FMI destacó éxito en el control de la inflación

En un estudio de 31 bancos centrales, incluyendo 13 de mercados emergentes que se habían comprometido con un objetivo inflacionario, el FMI halló evidencias claras de que esa disciplina ha sido premiada. Entre los emergentes de América Latina, el FMI incluyó a Brasil, Chile, Colombia, México y Perú. Aparte incluyó a Israel, República Checa, Corea, Polonia, Sudáfrica, Tailandia, Hungría y Filipinas.

“La evidencia de los años iniciales de operación es alentadora”, sostiene el FMI en su informe semestral sobre el Panorama Económico Mundial, del cual divulgó un adelanto. “Las metas de inflación parecen haber estado asociadas con una menor suba de precios, expectativas inflacionarias más bajas y menor volatilidad de precios en relación con los países que no las han adoptado”, estimó el Fondo.

Esa política se caracteriza por atacar la inflación directamente, en lugar de mediante objetivos intermedios, tales como controlar la cantidad de dinero en circulación, como hace Uruguay, o el tipo de cambio. Sus partidarios alegan que esa estrategia permite dotar rápidamente de credibilidad a la política monetaria del país y establecer las expectativas de inflación futura, factores muy importante en naciones que arrastran historiales de inflación alta.

Los críticos opinan que al centrarse en exceso en la inflación, esa política constriñe el crecimiento de manera innecesaria, y alegan que sólo funciona en países que cumplen una serie de condiciones previas, como la independencia del banco central y políticas fiscales sensatas.

Los técnicos del FMI analizaron los resultados de esta política obtenidos en mercados emergentes y concluyen que “la estrategia de fijar objetivos de inflación ha funcionado bien”. La caída de la inflación en los países que la han aplicado ha sido cinco puntos porcentuales superior en media a la reducción en las naciones que han empleado otras estrategias monetarias, concluye el informe.

Asimismo, no han sufrido “ningún efecto adverso aparente sobre el crecimiento”, explicó Raghuram Rajan, economista jefe del FMI. “Además, los tipos de interés y de cambio, y las reservas (de monedas) internacionales son menos volátiles, y el riesgo de una crisis de divisas es más reducido” en esos países, dice el informe.

Advierte de que “el corto tiempo que ha pasado desde su introducción, una media de cinco años, quiere decir que es demasiado pronto para sacar conclusiones definitivas”. También rebate la noción de que el país deba de cumplir una serie de requisitos previos para tener éxito con esta política.