Fracaso sobre importación de genéricos ensombrece aún más perspectivas de reunión de OMC

Con rostro serio, el presidente del Consejo General, Carlos Pérez del Castillo, anunció a los periodistas poco después de la una de la noche que algunas delegaciones habían planteado problemas sobre la interpretación de un texto negociado por un grupo de cinco países y al que pocas horas antes había dado su visto bueno el consejo que trata de la propiedad intelectual en la OMC.

“Voy a tener que seguir haciendo consultas. Necesito tiempo ya que se han planteado diferencias de interpretación. Es preciso reconciliar todos esos elementos para que tengamos finalmente un buen acuerdo”, explicó a EFE el diplomático uruguayo, que se vio obligado a suspender hasta nuevo aviso la reunión del Consejo General, última antes de Cancún.

La embajadora de Estados Unidos, Linnet F. Deiley, esquivó, como suele, a los periodistas mientras que su colega argentino, Alfredo Vicente Chiaradía, aseguró a EFE que su Gobierno quiere “una solución rápida del problema” y está dispuesto a resolver las dificultades que hay, pero siempre sobre la base de un “entendimiento colectivo”.

Algunas otras delegaciones, como la de Venezuela, habían hecho saber a EFE antes de la reunión que tenían dificultades con la Declaración del presidente, negociada por Estados Unidos, Brasil, la India, Sudáfrica y Kenia, y presentada ayer mismo al resto de los 146 países de la OMC.

“No sabemos qué implicaciones negativas puede tener para nuestra política industrial”, dijo un diplomático venezolano, quien explicó que su delegación quería hacer una declaración en el pleno planteando esos problemas.

Filipinas objetó también a varios puntos del compromiso, destinado a dar seguridades a la industria farmacéutica, sobre todo de Estados Unidos, de que los países harían lo necesario para evitar que los genéricos importados por un país en desarrollo carente de capacidad de producción propia pudiesen terminar en terceros mercados.

El texto negociado por EEUU y los cuatro países en desarrollo como complemento de otro anterior del embajador de México, Eduardo Pérez Motta, aceptado ya en diciembre por todos los miembros de la OMC menos por Washington, incluye, según Filipinas, Argentina, Venezuela y otros, una serie de nuevas condiciones que pueden resultar gravosas para los países en desarrollo.

Algunos países objetan a la parte que especifica que el sistema que se establezca deberá utilizarse “de buena fe para proteger la salud pública”, y en ningún caso para “perseguir objetivos de política industrial o comercial”.
Así, por ejemplo, Filipinas no quiere verse con las manos atadas por ese instrumento a la hora de recurrir a un programa de salud nacional destinado a rebajar los precios de las medicinas en beneficio de los sectores más desfavorecidos de la población.

“La concesión de una licencia obligatoria (por la que un gobierno autoriza en circunstancias excepcionales a un laboratorio local a fabricar un genérico, dejando en suspenso los derechos de monopolio del titular de la patente original) entraña componentes de interés público que excluyen necesariamente objetivos de política industrial o comercial”, señaló anoche el representante filipino ante la OMC.

Filipinas, al igual que otras naciones en desarrollo, no está de acuerdo tampoco con que sea el consejo de propiedad intelectual de la OMC, como se señala en el compromiso, quien decida si un país carece de capacidad farmacéutica y puede por tanto importar genéricos producidos al margen de una patente de otro.

Cada miembro de la OMC es soberano, según Filipinas, para decidir bajo su propia y sola responsabilidad si tiene o no capacidad para producir localmente el medicamento o debe importarlo, interpretación que parece estar en conflicto con lo que dice el compromiso.

Algunos países en desarrollo coinciden además con las ONG como Oxfam o Médicos sin Fronteras en denunciar los costes suplementarios que, en su opinión, entraña la obligación de establecer salvaguardas en forma de un empaquetado especial para evitar la desviación de los fármacos a terceros mercados.

El desbaratamiento anoche del único compromiso que parecía haberse alcanzado en la OMC hace presagiar difíciles, por no decir casi imposibles, negociaciones en Cancún, empezando por el más espinoso de todos los capítulos como es el agrícola.

(EFE)