FMI dará aire pero insiste en el fuerte equilibrio fiscal

La misión del Fondo Monetario Internacional, encabezada por el subdirector gerente, Agustín Carstens, marcó claramente ante empresarios y dirigentes políticos que el organismo dará aire a la futura administración y no exigirá ajustes drásticos pero insistirá en que se necesitan niveles de superávit fiscal primario mayores a los manejados por el gobierno electo.

También enfatizó en que debe haber menos distorsiones en la economía como consecuencia de la intervención estatal y en que se deben generar certezas al sector privado.

Los empresarios coincidieron con el futuro equipo económico y remarcaron que un excesivo ahorro fiscal podría constreñir el crecimiento. Sin embargo, alertaron sobre la posibilidad de que el Plan de Emergencia pueda significar más burocracia y costos para el Estado y que haya un incremento del costo laboral por los consejos de salarios. También mostraron preocupación por los alcances de la reforma tributaria y porque se siga perdiendo competitividad por la baja en el dólar, según narraron a El País asistentes al encuentro que en el hotel Sheraton mantuvo Carstens con representantes del sector privado.

«Es claro que están atentos al superávit fiscal porque de ello depende cobrar lo que prestaron al país», dijeron casi con las mismas palabras dos asistentes al encuentro.

A la reunión fueron los titulares de las cámaras de Comercio, José Luis Puig, de Industrias, Washington Burghi, Mercantil, Ricardo Seizer, de la Construcción Eduardo Apud, de la Asociación Rural, Fernando Mattos así como el presidente de República AFAP, Juan Berchesi, el futuro titular de la Bolsa de Valores, Angel Urraburu, y el gerente general de BankBoston, Horacio Vilaró.

Los empresarios marcaron sus «dudas» sobre la duración que tendrá el Plan de Emergencia y su temor que se extienda en el tiempo y signifique un costo permanente. Si bien Carstens no puso reparos al plan, marcó la conveniencia de que su implementación sea eficiente.

Los empresarios insistieron en la rebaja de la carga impositiva, ante lo que Carstens destacó que el acuerdo con el gobierno electo apunta a «mejorar la eficiencia de la recaudación».

Los técnicos del FMI consideraron posible llegar a un superávit primario de 4% del Producto Interno Bruto, dada el resultado fiscal obtenido el año pasado, aunque el gobierno electo maneja una previsión de 3,5%.

Durante el encuentro con los legisladores, se destacó la «histórica» firma del acuerdo entre todos los partidos sobre la estrategia económica, en una charla muchas veces matizada con referencias a los peligros de la baja del dólar.

Uno de los puntos fuertes de la reunión estuvo dado por las exposiciones del senador frenteamplista Alberto Couriel sobre la necesidad de un «desarrollo con equidad» y de evitar el atraso cambiario, en lo que coincidió el diputado Iván Posada.

Carstens dijo que la equidad es «deseable» pero que antes se necesita un crecimiento basado en la «sustentabilidad fiscal y en la confianza». «Hay que agrandar la torta para que más gente coma», dijo el funcionario.

Ante algunas divergencias esbozadas por Couriel, su correligionario Enrique Rubio se apresuró a destacar que «todo» el Encuentro Progresista «está detrás» del equipo económico.