004, como en la transición, como en toda la ejecución del gobierno del doctor Tabaré Vázquez, fue la comprensión absoluta de que una alianza fuerte entre el ministro de Economía y el presidente de la República es el pilar básico para llevar adelante el programa del FA. De eso estoy convencido porque lo viví de cerca, viví de cerca el valor que tiene la concordancia absoluta en temas fundamentales entre el responsable político en última instancia y el responsable político de un área muy sensible en un país como Uruguay. Un ministro de Hacienda, un ministro de Economía es importante en cualquier parte del mundo, pero en el Uruguay de 2004 y en el Uruguay de 2009 es mucho más importante porque estamos en construcción de cosas en la economía y en la sociedad que requieren que haya recursos, credibilidad y confianza, y si no lo tenemos y eso no está asegurado, el país pone en tela de juicio toda su posibilidad de proseguir por un sendero de prosperidad y crecimiento.

EC – Mujica anticipó que si gana la interna en economía hará “una maniobra de entrada lo más posible a la derecha que pueda, tipo Lula cuando llegó, se trata de no asustar a los buenos burgueses que están por ahí. Esas señales son claves, si no, corrés el riesgo de desestabilizar todo de entrada”.

FL – Lula no es de derecha, nadie en Brasil diría que Lula es de derecha, y nadie podría decir que el gobierno de Tabaré Vázquez tuvo una política económica de derecha. Lo que se tiene que tener es una buena política económica, y una buena política económica es una política económica, en Uruguay y en cualquier lado, que se transforma en plataforma para avanzar la sociedad y la economía en paralelo.

EC – Mujica dice que él va a ir a buscar, para su equipo económico, y muy pronto, muy cerca de las elecciones internas, si es que gana, gente que inspire esa confianza en los mercados, en los agentes, etcétera. ¿Eso no es suficiente?

FL – El problema no es elegir un “dream team” en economía, un conjunto de gente que por sí sola dé confianza. Volvamos al ejemplo del año 2004, el doctor Tabaré Vázquez salía de las elecciones internas de junio de 2004 y se encaminaba decididamente hacia el primer triunfo electoral del FA, y decidió nombrar a Danilo Astori, un referente político muy importante para establecer la base de confianza y credibilidad que era necesaria para asegurar no solo que se ganaban las elecciones, sino que el gobierno iba a emitir señales claras y confianza a toda la economía nacional e internacionalmente. Eso mismo vale hoy.

EC – Por lo visto Mujica está dispuesto a dar ese tipo de paso. ¿Eso no lo tranquiliza?

FL – Pero es el presidente de la República el que encabeza la política económica, no es que la política económica termine jugando un papel de compensación de lo que el presidente de la República no pueda hacer. Es todo lo contrario. Yo no sería señal suficiente si alguien me invitara a participar en el equipo económico, yo no sería señal suficiente para tranquilizar a nadie, y no creo tener una visión extremadamente negativa en ningún ámbito relevante de la economía nacional ni de los que me conocen a nivel internacional. No alcanza con que haya economistas que hablen el lenguaje que se quiere escuchar y den las señales. Lo importante es que haya una sintonía absoluta y una confianza absoluta entre la conducción económica y la conducción política en última instancia.

FL – Para usted, con Mujica candidato a presidente por el FA, no hay forma…

FL – …sin una sintonía absoluta entre el presidente de la República y la conducción económica. Y las señales que emite Mujica no ayudan en absoluto en esa dirección, vamos por el mal camino, eso va por el mal camino.