FMI: el canje puede ser imitado por otros países

El éxito del canje de deuda pública de Uruguay se sustentó en el apoyo de los pequeños inversionistas nacionales, en la realización de consultas previas, en el temor de muchos tenedores de no cobrar y en la existencia de un programa económico verosímil y podría ser imitado por otros países, según un análisis escrito por Gilbert Terrier, quien ha encabezado las recientes misiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) que han estado en el país, y por Rupert Thorne y Peter Breuer, integrantes del Departamento de Mercados Internacionales del organismo.

El estudio apareció en la publicación «FMIBoletín» que fue difundida el pasado 21 de julio.

«Determinados aspectos de la operación de canje organizada por Uruguay podrían servir de guía a otros gobiernos que se encuentren en situaciones parecidas, pero no sería prudente generalizar del todo. Con todo, no cabe duda de que las extensas consultas oficiosas propiciaron el consenso y demostraron que la cooperación puede atraer a numerosos inversionistas de todo tipo. La participación casi total de los pequeños inversionistas nacionales revela que los corredores de bolsa, los bancos y otros intermediarios pueden movilizar a grupos muy dispersos», dice el trabajo.

«El canje también mostró la importancia de exponer razones contundentes sobre la necesidad de alivio de la deuda y tener un programa económico verosímil, además de un sólido respaldo del sector oficial», agrega.

HECHOS. Los técnicos del FMI consideran que el canje tuvo a favor que Uruguay es un país pequeño y socialmente integrado, y creen que la menor adhesión de los tenedores de bonos en euros y en notas Brady «significa que hay dificultades, sobre todo para lograr una participación muy nutrida de los pequeños inversionistas internacionales y otros inversionistas a largo plazo».

Asimismo, los funcionarios del FMI entienden que la mayoría de los inversionistas debe haber considerado demasiado riesgoso no participar en la operación, dadas las dificultades que el país tenía para pagar su deuda y los aspectos jurídicos del canje.

«A nivel más general, las extensas consultas previas de las autoridades con los inversionistas contribuyeron a aclarar las limitaciones financieras del país, tener en cuenta las preferencias de los interesados y dar una impresión favorable. Con los títulos nacionales quizás haya entrado en juego el sentimiento patriótico del pequeño inversionista», dice el documento.

Los autores del análisis consideran que fue «excepcional» la adhesión de los tenedores del 92,5% de los títulos que podían entrar al canje y el hecho que ese porcentaje fuese todavía mayor (93,5%) en el caso de los bonos con vencimientos previos a fines de 2008.

METAS. Las metas de alivio de deuda se cumplieron sin problemas, consideran Terrier, Thorne y Breuer, porque el principal de los bonos que vencían hasta fines de 2003 se redujo de U$S 469 millones a U$S 23 millones y el correspondiente al período 2003-2007 de U$S 2.100 millones a U$S 300 millones.

Otro factor que incidió para el éxito, según los técnicos del FMI, fue que Uruguay pudo prorrogar vencimientos sin tener que reducir ni el valor ni el interés nominal de los títulos. Los cupones vigentes ofrecían un bajo interés, porque los bonos uruguayos habían sido declarados de primera calidad apenas un año antes de que el canje se realizase.

El hecho de mantener los mismos intereses y que la quita al Valor Actual Neto fuera pequeña, probablemente haya facilitado la cooperación de los inversionistas, agregaron.

También ayudó la circunstancia de que el canje haya coincidido con un momento de repunte de los valores de los mercados emergentes que aumentó el optimismo con respecto a las posibilidades de éxito. El respaldo del FMI a la operación es destacado por los técnicos, quienes recuerdan que el director gerente del Fondo, Horst Köhler, apoyó por escrito el programa económico y destacó que se necesitaba una amplia participación en el canje.