Forestales se preparan para baja en las ventas.

Menor demanda internacional, una caída de los precios transados y perspectivas inciertas para lo que resta del año son los grandes desafíos que enfrenta la producción forestal en el primer trimestre de 2009, donde los atenuantes de la crisis financiera internacional –que evitaron la caída del sector en los últimos meses de 2008–, parecen haber desaparecido.
El presidente de la Sociedad de Productores Forestales, Gerardo Barrios, dijo al portal Observa que “si bien los 12 meses cierran de forma excelente, ya prevemos que 2009 será un año oscuro en materia comercial y de exportación”.

El directivo agregó que “la situación es difícil” debido a que “hay mucha incertidumbre en los mercados y no se llegó al fondo del pozo”.

En el último año, la baja en el precio de la pasta de celulosa fue del orden de 35%, aunque ese deterioro no se recoge en las colocaciones realizadas en 2008 debido a que los contratos de madera son anuales o semestrales. Según Barrios, el mayor impacto en el precio se verá “en las exportaciones de celulosa para este año”.

Las exportaciones del sector forestal cerraron el último año cercanas a los US$ 1.000 millones, de los cuales, el 75% corresponde a las ventas de Botnia.

Un antes y un después. El descenso en las ventas de finales del último año “no es una caída tan grande”, dijo a El Observador el gerente general de la Sociedad de Productores Forestales, Edgardo Cardozo. “La caída significativa la estamos observando en este primer trimestre de 2009”, complementó.

Los negocios pactados con anterioridad por el sector permitieron en los meses de noviembre y diciembre hacer frente a un mercado mundial adverso sin ver deteriorados los volúmenes de exportación ni los precios transados. Sin embargo, “hoy por hoy la cosa es diferente”, señaló Cardozo, “no hay ninguno (de los países compradores) que esté comportándose mejor que otro”.

Por el lado de la inversión, aseguró que “desde el punto de vista de las plantaciones lo que hizo frenar los proyectos ha sido la seca” y explicó que se trata de un “negocio a largo plazo, con una perspectiva superior a los 9 años”, aunque no descartó que existan “grandes problemas” desde el punto de vista industrial.

Especulación. Según dijo a El Observador Hugo de los Santos, dirigente del Sindicato de Obreros de la Industria de la Madera (Soima), “más que una crisis lo que hay acá es un fuerte fenómeno especulativo”.

Según explicó, “como el árbol que no se tala sigue creciendo, el dinero invertido queda congelado” y ante una “ola de incertidumbre y precios bajos los propietarios prefieren esperar que pase”. Esta situación que, según dijo, paralizó al mercado en los primeros meses del año, tendrá un punto de inflexión a partir de marzo donde “empezará a generarse otra situación y habrá que ver si los especuladores vuelven al mercado”.