Fracaso de conferencia de la OMC puede afectar recuperación económica mundial

«Es una mala noticia para el crecimiento mundial», declaró el lunes el comisario europeo de Comercio, Pascal Lamy, al día siguiente del colapso de las discusiones en el balneario mexicano. «Todos hemos resultado perdedores», agregó.

El argumento de que un acuerdo en las negociaciones comerciales de Cancún constituiría un apoyo al crecimiento mundial fue desarrollado insistentemente por los responsables europeos antes de que se abriera, la semana pasada, esta quinta conferencia ministerial de la OMC, en la que participaron 146 países.

Ese argumento cobró fuerza sobre todo porque las discusiones previas a la cumbre de la OMC se desarollaban en momentos en que empezaban a multiplicarse las señales de una recuperación de la economía mundial, aunque de forma frágil, y también desigual.

Por un lado, Estados Unidos, cuyo dinamismo económico ha superado todas las previsiones. Según varias instituciones financieras, este país registrará un crecimiento promedio de 2,5% en el 2003.

Asimismo, Japón, que durante años estuvo marcado por la recesión y la deflación, ha dado «una buena sorpresa», con toda una serie de indicios que apuntan a que la economía nipona se está recuperando. La tasa de crecimiento japonés podría ser del 2% o quizás más este año, según diversas fuentes.

Y el dinamismo de China, ayudado por el bajo costo de la mano de obra y de un yuan devaluado, ha convertido a este país en uno de los más importantes manufactureros mundiales. En este paisaje optimista, las economías de Europa parecen lastimosamente renqueantes.

Y aunque, «es difícil cifrar» el impacto real del fracaso de Cancún en la economía mundial, según reconoce Eric Chaney, jefe economista Europa de Morgan Stanley Dean Witter, el colapso de las discusiones de la OMC representa «una mala noticia, en momentos en que la economía mundial está saluebdi de la recesión.

Ahora se necesita más bien que «la recuperación del comercio que está dándose en Asia, principalmente con China, se transmita al resto del mundo», declaró el experto.

Para Eric Chaney, el fracaso de Cancún es un obstáculo suplementario al comercio internacional, que beneficiará principalmente a Estados Unidos, cuya administración, bajo la presidencia de George W. Bush, ha optado por acuerdos comerciales regionales, o incluso bilaterales, en detrimento del multilateralismo.

El jefe economista de Europe de Bank of America, Lorenzo Codogno, coincide que el fracaso de Cancún «va a aplazar las reformas claves y va a desacelerar los intercambios comerciales».

Además, las discusiones multilaterales son siempre «un factor de esperanza de apaciguamiento de las tensiones internacionales -a nivel político, pero también económico-, que se agudizaron tras los atentados del 11 de setiembre» del 2001, concluyó Jean-Paul Betbèze, jefe economista del Crédit Lyonnais, en París.

En cambio, los acuerdos comerciales bilaterales crean tensiones, debido a la exclusividad del vínculo comercial que excluye a otros socios posibles, agrega el analista, que estima que además, los «acuerdos multilaterales son en general más eficaces» que los pactos bilaterales.

(AFP)